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Las niñas de Siero roban el balón: el Berrón C. F. abre la primera escuela de fútbol femenino del concejo

Dos meses después de que la sección de niñas haya comenzado a trabajar ya cuenta con 40 deportistas

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Las futbolistas de El Berrón C. F., entregadas a su club

Julia tiene once años y quiere ser como Iniesta. Lleva el pelo recogido en una coleta y está vestida con ropa de futbol.  No sabe quien es Alexia Putellas –jugadora del Barcelona, que acaba de ganar la “Champions”- ni conoce ningún referente femenino en el mundo del futbol. “Iniesta es muy dinámico y sabe moverse por el centro del campo”, responde sin un ápice de duda a por qué le gusta el jugador cuyo gol dio a España su primer Copa del Mundo. Juegan en la misma posición, de centrocampistas ambos, solo que Iniesta debutó en el Barcelona y Julia en el Berrón C.F. Los dos equipos comienzan por B; ¿tendrá Julia la misma trayectoria que el futbolista albaceteño? ¿Habrá niñas en el futuro que quieran ser como Julia Montes?

Con la apertura de la Escuela de Futbol Femenino del Berrón, la primera en la historia de Siero y la tercera existente en Asturias, se abre una oportunidad para que eso ocurra. El equipo comenzó a trabajar hace alrededor de dos meses para convertir su “proyecto en un hecho”, en palabras del director técnico Alejandro Álvarez. Entonces, viendo la profesionalización progresiva de este deporte femenino, consideraron necesario construir esta sección dentro del club. Actualmente, ya cuentan con cuarenta niñas de edades comprendidas entre los diez y los catorce.

El partido de las niñas sierenses Inés Gago

 “Yo veía jugar a mis primos y mis hermanos juntos. Un día me apunté y me empezó a gustar. Estuve un año sin equipo, y luego me apunté al Berrón”, cuenta Sofía Raccuia, de once años. Fue una suerte que existiera esa posibilidad, porque vive en la localidad y se le hace fácil asistir a los entrenamientos: “El día del partido, nerviosa no me pongo. Me levanto temprano, eso sí, pero nerviosa no”, confiesa la jugadora de alevín sobre el terreno del campo, vestida con su equipación color amarillo Berrón y el número seis a la espalda.

“Ya son cuarenta niñas, desde los cuatro hasta los 14, pero queremos seguir creciendo. La idea es tener un equipo en cada categoría: prebenjamin, benjamín, alevín, infantil y regional”, asegura el entrenador

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Cuenta Jonathan Menéndez, el coordinador del equipo femenino y ex seleccionador asturiano que fueron puerta a puerta a los directores y directoras de los colegios, para preguntarles si podían informar del proyecto. Les llamó la atención que, en aquellas escuelas encabezadas por mujeres, recibieron, por regla general, más ayuda que en las lideradas por hombres. Pero lo que más les sorprendió es la acogida que tuvo: todos los días reciben llamadas de niñas dispuestas a apuntarse: “Ya son cuarenta niñas, desde los cuatro hasta los 14, pero queremos seguir creciendo. La idea es tener un equipo en cada categoría: prebenjamin, benjamín, alevín, infantil y regional”.

A Claudia Fernández le pasó una cosa parecida a Sofía, hará cosa de dos años. Nunca antes se había planteado estar en un equipo de futbol. Su hermano, dos años más pequeño, sí que lo hacía y un día fueron a jugar juntos. El entrenador la vio y quiso ficharla, y desde entonces juega en el equipo del Berrón, como una de las veteranas. Forma, con Julia y con Carolina el trío perfecto en el campo, pero también fuera son buenas amigas. En su caso, juega de lateral derecho, lateral izquierdo o defensa, en función del partido: “Estamos asustados con el revuelo que hubo, la cantidad de crías que quieren apuntarse; crías que tienen hermanos y que pensaban que el futbol era solo para ellos”, afirma el presidente del club Pedro Riesgo.

Las niñas sierenses toman el campo Inés Gago

En el Berrón, ya funcionaban con un equipo mixto. Sin embargo, vieron las posibilidades que ofrecía el futbol femenino y decidieron apostar por ello, montando la Escuela. Llamaron a Jonathan Menéndez para que se hiciera cargo, que empezó jugando en el club de pequeño y ya tenía experiencia en ello – además, prefiere entrenar a niñas que a niños. Es un proyecto de futuro: pretenden formar una cantera sierense de jugadoras y que el día de mañana dispute la misma copa que, por ejemplo, ganó Alexia Putellas. Pero no es solo eso: “Buscamos crecer en lo social. Que el futbol y el Berrón llegue a todo el mundo”, señala Alejandro Álvarez.

Compañerismo

Cuando termina el entrenamiento, Andrea Canut se acerca a Sofía Álvarez y le regala un dibujo de las dos que ha hecho, aún vestida con la equipación del Berrón, pero con la sudadera del equipo puesta. Las dos niñas, de siete y ocho años, están en una playa donde cae el sol. “Miércoles, miércoles, miércoles, miércoles”, resuena en la cabeza de ambas durante toda la semana, que es el día que tienen de entrenamiento. Aunque tanto Sofía como Andrea también juegan con los chicos, en un equipo mixto porque aún no existe uno solamente femenino. Cuando lo haya, jugarán contra los chicos, porque no hay una liga solamente femenina.

“Estamos asustados con el revuelo que hubo, la cantidad de crías que quieren apuntarse; crías que tienen hermanos y que pensaban que el futbol era solo para ellos”, afirma el presidente del club Pedro Riesgo.

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Pero no solo las niñas están contentas, sino que las madres y padres están “encantadas”: “Mi hija, Daniella, ya jugaba en otro equipo, pero no tenía escuela. Hacen mucho por ellas, se implican mucho y colaboran en todo lo que pueden, entonces las niñas vienen encantadas”, relata Carmen Díez, una de las madres de las niñas. Explica que, cuando Daniella vuelve a casa, está contenta. Y que durante toda la semana le ocurre lo mismo que a Andrea y a Sofía: “Está toda la semana diciéndome: ‘¿hoy hay futbol? ¿hoy hay futbol?’ Así todo el día”. Y si hubiera entrenamientos más días a la semana, iría encantada, porque está realmente feliz sobre el terreno del campo.

Un momento del entrenamiento. Inés Gago

Es curioso, porque lo mismo que le ocurre a las niñas, le pasa a su entrenador y coordinador. Jonathan Menéndez está orgulloso de su nuevo equipo. Empezó a entrenar el femenino por casualidad, cuando le cogieron para la selección asturiana, y ahora, confiesa que no sabría volver a un equipo masculino: “Esta es una oportunidad muy buena. Es mucho más que futbol”. Con él, coincide Carmen Díez: “Es compañerismo, es juegos, es trabajo en equipo. Son muchas cosas que refuerzan valores muy positivos”.

¿Habrá el día de mañana niñas que se quieran parecer a grandes estrellas del fútbol llamadas Julia Montes, a Sofía Raccuia o a Claudia Fernández? Lo que las tres jóvenes probablemente tampoco sepan es que son herederas de una pequeña tradición de futbol femenino asturiano. A quince kilómetros de ellas, del Museo de la Romería de Asturias cuelga una imagen de “Les Pieces de Sama” del año 1971, unas pioneras que recorrían los campos asturianos ya en la década de los cincuenta, y uno de los primeros equipos de futbol femenino de la región. ¿Lo sabrá mucha gente? 

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