Luengo cierra, Moyano pica: la historia de dos tapados

Las bajas lanzan al primer plano al central, único fichaje de Tito Blanco que ha triunfado, y al extremo, apuesta de Roberto Suárez este año

Luengo, con Addai, del Alcorcón. | Miki López

Luengo, con Addai, del Alcorcón. | Miki López / Nacho Azparren

Nacho Azparren

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Una asistencia tras cambio de ritmo de Moyano permitió a Masca inaugurar el marcador ante el Espanyol. Colombatto abrochó el triunfo del Oviedo con un gran zurdazo. Entre medias, una acción que pasó más desapercibida, pero que tiene una importancia mayúscula: un despeje a ras de suelo de Luengo cuando Braithwaite se disponía a engatillar. Dos de los nombres que contribuyeron de forma decisiva a la celebrada victoria del Oviedo ante el Espanyol son genuinos representantes de la segunda unidad, ese grupo de futbolistas que con todos sanos quizás no estarían en el once inicial, pero que siempre aportan cuando se recurre a ellos.

Moyano, en la acción del gol del triunfo ante el Huesca. | Luisma Murias

Moyano, en la acción del gol del triunfo ante el Huesca. | Luisma Murias / Nacho Azparren

Oier Luengo vive su segunda campaña en el Real Oviedo quitándose ya esa sensación de examen continuo para ver si daba el nivel. Después de una temporada y un tercio de la otra, ha demostrado que es un futbolista más que válido en la rotación, además de un jugador de club, de los que siempre están cuando la situación le requiere.

Luengo llegó el pasado verano sin despertar mucha expectación, como apuesta de Tito Blanco, el director deportivo que llegó con Carso y que aguantó poco con Pachuca en el poder. De las seis incorporaciones atribuibles al alicantino (Luengo, Pomares, Enrich, Montoro, Koba y Miguelón) es el único que año y medio después parece asentado en el club. Pomares tiene un papel residual y el resto de incorporaciones cerradas por Blanco juegan en otros destinos.

A pesar de no partir como titular, Luengo acumula ya 1.040 minutos en Liga, más los 120 de la Copa. Tiene el zaguero, además, una curiosa marca. Con él en el campo, el Oviedo no ha encajado gol en los últimos siete encuentros. Su marca, contando los minutos sobre el verde, es de 510 minutos de imbatibilidad.

Para Sebas Moyano, el choque también tiene sabor a reivindicación. Fue su mejor actuación como azul y en un momento con algunas dudas. Fue fichado el pasado verano, la operación cerrada más pronto, una apuesta de Roberto Suárez, director deportivo, que vio en sus actuaciones en el Lugo una oportunidad de mercado. El club actuó con celeridad ante el interés de otros clubes de la categoría. Las condiciones de su contratación, juventud, fase de crecimiento y no demandar una ficha excesivamente alta, ayudaron en su contratación.

Empleado en la banda, aunque con movilidad por todo el frente de ataque, Moyano explotó sus mejores cualidades ante el Espanyol: velocidad en distancias cortas, capacidad de desborde y verticalidad. Su contribución fue decisiva con la asistencia del primer tanto, un golazo tras una brillante jugada colectiva. Suma hasta la fecha 1.193 minutos, con un gol y una asistencia. La sensación es que puede ir a más según avance la temporada.

Los dos, Luengo y Moyano, están llamados a ser capitales en los últimos duelos antes del parón navideño. Las lesiones les han dado la oportunidad y ellos la han sabido aprovechar.