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Pérez Sierra: “Bizet es el primer ‘chansonnier’ ”

“Para un músico, salir del Conservatorio a los 24 años no es competitivo”, afirma el director de “Los pescadores de perlas”, que se estrena hoy en el Campoamor

El director José Miguel Pérez Sierra, ante el teatro Campoamor de Oviedo. | IRMA COLLÍN

El director José Miguel Pérez Sierra, ante el teatro Campoamor de Oviedo. | IRMA COLLÍN

Con “Los pescadores de perlas”, el último título de la temporada de ópera ovetense, que se estrena hoy a las 19.00 horas en el Teatro Campoamor de Oviedo, el director musical José Miguel Pérez Sierra retorna a la capital asturiana. Formado junto a maestros como Gabriele Ferro, Gianluigi Gelmetti, Colin Metters, Alberto Zedda y Lorin Maazel, la dirección operística le ha dado muchas satisfacciones desde que en 2006 debutase en el Festival de Pesaro con “Il viaggio a Reims”. Aunque ha trabajado con frecuencia en “Carmen”, ésta es la primera vez que dirige “Los pescadores de perlas”.

Pérez Sierra destaca la visión casi premonitoria de Bizet sobre el curso que tomaría la música francesa un siglo después. “Casi podríamos hablar del primer ‘chansonnier’ francés, del que, con pocas modificaciones, podríamos obtener una canción en la línea de las de Édith Piaf, por ejemplo”. Desde su punto de vista, sería interesante “recuperar otros títulos” del catálogo de Bizet más olvidados en el repertorio. “Es muy interesante volver a ese Bizet más joven de ‘Los pescadores...’, porque te permite ver todas sus influencias, de Meyerbeer, Wagner o incluso Verdi… Algo que en ‘Carmen’ ya no es así, ya no recuerda a nadie, porque Bizet ha adquirido una voz propia”, explica.

Bizet es, en opinión de Pérez Sierra, uno de los compositores “que empieza a ambientar geográficamente la música. Si uno piensa en Verdi, tenemos que esperar hasta ‘Aida’ para que la música nos sitúe en un lugar, porque en ‘La traviata’ o ‘Il trovatore’ no hay ese color local”. La partitura de “Los pescadores”, en opinión de Sierra, tiene ese “perfume exótico y la capacidad de trasladar al público a Oriente”.

Para Pérez Sierra, “Los pescadores de perlas” revela “un talento melódico en la escritura musical, tan sincera, que es muy difícil encontrar en la historia de la música”. Se le denomina “el Mozart francés”, añade. El dúo entre el barítono y el tenor de esta ópera, estrenada en el Teatro Lírico de París en 1863 “es una de las melodías más bellas, que Bizet reelabora continuamente en el transcurso de la ópera y que mantiene al público expectante por volver a oírla una y otra vez”.

Es interesante, apunta, ver cómo otras obras, como la “Sinfonía en do”, también del propio Bizet, aparecen en “Los pescadores de Perlas”. Los compositores, explica, concebían sus obras como “prêt-à-porter. Hemos estrenado, hemos ganado algo de dinero, ahora vamos a por otra obra, sin pensar que lo que habían escrito anteriormente se iba a volver a escuchar más. Por eso es tan frecuente la reutilización de melodías”.

El director Alberto Zedda, uno de los grandes especialistas en Rossini de todo el siglo XX y Premio Lírico Teatro Campoamor, ha desempeñado un papel fundamental en la carrera artística de Pérez Sierra; “Sus últimos 14 años estuve muy ligado a él, de hecho una de las fotos más bonitas que tengo fue hecha precisamente en el Campoamor, después de la gala de los Premios líricos en 2013”. Aunque ha trabajado con otros directores de renombre, afirma que Zedda ha sido su “gran maestro” y quien le hizo “dudar de todo lo que uno ve en una partitura”. La música y la ópera, “le deben mucho desde que publicó la edición de ‘El barbero de Sevilla’ en 1969”, agrega.

