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Las “maravillas” turísticas de Alfonso

El Muséu del Pueblu d’Asturies descubre en una galería de Nueva York un inédito cartel del creador de Telva y Pinón para la promoción regional

La obra de Alfonso que el Muséu del Pueblu d’Asturies ha localizado en una galería neoyorquina y acaba de incorporar a su colección de cartelería sobre promoción turística del Principado.

La obra de Alfonso que el Muséu del Pueblu d’Asturies ha localizado en una galería neoyorquina y acaba de incorporar a su colección de cartelería sobre promoción turística del Principado.

Alfonso Iglesias López de Vivigo (Navia, 1910-Oviedo, 1988) fue siempre para todos los asturianos Alfonso a secas, que era como él firmaba. Alguien ya de casa. Su aguda inventiva y su talento como dibujante hicieron de sus criaturas, o sea, de Telva, Pinón y Pinín, personajes de gran popularidad tras su nacimiento y estirón a través de las páginas de LA NUEVA ESPAÑA. Pero fue, además, comediógrafo, pintor y cartelista fino. El Muséu del Pueblu d’ Asturies acaba de incorporar a su colección una importante muestra de esta última dedicación profesional del artista naviego. Es un cartel de promoción turística del Principado, hecho hacia 1955. Un encargo de la prestigiosa compañía de viajes Wagons Lits/ Cook.

“Es una pieza muy rara”, explicó ayer el director del museo, Juaco López. Una obra de 100 por 70 centímetros, hecha en la madrileña Imprenta y Litografía de Ernesto Catalá, una prestigiosa industria fundada en 1830. Antes del éxito de la marca “Paraíso Natural, la agencia de viajes Wagons Lits/Cook, creada en 1872 por Georges Nagelmackers para replicar en Europa los trenes nocturnos estadounideses, ya llamaba la atención sobre las bondades paisajísticas del Principado: “Maravíllese con Asturias”.

“La obra es singular por diversos motivos”, subrayó ayer Juaco López. Tras los devastadores años cuarenta de la larga posguerra española, en el segundo lustro de los cincuenta se trata de atraer hacia este lado del Pajares a los turistas europeos. Y, en este sentido, se siguen las pautas que en los felices veinte habían diseñado artistas de la talla de Vaquero Palacios o Mariano Moré. Por lo visto, en plena contienda civil hubo incluso unas “rutas de guerra” con cierto éxito entre los aventureros ingleses. Pero lo que Wagons Lits/Cook -con agencia en Oviedo- trata de hacer hacia 1955 es otra cosa. Según los expertos del Pueblu d’Asturies es sensato pensar que este cartel de Alfonso tuvo también ediciones en francés e inglés.

Uno de los carteles firmados por el artista naviego.

“En este trabajo, Alfonso hace un recurso casi tópico en el cartelismo de su época: esas hojas que, como las de un calendario, permiten contemplar los diversos paisajes como los días que pasan”, indicó Juaco López. Y añade aún más: “Destaca ese fondo con una carretera sinuosa entre montañas por la que transita un moderno autobús, tratado con un cromatismo propicio para destacar la variedad de paisajes del país”. Alfonso dibuja un cuaderno con la palabra “Asturias” y, a partir de ese motivo, despliega una variada serie de paisajes del Principado.

Según señalaron desde el Pueblu d’Asturies, la única lámina firmada por el artista es la dedicada a Cudillero. Alfonso tenía lazos familiares por su lado materno con la villa pixueta. Y este cartel muestra las dotes que el dibujante tenía como acuarelista. Para los responsables del museo etnográfico gijonés, el creador de Telva y Pinón es “el más versátil y llamativo artista gráfico de posguerra en Asturias”. Originalidad en el diseño y capacidad para solventar encargos de temáticas diversas son otros galones del dibujante.

“La acuarela fue la técnica plenamente artística de Alfonso, la que más frecuentó en un momento en el que aflora en Oviedo una singular generación de acuarelistas y de la que también forman parte, entre otros, Fermín Pedrosa o Pedro Álvarez Miranda”, precisó Juaco López. Para el director, “Alfonso plasma su dominio de un medio difícil que él concreta con lenguaje personal y definitorio”.

Este cartel quiere contar una historia: un acuarelista recorre las sinuosas carreteras de una tierra llamada Asturias y muestra, a través de las láminas de su cuaderno, los apuntes personales de los variados y amenos paisajes. Y ahí están, junto al autobús que invita al viaje, seis estampas reconocibles del Principado (las “maravillas” a las que alude la publicidad) y otra más parcialmente oculta por la primera página de la libreta del artista. Una tradición anglosajona, la del viajero dibujante o pintor que deja constancia, al paso de los días y lugares, de los visto en sus andanzas,

Cudillero, una playa cercana al Sueve, Covadonga, el Urriellu, el puente de Cangas de Onísy un paisaje somedano con cabaña de teitos son las estampas elegidas por Alfonso para esta selección de láminas paisajísticas asturianas. Otra de las singularidades de este cartel es que no está documentado en los catálogos publicados hasta la fecha en España. “Ha sido localizado en una galería de Nueva York especializada en carteles y podemos afirmar que es completamente inédito”, hizo resaltar Juaco López.

El Muséu del Pueblu d’ Asturies tiene otros dos carteles de Alfonso, también de promoción turística del Principado. Parece que fueron obras hechas por el artista hacia 1945, tras un encargo de la Junta Provincial de Turismo.

La citada instalación museística ha ido reuniendo una interesante colección de carteles que tiene como motivo la promoción turística asturiana. Son piezas realizadas a lo largo de más de medio siglo, desde 1929 hasta 1983, y firmados por artistas tan prestigiosos como Joaquín Vaquero, Mariano Moré, Teodoro Delgado o Juan Gomila. Fueron la materia, el pasado verano, de la exposición “Asturias, belleza categórica. Carteles para el turismo en el Muséu del Pueblu d’Asturies”. Los interesados pudieron ver esta singular muestra en el Museo Nicanor Piñole, en Gijón.

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