Salud mental | I+D Esquizofrenia y calidad de vida

Los pacientes, claves en el estudio para tratar el deterioro cognitivo asociado a la esquizofrenia

Un ensayo clínico, que se lleva a cabo en varios hospitales, estudia la eficacia de un fármaco(*) que podría mejorar el deterioro cognitivo en personas con esquizofrenia. Este síntoma afecta la funcionalidad y calidad de vida y no lo tratan los antipsicóticos actuales. Para avanzar con éxito, se requiere la colaboración de los pacientes.

Arriba, el doctor Celso Iglesias, jefe de Servicio de Salud Mental del Hospital Valle del Nalón. A la izquierda, la doctora Paz García-Portilla, responsable del Centro de Salud Mental La Ería.

Arriba, el doctor Celso Iglesias, jefe de Servicio de Salud Mental del Hospital Valle del Nalón. A la izquierda, la doctora Paz García-Portilla, responsable del Centro de Salud Mental La Ería.

Los delirios y las alucinaciones son las manifestaciones más llamativas de la esquizofrenia pero esta sintomatología no es exclusiva de esta enfermedad. Este trastorno mental grave que se estima que padecen 24 millones de personas en el mundo(**) afecta a la forma de pensar, de sentir y al modo de comportarse de la persona. Se caracteriza por una gran variedad de síntomas, que incluye desde las alucinaciones e ideas delirantes, hasta otros que, si bien no producen tanta alarma social, son más importantes desde el punto de vista pronóstico. “Lo más llamativo son los síntomas psicóticos (las personas desarrollan ideas falsas -delirios- u oyen o sienten cosas que no existen -alucinaciones-), pero también presentan los denominados síntomas negativos (pérdida de motivación, de interés o del disfrute de las actividades diarias, dificultad para mostrar emociones), síntomas afectivos y los síntomas cognitivos”, aclara el doctor Celso Iglesias García, psiquiatra y jefe de Servicio de Salud Mental del Hospital Valle del Nalón, quien detalla que el deterioro cognitivo se concreta, fundamentalmente, en dos aspectos: la dificultad para planificar y ejecutar tareas que pueden parecer sencillas y la limitación en la denominada cognición social, concepto que se refiere a la integración de los procesos mentales que permiten la correcta relación entre personas. 

Se trata, por tanto, de un síntoma central de la esquizofrenia que tiene implicaciones en todos los ámbitos de la vida y puede llegar a incapacitar a quien padece esta enfermedad para estudiar, trabajar, convivir en pareja o llevar a cabo un proyecto personal e, incluso, para su propio autocuidado. Y que, sin embargo, no responde a los tratamientos actuales. La esperanza está en la investigación. 

El alto impacto del deterioro cognitivo

El psiquiatra alemán Emil Kraepelin, uno de los principales teóricos y académicos de los inicios de la psiquiatría como especialidad y uno de los primeros en describir la enfermedad, la definió como demencia precoz, haciendo hincapié en la importancia de esa pérdida en la funcionalidad cognitiva. “Hoy en día sabemos que el deterioro cognitivo puede aparecer ya a una edad precoz, años antes que la sintomatología de la dimensión positiva, que es persistente a lo largo del curso de la enfermedad, y que no mejora con el tratamiento antipsicótico actual”, subraya la doctora Paz García-Portilla, Catedrática Vinculada de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo y responsable del Centro de Salud Mental La Ería de Oviedo. 

Aproximadamente el 85%(**) de quienes viven con esquizofrenia experimentará algún nivel de deterioro cognitivo, que tiene un impacto significativo en la calidad de vida tanto de los propios afectados como de sus familiares, ya que puede causar problemas en la memoria, la atención sostenida, la velocidad de procesamiento, la capacidad para resolver problemas y para organizarse, lo que limita su autonomía y su capacidad de llevar una vida plena e independiente. Todo eso se traduce en numerosas dificultades en rutinas del día a día, desde recordar citas médicas o tareas pendientes, a seguir una receta de cocina, la trama de una película o de un libro, entablar una conversación, centrarse en lo que es importante y desechar información irrelevante, tomar decisiones lógicas y planificar o modificar los planes. “Influye de forma determinante, la dificultad para planificar y ejecutar tareas, asociada a la falta de motivación, hace que estén limitados en la realización de actividades cotidianas básicas y las dificultades en la cognición social influyen negativamente en su capacidad para tener relaciones sociales normales”. 

Dicen los datos del INE más recientes que en España sólo el 17% de los diagnosticados tiene trabajo y otras cifras señalan que apenas un 12% ha contraído matrimonio. “La falta de relaciones sociales es más la norma que la excepción”, señala la Dra. García-Portilla, y añade: “Desde un punto de vista ocupacional, una proporción significativa de pacientes o nunca ha trabajado o, si han iniciado una actividad laboral, terminan en una situación de Incapacidad Laboral Permanente. Incluso, al ser una enfermedad con una edad de inicio característica en la adolescencia o inicio de la edad adulta, el rendimiento académico también se ve afectado”.

I+D: la esperanza de una mayor calidad de vida

En opinión de la catedrática de Psiquiatría, son múltiples los desafíos que tiene por delante una enfermedad mental como la esquizofrenia para alcanzar el objetivo último de combatir el estigma y lograr la incorporación plena de los pacientes en la sociedad. Y todos ellos dependen del impulso a la investigación. “En primer lugar, se enfrenta al reto de identificar y/o validar biomarcadores que ayuden a los clínicos a la identificación precoz de esta patología y, consecuentemente, a la instauración del tratamiento requerido”. 

Otra de las asignaturas pendientes es el desarrollo de un medicamento eficaz contra los síntomas negativos y cognitivos, que tienen un alto impacto en la calidad de vida de quienes los padecen. “Con las estrategias terapéuticas actuales somos capaces de controlar razonablemente los síntomas de desorganización (alucinaciones, delirios, desorganización de conducta), pero no llegamos a mejorar los síntomas negativos o cognitivos ni su impacto en la funcionalidad de los pacientes”, señala el doctor Celso Iglesias García. 

De ahí la importancia de investigaciones como CONNEX, uno de los 20 proyectos que, en su compromiso con las enfermedades mentales graves y crónicas (una de las áreas prioritarias en I+D+i de la compañía), tiene en marcha Boehringer Ingelheim. 

Este proyecto, en fase de reclutamiento, que se está llevando a cabo en diversos hospitales de España, tiene como objetivo probar la eficacia de un nuevo fármaco(*). Un resultado positivo permitiría a las personas con esquizofrenia vivir una vida más productiva y autónoma, con menos desafíos y mayor bienestar. Por eso, tal y como señala el doctor Celso Iglesias, “estudiar este tipo de fármacos da la oportunidad de cubrir necesidades terapéuticas de los pacientes con esquizofrenia que actualmente no está cubiertas”.

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+ Este ensayo clínico está aún en fase de reclutamiento de pacientes en el Centro de Salud Mental de Langreo y en el Centro de Salud Mental La Ería de Oviedo, con el Dr. Celso Iglesias y la Dra. Paz García-Portilla como investigadores. 

(*) Medicamento en fase de investigación. No tiene ninguna indicación autorizada.

(**) World Health Organization (2023), World mental health report: Transforming mental health for all. Disponible en: https://www.who.int/publications/i/item/9789240049338

 OECD (2021), Health at a Glance 2021: OECD Indicators, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/ae3016b9-en.