38 centros sin suerte: los números que hablan del domino y escaso remate del Oviedo en el derbi

Los de Carrión dominaron al Sporting en la mayor parte del campo pero fallaron en el último pase

Real Sporting - Real Oviedo: el derbi en imágenes

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Nacho Azparren

Nacho Azparren

Cerrado el capítulo del derbi, con el sabor más amargo del último lustro, Luis Carrión tiene un asunto importante que resolver encima de la mesa: la falta de efectividad en los metros finales. Ya en la sala de prensa de El Molinón, el técnico advirtió que su trabajo no tenía que ver con hablar de los árbitros sino con “saber por qué centramos 30 veces y no acertamos”. Concretamente, fueron 38 los envíos desde la banda de los azules al área rival, 32 en jugada más la estrategia. Solo el 23,7% de esos centros lograron ser rematados por los atacantes azules.

Los números hablan de la superioridad en muchos aspectos del juego del Oviedo durante el derbi asturiano. El equipo de Carrión atesoró el 60,4% de la posesión por el 39,6% de su rival, dio 407 pases bien por 255 del Sporting y se impuso 38 a 14 en los centros. Pero ese dominio en la mayor parte del campo no se tradujo en una superioridad clara en las áreas, dónde se deciden los partidos, ya que el Oviedo solo tiró una vez más que su rival, 8-9 para los de Carrión. Poco bagaje para tanto dominio de la situación.

Lo de la falta de tiento en los metros finales no es la primera vez que le sucede al equipo carbayón. Sin ir más lejos, se vio una imagen similar en el último choque en casa, ante el Eldense. Entonces, los azules, por detrás en el marcador desde la primera mitad, centró en 52 ocasiones, pero solo 19 encontraron rematador. La única opción que acabó en gol fue el penalti anotado por Borja Bastón con intervención del VAR.

El equipo disfruta hoy de un día de descanso, tras haberse ejercitado ayer, y volverá mañana a El Requexón para empezar a preparar el duelo del sábado ante el Burgos en el Carlos Tartiere.

La parte positiva del asunto, es que el equipo tiene claro el guion. Ha encontrado un patrón de juego que le ha dado resultados y que le convierte, además, en un conjunto atractivo y de mentalidad ofensiva. Ahora, se trata de limar los defectos, de pulir esos detalles en los metros finales: de que los centros de Viti y Bretones encuentren destinatario y que los Bastón, Paulino o Moyano sí encuentren el camino al gol.

El resultado de El Molinón ha dolido en el vestuario, por la trascendencia del choque y porque se quería brindar el triunfo a una afición que está con el equipo. Pero al menos, así se considera desde dentro de la entidad, no crea dudas sobre el equipo que quiere ser este Oviedo.

El Burgos el sábado, con el Carlos Tartiere como aliado, se presenta como una oportunidad de regresar a la buena senda tras dos semanas sin triunfos. Y después llegará la visita al Valladolid, otro choque con solera. La competición no admite lamentos y el Oviedo quiere resarcirse repitiendo lo que mejor sabe hacer: atacar con la pelota. La mejora está ahora en ese acierto en los metros finales que puede decidir los partidos.