Ahora que la nave Orión emprende su regreso a la tierra y que se preparan viajes al espacio, ahora que casi doce millones de españoles se van a mover por el territorio patrio y que los viajes al futuro o autobuses escolares están de vacaciones, me toca a mi hablaros del viaje a la eternidad, que casi todos nosotros hemos emprendido en una antigüedad próxima, - nuestra infancia, nuestro paraíso en la tierra y el mejor salvoconducto para la deseable estabilidad futura- , y cuya influencia aun perdura y alienta nuestras vidas.

Y todo esto me viene a la cabeza un domingo, 27 de noviembre, cuando asisto a la misa de catequesis de mi nieto, al oír los cánticos y la desmenuzada palabra que nos ofrece el sacerdote sobre las lecturas sagradas del día, y todo ello aderezado de palmas, guitarras y alegría. Y hoy, no sé por qué, me veo en la obligación de reconocer y agradecer la importancia que ha tenido la catequesis infantil en mi vida . Aún conservo mi catecismo de 2º Grado y de vez en cuando lo releo y recuerdo el nerviosismo que teníamos todos al examinarnos para recibir la 1ª Comunión, después de la 1ª Confesión, y esto que fue como quien dice ayer, ha sido y es uno de los días más importantes de mi vida, pues recibir a Dios por primera vez deja secuelas , seguridades, obligaciones y sobre todo felicidad, y de todo ello se abastece uno el resto de su vida. Uno siempre recuerda donde se bebe un buen vino. El domingo, mientras los niños y el sacerdote interactuaban durante la misa me vino a la cabeza las palabras de este título “Viaje a la eternidad” .

 Mi nieto y demás compañeros ya se están preparando, como yo en su momento, para ese viaje , y esto es de agradecer y reconocer, por mucho ruido, confusión y temporal que haya en el ambiente…Desde aquel día uno se sabe más Hijo de Dios y se ha educado en el santo temor de Dios, y no me ha ido mal, pues sé, como Dimas, que hay un Dios que nos espera y perdona por muy inadecuada que sea nuestra vida, y nos recuerda lo impropio e inútil que es enamorarse de sí mismo, cuyas nefastas consecuencias son de sobra conocidas : vacío, insatisfacción, desesperación, como evidencia últimamente el elevado número de suicidios de personas jóvenes, y es que no se puede andar por la vida sin un buen proyecto personal, y éste depende de unos padres, de una familia, de una sociedad, de una buena catequesis y es que como dice la Escritura :”Sólo Tú tienes palabras de vida eterna”…. En la misa del pasado domingo fui más consciente, desconozco los motivos, si fue el café o la guitarra, que mi nieto y todos sus compañeros, como yo en otro tiempo, se están preparando para el viaje a la eternidad y todo ello gracias a la parroquia, sacerdotes, catequistas y , por supuesto, a las familias. Nunca es tarde para reconocerlo, como me pasa a mí ahora, aunque muchos de mis catequistas y el mismo sacerdote don Jesús, párroco de San Félix de Lugones, ya no se hallan entre nosotros.

Si el domingo hablaba de la eternidad y sus preparativos, el martes, día 29, a las 16 horas, desde la plataforma del Cabo Cañaveral, instalada para la ocasión en la parroquia de San Pedro de Pola de Siero, iba a presenciar el lanzamiento en directo del viaje a la eternidad de don Rufino Riestra Fanjul, mecenas de Pola de Siero y alrededores, que en sus salones y habitaciones acogió y arropó a multitud de personas, de colectivos, con ese mentalidad suya de agradar, complacer, de ayudar …y esa multitud, agradecida, anónima , se hizo presente en la Iglesia de Pola para agradecer las muchas atenciones recibidas e implorar al Padre de la Vida por su eterno descanso, y para ello contando con la valiosa ayuda de Don Marcos,  que dedicó unas cariñosas palabras a Rufi y familia en su homilía, y con la de Don Fermín, párroco de San Pedro, que en uno de los momentos más emotivos de la misa, en el que tristeza, gratitud y recuerdo se unen, tuvo el detalle de hacer y dedicar un brindis, con el beneplácito de todos,  a quien tantos brindis hizo y presenció en su vida, y para ello recurrió a la oración por excelencia …”Padre nuestro que estás en el cielo…” y llevó a la multitud de los presentes – el templo abarrotado- a ir rezando, bebiendo e incluso deletreando cada palabra de ese brindis de petición, de súplica. La oración según se rezaba iba subiendo en intensidad, en fuerza, en entrega, en lamento, en pesar. Hacía tiempo que no escuchaba orar con tanta fuerza a una comunidad de fieles;  daba la impresión que las paredes retumbaban , que hacían suyo el mensaje y que el templo se venía abajo, el paroxismo era casi total.

Fue un homenaje espontáneo y sentido a tu persona, Rufi. ¿Tú sabrás que habrás hecho para merecerlo? Seguro que dedicarnos a todos algo de tu tiempo y ese algo más que tú siempre callas. ¡Algo tiene el agua cuando la bendicen y más cuando la rezan!  ¡Eres genio y figura y con eso nos quedamos! Muchas gracias por las muchas y múltiples atenciones que has tenido con todos nosotros. Descansa en paz que bien merecido lo tienes.

 P.D         ¡Sí, hoy levanto mi copa por ti!