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Vicente A. Montes Álvarez

Estadística

Sobre encuestas y conclusiones sociológicas

Desde que sé que incluso los prestigiosos órganos de estudio sociológico pueden, al menos en este país, meter la pata, me estoy aficionando a las encuestas para establecer conclusiones sociológicas. El último filón de trabajo es el de la preocupación de los ciudadanos por las derivas políticas en España. Pues bien, según indican mis encuestas "a pie de chigre" se deduce un hartazgo monumental de la ciudadanía en general. Mientras los jóvenes, como les compete, pasan olímpicamente de las paranoias de los políticos, los de edades comprendidas entre cuarenta y sesenta, en los últimos tres años, han elaborado conceptos clarísimos acerca de qué partido político va más acorde con sus convicciones o aspiraciones. Las personas de más de sesenta suelen tener certezas políticas históricas y difícilmente modifican su voto. Todos los intentos de aproximar a grupos –mujeres con leyes que han tenido efecto bumerán en defensa de la mujer, amantes de los animales con ley de bienestar animal, grupos de diversidad sexual, leyes para agradar a personas que defienden el derecho a decidir sobre la pertenencia o no al Estado– no dejan de ser intentos efectistas. Se ignora que la suerte está echada. Son tan nítidas las líneas de frontera entre los dos bloques políticos que los ciudadanos lo tienen claro y solo una catástrofe los moverá de sus decisiones. Pues bien, esta sinrazón de enfrentamientos políticos entre dos bloques claramente marcados solo produce ruido y más del sesenta por ciento de la población ha decidido no atender a lo que unos y otros digan, ni telediarios, ni prensa, ni radio, ni redes ni nada. Y hacen bien.

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