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Crisis en el Lugones: Padres y técnicos se concentran para exigir la salida del presidente del club en una tensa jornada

Unas 200 personas culpan a Guillermo Fernández de "problemas con el material y un trato poco humano" a los entrenadores de cantera

El presidente del club, con un chaquetón largo, ayer increpado por la gente concentrada en Santa Bárbara. | LNE

El Atlético de Lugones ha estallado y ayer se pudo comprobar en las instalaciones del campo de Santa Bárbara, donde un grupo de padres y entrenadores, alrededor de 200 personas, se concentraron para pedir la dimisión del presidente del club, Guillermo Fernández, con el que estuvieron dialogando en la sede del club y que se remitió a una asamblea de socios que se celebrará el viernes, a partir de las 19 horas en su primera convocatoria.

La situación ha explotado después de que un numeroso grupo de entrenadores y delegados de los equipos de la cantera del club remitiera un comunicado a los padres de los jugadores de sus equipos diciéndoles que dimitirían de sus cargos si antes no lo hacía el presidente. La reacción del club fue la de aceptar la dimisión de trece de esos entrenadores y delegados por medio de una publicación en sus redes sociales, en el que se aseguraba que "los socios son los únicos que pueden pedir la dimisión del actual presidente, Guillermo Fernández González, el cual en su caso estaría obligado a convocar unas elecciones tal y como marcan los estatutos. Y no es el caso ni la intención del actual presidente de la entidad".

La acusación que hacen estos entrenadores, con el apoyo de un gran número de padres de canteranos, es que hay graves carencias de material y que el trato que se les da por parte del presidente es "poco humano". Lo que más molesta con respecto al material es que –siempre según la versión de este grupo de entrenadores y de los padres que se concentraron– al término de la pasada temporada se les vendió a los jugadores la equipación con la que habían vestido durante la temporada, en la que venía incluido el nombre, y en la actual aún no han llegado las nuevas, por lo que tienen que seguir jugando con las que se compraron, siendo éstas insuficientes ante la llegada de nuevos jugadores al club.

Uno de los que dijo basta y condicionó su continuidad a la salida de Guillermo Fernández es David Prado, que fue coordinador de la cantera y que llegó al Atlético de Lugones precisamente de la mano del actual presidente. "Esto viene de largo, al principio de temporada tuvimos el tema de las camisetas, el club no proporciona ni pantalones ni camisetas", dice. Esta situación ya llevó a una protesta en octubre, cuando un grupo de entrenadores hizo un parón de una semana exigiéndole que solucionara el problema del material. Según estos mismos entrenadores, el presidente se comprometió a arreglarlo, algo que, dicen, no ha sucedido.

Prado añade que "el trato humano es muy malo, nos menosprecia". Todo ello, asegura, "hacía que llegara a casa tocado mentalmente cuando antes lo disfrutaba mucho y teníamos un muy buen grupo y una gran relación con las familias de los jugadores". Este entrenador explica que coincidió con Guillermo Fernández en los estudios de TAFAD (Técnico Superior en Actividades Físicas y Deportivas) y que de ahí vino su llegada al Lugones hace dos años, que son los que lleva Guillermo Fernández como presidente. "Me llamó y me gustó lo que me planteó, el primer año fue bueno, pero el segundo fuimos chocando hasta llegar a esta situación", explica.

Otro de los que ha decidido dejar su labor en el Atlético de Lugones es Benjamín Llaneza, que además de entrenador del prebenjamín A es padre de tres jugadores del club, uno en el cadete C y dos más en un alevín. "Nos dijo en octubre que iba a solucionar el problema del material y a estas alturas estamos igual. Además, el trato es horrible, no da las gracias por nada, yo vengo a pasar el rato y porque me gusta, pero estaba llegando a casa muy mal y dije basta". A Llaneza esta situación le desconsuela: "Amo este club, soy de Lugones, jugué en el Lugones, el año pasado las cosas iban bien, pero tras el verano este hombre dio un cambio radical". En el club hay 236 niños aparte de los jugadores del primer equipo, que milita en Primera RFFPA.

También entrenador y padre de jugadores es Marcos González López. "Llevo más de diez años en el club, soy entrenador de porteros desde prebenjamín a juveniles y delegado en el prebenjamín A", explica. González López, como sus compañeros, tiene claro que solo la salida del presidente les hará continuar. "Lo único que queremos es seguir entrenando en un buen ambiente, sin perjudicar a nadie y que se vaya el presidente", concluye.

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