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TONY PALMER | Director, comenta hoy en Oviedo el documental "Bird on a wire"

"Las canciones de Cohen sirvieron para que sus poemas se vendieran por millones"

"Callas se enteró por la prensa de que Onassis se casaba con Jackie, y a los tres días de la boda la llamó para cenar"

Tony Palmer, ayer, en Oviedo.

Tony Palmer, ayer, en Oviedo. MIKI LÓPEZ

El director británico Tony Palmer es toda una eminencia que ha rodado multitud de filmes desde donde retrató vidas y obras de figuras muy significativas de la cultura y el arte. Su trabajos están ligados a la música pop/rock, la clásica, el cine, la ópera y el teatro. Visita la Universidad de Oviedo, donde comentó ayer en la biblioteca del campus del Milán la proyección "Maria Callas: La Divina", su documental sobre la gran diva de la ópera. Hoy (18 horas mismo salón de actos) lo hará con "Bird on a wire", cinta sobre Leonard Cohen.

Tony Palmer comenta, antes de empezar la charla con LA NUEVA ESPAÑA, su experiencia del día anterior, que no fue otra que cenar una fabada. Pero enseguida relata sus apasionantes momentos con gente tan icónica como Richard Burton, los "Cream", "The Who" o Hendrix o "The Beatles", entre otros.

- En la Universidad de Oviedo hay una cátedra que se llama Leonard Cohen...

-Para él recibir el premio ("Príncipe de Asturias" de las Letras) fue muy especial. Una de las cosas que hizo cuando yo lo conocí fue llevarme un libro de sus primeros poemas; con ese papel que tenía su poesía dentro de la política, aunque fuera como fuerza menor. Uno de los días que estaba rodando pidió un libro. Yo pensaba que era para consultar; pero tiempo después escribió un poema en la primera página del libro, que me dedicó: "con cariño para Tony".

- ¿Para hacer un documental verídico analiza la personalidad del protagonista con el fin de reflejar su parte artística?

-Lo que interesa es la persona que hay detrás del artista. Lo que tienen en común: valentía y coraje desde el punto de vista intelectual, artístico y emocional. Ese papel es fundamental. En el caso de Maria Callas, además de ser una mujer con problemas, luego era cantante de ópera. Cohen era poeta, que no es algo irrelevante, pero es secundario respecto al hombre. Hay que reflejar el contexto en el que vivían. No se trata de sacar los trapos sucios de los artistas. De Callas me llamó la atención su última etapa, con la voz quebrada y rota. Una vez que la escuchas valoras lo que estaba viviendo y aún así consiguió hacer lo que hizo en el escenario (la reflexión le sirve para evocar a Shostakovich).

- ¿Tal como usted conoció a Maria Callas tuvo la tentación de ser su cómplice y autocensurarse?

-(Sonríe). Cuando rodamos la película poco sabía de lo que había detrás de Onassis. Después de hacer la cinta nos enteramos de lo del aborto que llegó a tener; el papel que tuvo en su vida Meneghini. Esa voz quebrada me sirvió para estudiar su proceso. Y me llamó la atención su carrera, porque fue una de las más cortas y eso no se entiende en una artista de su calibre.

- ¿Sería muy atrevido decir, como dicen, que fue la Marilyn Monroe de la lírica?

-Me sorprende la pregunta; ni me había parado a pensar en esta comparación, pero sí que hay algunas similitudes entre las artistas. Callas, en la Segunda Guerra Mundial, trataba con oficiales alemanes para subsistir, y Marilyn tuvo que publicar fotos desnudas para lo mismo en la revista "Playboy". Es el papel de las relaciones tormentosas, una mujer (como Callas) que estaba en forma, pero que después de una ruptura acaba mal. Callas se enteró por la prensa de que Onassis se iba a casar con Jackie Kennedy. Sin embargo, tres días después de casarse la llamó para cenar. Y cuando Onassis se estaba muriendo sería Maria Callas quien iría a visitarlo.

- Cohen le dio vía libre para rodar el documental, ¿qué ocurrió luego?

-Al principio se negaba a hacer la gira. Él se consideraba un poeta, no un loro que repite canciones, como él mismo dijo en 1971. Pero entonces si no firmabas un contrato para hacer una gira era un suicidio comercial. Le puse la condición de que no me cerrara la puerta para filmar, que me dejara hacer las 24 horas. Peor, antes rodábamos con una Polaroid y en el equipo de grabación había cuatro personas. Eso no generaba un clima de intimidad. Y esto a Cohen le costaba mucho. Richard Burton, por ejemplo, nunca se quería ver después de lo que hubiera hecho en escena. Y a Cohen le costaba mucho el no tener intimidad mientras rodábamos. Una de las razones de que desapareciera el documental fue una segunda versión que se rodó, que no le gustó mucho a Cohen. En ningún caso rechazó que se le grabara.

- ¿Usted es del poeta, del músico, de los dos?

-Sobre todo, del hombre con su doble faceta, aunque matizando que era un poeta que luego escribía canciones. Pero sobre todo me interesó la persona y la capacidad de creer en sí mismo. Siempre confesó que le interesaban los poetas cuya línea reflejaba el contexto político y social, y Lorca era uno de los que reflejaba eso. Cohen vendió poemas por miles; pero sus canciones hicieron que se vendieran millones de copias.

- ¿Conoció de cerca la gran escena musical de los sesenta, hubo mucho divo del rock comido por la fama?

-Hay que entender el contexto de la época; el hecho de que no trabajan para ganar dinero como primer objetivo. "The Who", por ejemplo, no ganaron casi nada hasta que grabaron "Tommy", Jack Bruce (de los "Cream") se fue trabajar a Glasgow y hasta robó para pagarse unas clases. Del batería Ginger Baker también hice un documental. A Cohen le preguntaron qué es el éxito y dijo que "es la supervivencia". A Cohen se le consideraba como un monje solitario rodeado de animales, un poco huraño.

- ¿"The Beatles" fueron la gran explosión creativa del mundo pop?

-No hay una razón. París o Berlín eran dos centros de arte. Lo que pasó con "The Beatles" es que dos genios se unieron y sucedió todo. Fue la explosión. Se fueron de vacaciones a la India seis semanas para huir de los periodistas y en esas seis semanas escribieron cien canciones que fueron publicando posteriormente. Lo mejor fue del 1965 al 1971, no sólo con "The Beatles". Con todos. Son explosiones creativas como la de París o la época de Stravinsky, el ballet ruso o en otros momentos Picasso, que influyó mucho en Leonard Cohen. El caso es encontrar en un mismo espacio a todos estos artistas.

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