El Oviedo sobrevive: un buen punto en Santander (2-2)

En un vibrante encuentro, los de Carrión olvidan las lesiones (esta vez cayó Colombatto) para rozar la victoria y llevarse al menos un empate

Nacho Azparren

Nacho Azparren

Posiblemente, fuera uno de los partidos más complicados del curso. Por cómo llegaba el Oviedo, lastrado por las bajas. Por cómo juega el Racing, que te somete a múltiples ataques. Con esos condicionantes, el Oviedo se dedicó a sobrevivir. Con personalidad, imponiendo su estilo, aprovechando su punch también: porque los dos coleccionaron un sinfín de ocasiones y el equipo azul estuvo cerca, muy cerca, de llevarse los tres puntos. Solo un accidente en el área a 10 del final le privó de un triunfo que pudo ser justo por el poso del equipo y su espíritu para superar las adversidades. Jugó bien el Oviedo, compitió mejor y solo queda lamentar que el premio (2-2) no fuera mayor. Pero queda claro que este es el camino.

Se preveía un partido con curvas pero aquello fue Montmeló, con un sinfín de curvas cerradas, aceleraciones, adelantamientos y hasta averías (el VAR nunca falla a la cita). Lo mejor que tienen Racing y Oviedo es que son claros en sus propuestas, no se andan por las ramas. Llegan al partido, se presentan educadamente ante el rival y le dicen: “Y así voy a jugar”. Tendrán días grises, otros en lo que el rival les pilla el truco, pero no se les puede acusar de falta de coherencia con lo que predican.

2
Racing de Santander
2
Real Oviedo
0-1, min. 18: Colombatto. 1-1, min. 31: Peque. 1-2, min. 44: Dani Calvo. 2-2, min. 79: Peque (penalti).
Racing de Santander
Ezkieta (1);
Mantilla (1), Pol Moreno (1), Alves (1), Mario (1);
Íñigo (1), Aldasoro (1);
Sangalli (2), Peque (2), Vicente (2);
Arana (1).
Cambios

Yeray (1) por Sangalli y Saúl (1) por Mario, min. 61.
Ekain (1) por Arana y Morante (1) por Aldasoro, min. 75.
Jeremy (1) por Peque, min. 83.

Real Oviedo
Román (3);
Lucas (1), Luengo (2), Calvo (2), Bretones (1);
Jimmy (2), Colombatto (2);
Masca (1), Seoane (3), Moyano (1);
Bastón (1).
Cambios

Viti (1) por Colombatto, min. 61.
Alemão (s.c.) por Bastón, Yayo (s.c.) por Moyano y Pomares (s.c.) por Masca, min. 85.

Árbitro: Caparrós Hernández (comité valenciano). Amonestó a los locales Mario, Vicente, Arana y Alves y a los visitantes Masca, Moyano, Lucas.
El Sardinero: ante 17.938 espectadores según datos oficiales.

Los dos tienen cosas en común, como ese intento por mirar hacia la portería rival. El Racing, de forma más directa, con una presión a todo el campo y con el norte bien marcado en su brújula. El Oviedo, con más pie, más asociación, pero sin renunciar a ninguna posesión. El choque, ya se ha dicho, se preveía animado y no decepcionó desde el principio.

Porque el Oviedo tuvo un mano a mano al minuto. Lucas se deshizo de la presión racinguista jugando hacia Masca, incrustado otra vez en al derecha, este jugó a Moyano, que vio la llegada de Bretones, en modo ferrocarril. Pero Ezkeita le ganó la partida. Apenas se alteró el Racing, que pasó a mandar, con ese estilo de sometimiento a oleadas.

Arana pudo igualar a los 7, pero se quedó sin ángulo. Luengo sacó con la cabeza a continuación un centro de Sangalli. El ex del Oviedo probó los puños de Román, de cemento. Pero el paso de los minutos hizo que el Racing aminorara una marcha. Jimmy y Moyano se dejaron ver por la frontal antes del primer zarpazo. Fue Colombatto, con un zurdazo en la frontal que se alojó en la red tras tocar en Mantilla. Al argentino se sopla el viento de cara.