Pérez Sierra, cuya formación como director de orquesta se ha desarrollado en su mayor parte fuera de España, es muy crítico con los estudios de Dirección Orquestal que se ofrecen en los conservatorios. “Es bonito querer equiparar la formación en los conservatorios superiores a la Universidad, pero no creo que sea efectivo que un estudiante en el Conservatorio Superior de música comience su formación a los 18 años y termine con 23 o 24”, argumenta. Considera que eso es la ruina para “los futuros talentos de la música”, porque “en el mundo del piano, del violín o el violonchelo no se puede ser competitivo a nivel internacional terminando los estudios con esas edades, cuando hay músicos de otros países ganando concursos con 17 años”.

Él mismo se pone como ejemplo: obtuvo su título de música con 16 años, “algo que hoy en día es ilegal”. Se considera por ello un afortunado, que pudo empezar a dirigir con 20 años en el Teatro San Carlo de Nápoles y en el Massimo de Palermo: “¿Qué hubiera sido de mí si me tienen haciendo la carrera de piano hasta los 24 años? Uno de los valores que me reconocían entonces era mi extrema juventud”.

Para Pérez Sierra “la música es un arte, y se debe dar la oportunidad a cada uno de que se desarrolle a su ritmo”. Desde su punto de vista, las “pocas orquestas jóvenes que quedan en España” han sufrido enormes recortes, cuando “es algo por lo que se debería apostar mucho más. Casi todos sus integrantes son gente que se están formando fuera de España, por lo que se está dejando escapar gran parte del talento que tenemos en el país”.

Exostismo y universalidad en una ópera de juventus

La ópera. La propuesta escénica de Yoshi Oïda utiliza la música de Bizet para expresar la universalidad de los sentimientos humanos, sin importar las fronteras o el lugar. Busca exponer, según sus propias palabras, la “contradicción entre la banalidad de los sentimientos humanos y la belleza del universo que sentimos con la música”. El director de escena ha querido narrar la historia a modo de “flashback”, para mejorar la comprensión psicológica de los personajes que participan en esta trama. Lo más importante para él es recuperar el exotismo, tan de moda en los tiempos de Bizet, pero sin caer en los tópicos y el pintoresquismo. Para ello, se ha inspirado en la civilización desaparecida de Okinawa, un archipiélago de islas del antiguo reino de Ryûkyû, independiente hasta 1879. Pero sin trasladar la acción original de la ópera, ni recurrir a una recreación de la acción dramática en otro lugar.

El compositor. Si bien es cierto que escuchar el nombre de Bizet conduce inmediatamente a su ópera “Carmen”, la producción operística de este compositor, ganador del Premio Roma en 1857, es más extensa. En sus comienzos escribió “Le Docteur Miracle” y “Don Procopio”, ambas bajo los moldes de la ópera italiana. “Los pescadores de Perlas” y “La bella muchacha de Perth” no tuvieron un éxito inmediato cuando se estrenaron, y aún en la actualidad están lejos de los puestos más altos del ránking mundial de representaciones en “Operabase”. Sin embargo, “Los pescadores de perlas” supuso en Bizet un punto de inflexión en su concepción de la ópera y por la trascendencia que tuvo en su carrera artística. Su “Djamileh” tampoco fue demasiado bien acogida tras su estreno en 1872, a pesar de que contó con el favor de Gustav Mahler. Además, cuenta en su haber con varios títulos que no llegó a concluir, como es el caso de “Clarissa Harlowe” y “Grisélidis”.

Nadir: Celso Albelo (tenor)

El tenor tinerfeño es uno de los cantantes más queridos del público ovetense. Ha actuado en teatros como el Metropolitan de Nueva York, la Scala de Milán y la Royal Opera House Covent Garden de Londres. En 2008 ganó el Premio Opera Actual; el premio Óscar de la Lírica otorgado por la Fundación Verona per l’Arena en 2010 y 2012 y el Premio Teatro Campoamor en 2010 y 2012.

