El llamativo caso del éxito del Castellón: así es el rival del Oviedo esta noche en Copa

El rival del Oviedo hoy en Copa del Rey destaca por su estilo ofensivo con un técnico holandés y un dueño greco-canadiense genio de las apuestas

Por la izquierda, Johan Platt, segundo entrenador; Haralabos Voulgaris, dueño del Castellón, y Dick Schreuder, en Castalia. | Luisma Murias

Por la izquierda, Johan Platt, segundo entrenador; Haralabos Voulgaris, dueño del Castellón, y Dick Schreuder, en Castalia. | Luisma Murias / Xuan Fernández

El fútbol, esa industria millonaria en la que los puestos de trabajo y el éxito o el fracaso depende de que un balón entre (o no) en una portería, tiene en el Castellón, rival esta noche del Oviedo en Copa del Rey en Castalia (21.00 horas), un caso completamente atípico en el panorama futbolístico.

Corta y al pie: un multimillonario greco-canadiense que hizo su fortuna con apuestas en baloncesto decide desde hace año y medio el destino de este histórico que busca regresar a Primera División.

El máximo accionista del Castellón se llama Haralabos Voulgaris, tiene 48 años y lo llaman "Bob". Es una de las personas más buscadas en la ciudad desde que se hizo con el control del club el curso pasado y, después de quedarse a un paso de ascender, sorprendió a todos fichando como entrenador al holandés Dick Schreuder, sin ninguna experiencia en España. Schreuder sustituyó a Albert Rude, un técnico de la cuerda de Pachuca, donde fue segundo entrenador hace unos años. Y el resultado, de momento, está siendo esperanzador: el Castellón es el mejor equipo de los dos grupos de Primera Federación, con 37 puntos. Pero el indicativo más fiel sobre la filosofía del equipo que intentará hoy eliminar al Oviedo está en sus goles a favor: 38 en 15 partidos. Más de 2,5 goles por encuentro. Una locura ofensiva forjada entre un "loco de los números" y un técnico amante de lo ofensivo. Pero el caso del Castellón, que está causando asombro en el mundo futbolístico, se explica desde la personalidad de su propietario, un "rara avis" en el mundo de los jeques y los grandes inversores que viven a distancia.

Voulgaris se hizo un nombre en los noventa gracias a las apuestas en la NBA a partir de predicciones matemáticas. Allí fue una institución y gracias a su éxito formó incluso un equipo de trabajo.

Acabó fichando por los Dallas Mavericks, pero el plan salió al revés: el ahora propietario del Castellón se enfrentó a la estrella Luka Doncic y salió del club por la puerta de atrás. Meses después compró un equipo de Primera Federación. ¿Por qué? Voulgaris nunca lo ha ocultado: "Tenemos un plan de seis años para estar en Primera y competir con Real Madrid y Barcelona. Por eso gastamos como si estuviéramos en Segunda División, donde creo que seremos rentables sin vender futbolistas", aseguró recientemente.

El inversor tiró de talonario para conformar la plantilla actual y lleva invertidos unos diez millones de euros. Desde este verano, vive en Castellón, aunque tiene un perfil extremadamente bajo. Dicen quienes siguen de cerca al Castellón que está profesionalizando el club contratando gente de su confianza para mejorar poco a poco y poder colar al equipo arriba.