No cambió mucho el choque, porque el Racing siguió insistiendo. Encontró, además, pronto el premio de la igualada. Pudo llegar con Arana, pero Román puso un pie salvador a última instancia. A los 31, premio para los locales, en una incursión por dentro. Sangalli abrió la lata con un sutil toque que dejó a Peque ante Román: definió perfecto a la red.

No tardó en responder el Oviedo, en la misma línea alocada que llevaba el encuentro. Esta vez, con el VAR como protagonista.

Cuando pensaba en la aplicación de la tecnología en el fútbol pensaba en un deporte menos dado al fallo y, sobre todo, más eficiente. Justo lo contario de lo que se vio en El Sardinero, con una aplicación de efectos retroactivos que dejó a todo el mundo a contrapié. A Caparrós Hernández el VAR le corrigió dos veces en la misma acción. Puede que estemos hablando de un récord. Luengo peleó con Arana y este cayó. El colegiado mandó seguir. Montó un largo ataque el Oviedo que cayó en los pies de Bretones y este puso el centro. Bastón porfió con los centrales, el balón cayó rechazado y Seoane mandó a la red. En un primer instante, el colegiado pareció señalar el centro para, de pronto, cambiar al área: falta de Bastón. El VAR le llamó a filas. El videoarbitraje daba por buena la acción de Bastón, pero dudada sobre la carga de Luengo a Arana al inicio de la acción. Una faltita, en todo caso. Caparrós Hernández decidió desdecirse y señalar falta en la frontal a favor del Racing. El VAR en todo su caótico esplendor.

Para rizar el rizo, Sangalli estuvo a nada de anotar en la falta del viaje al pasado. Pero el Oviedo ya andaba bien en el partido, creciendo con cada posesión. Para 1-2, no obstante, se refugió en otra arma poderosa: el balón parado. La puso Colombatto con mimo y la remató Calvo con estruendo. La pizarra ponía a los de Carrión mandando de camino a los vestuarios.

No tardó el partido en agitarse tras el descanso. El Racing asustó primero, pero Román puso una mano firme al remate de Sangalli. Sí pareció el Oviedo entender lo que le pedía el partido. Por eso trató de meterle un poco de somnífero con posesiones más largas que en el primer acto. Es imposible contener el espíritu de este Racing, pero al menos sí limitar sus arreones.

Un contratiempo se interpuso en ese intento de serenar las aguas del Oviedo. Uno de los gordos. Colombatto, lastimado, pidió el cambio. Sin pivotes puros, Carrión adaptó a Seoane al doble pivote, con Viti corriendo la banda. El técnico podría patentar el manual de cómo sobreponerse a las adversidades.

El cambio no alteró a los azules, en parte porque Seoane se puso de inmediato el disfraz de pivote de contención. Quizás su mejor actuación como azul. Intentó José Alberto agitar la coctelera a 15 del final, viendo que el partido llevaba un tiempo jugándose a lo que quería el Oviedo.

La sacudida llegó en una acción aislada en la que Jimmy metió el pie tarde. Penalti. Peque lanzó con fe y aunque Román se lanzó hacia el lado del disparo no pudo blocarlo. Con 10 minutos por jugarse, el choque estaba abierto a cualquier desenlace.

No cambió mucho sin embargo la tónica del segundo tiempo. Mérito azul, sin duda, que mantuvo el control. Ya a cinco del final movió piezas Carrión. Y pudo llegar el premio de inmediato. Alemão robó en la salida pero la defensa se le echó encima al ir a definir. De ese córner surgió otra oportunidad: Yayo cabeceó al poste. Y al siguiente córner, otra, pero la chilena de Luengo se paseó sin premio.

Quedó demostrado en ese final algo menos eléctrico de lo que se preveía que si alguien quiso el triunfo hasta el final ese fue el equipo azul. Un buen Oviedo, en fin, con nueve lesionados al que se suma Colombatto. Un Oviedo superviviente.