Leila: Ekaterina Bakanova (soprano)

Debuta en Oviedo. Estudió canto, acordeón y piano en Moscú. En Italia ganó el Giuseppe di Stefano en Sicilia, el Maria Caniglia de Sulmona y el premio a la mejor cantante femenina en la Arena de Verona. En su repertorio destacan la Donna Anna, en “Don Giovanni”; Susanna, en “Le nozze di Figaro”; y Leila en “Los pescadores de perlas”.

Zurga: Borja Quija (barítono)

El barítono coruñés se formó junto a Teresa Novoa, Dolores Travesedo y Renata Scotto. Ha recibido varios premios de la revista “Ópera actual” y el Premio Campoamor al mejor cantante de zarzuela en 2009 y 2010 respectivamente.

Nourabad: Felipe Bou (bajo)

Perfeccionó sus estudios con Antonio Blancas y Alfredo Kraus. Ha actuado en el Capitole de Toulouse, la Ópera de Roma, el teatro Massimo de Palermo, La Ópera de Viena, el Maggio Musicale Fiorentino y el Teatro Municipal de Santiago de Chile.

Argumento

(1) La amistad y el amor. La acción arranca en Ceilán, con los pescadores de perlas implorando la ayuda de los dioses, mientras nombran a Zurga su nuevo jefe. Su amigo Nadir y él se reencuentran tras mucho tiempo. Ambos se habían enamorado de la misma mujer, y por ello optaron por renunciar a ella y apostar a favor de su amistad.

(2) La sacerdotisa. La tradición impone la necesidad de que una joven sacerdotisa se encargue de proteger la pesca del año. El requisito para que la campaña tenga éxito es que la joven, que en este caso es Leila, debe llevar una vida de castidad dedicada a la oración. Durante el ritual Nadir reconoce en ella a su antigua amada.

(3) La condena. El sumo sacerdote la obliga a habitar en el templo en ruinas, aislada del resto del mundo, pero Nadir siente la necesidad de verla. Cuando por fin se juntan son sorprendidos y condenados por ello. Zurga, que en un principio se siente mal por el destino de su amigo, termina sintiéndose traicionado al percatarse de que el objeto de su amor es Leila, a quien él también amaba.

(4) Cólera y perdón. Zurga se debate entre la cólera y la amistad por su amigo, por lo que solicita la presencia de Leila. Ella le pide perdón y le suplica que sea clemente con su amigo, pero él ordena quemar a los dos amantes. Cuando ve la cadena que lleva Leila decide salvarlos a los dos.

(5) El fuego. A punto de celebrarse el sacrificio, Zurga alerta de que el poblado donde viven los pescadores está en llamas, lo que provoca que la muchedumbre huya a apagar el fuego. En ese momento Zurga ayuda a huir a Leila y Nadir, mientras espera su pronto sacrificio cuando se descubra que el incendio ha sido provocado por él.

Ficha técnica

Música de Georges Bizet (París, 1838-Bougival, 1875). Libreto de Eugène Cormon y Michael Carré.

Ópera en tres actos. Estrenada en el Teatro Lírico de París, el 30 de septiembre de 1863. Producción de la Opéra-Comique de París, ópera National de Bordeaux y Opéra Royal de Wallonie.

Dirección musical: José Miguel Pérez Sierra. Dirección de escena: Yoshi Oïda. Diseño de escenografía: Tom Schenk. Diseño de vestuario: Richard Hudson. Diseño de iluminación: Fabrice Kebour. Asistente de la dirección musical y dirección del coro: Esteban Urzelai. Iluminador repositor: Patrick Clitus. Maestros repetidores: Mario Álvarez, Borja Mariño.

Orquesta Oviedo Filarmonía

Coro de la Ópera de Oviedo 

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