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Un estreno para los de casa

El cierre perimetral de Oviedo impide que 500 abonados a la Ópera acudan a las representaciones del último título

El patio de butacas del teatro Campoamor, minutos antes del estreno. | Julián Rus

El patio de butacas del teatro Campoamor, minutos antes del estreno. | Julián Rus

El patio de butacas del Teatro Campoamor de Oviedo presentaba ayer un aspecto inusual, incluso para los últimos meses, en el estreno de “Los pescadores de perlas”, la ópera de Bizet con la que se cierra la temporada lírica ovetense. A la reducción de aforo del teatro al 43 por ciento se sumó ayer el cierre perimetral de la capital y de otros municipios asturianos. Así, un total de 500 abonados de otras ciudades no podrán asistir a las representaciones que comenzaron ayer y se repetirán los días 28 y 31 de enero y 3, 5 y 6 de febrero. Si todo va bien el cierre perimetral de Oviedo se levantará el día tres, pero el de Gijón será efectivo al menos hasta el día 7, una vez concluidas las funciones.

Asun Noriega, responsable de la gestión de las entradas y abonos de la Fundación Ópera de Oviedo intenta recolocar a los abonados de fuera de Oviedo. “Les estamos ofreciendo que vengan los días 5 y 6”, explica. Un ejemplo. El día del estreno de una ópera en Oviedo los abonados avilesinos fletan un autobús para trasladarse a la capital. Ayer no pudieron hacerlo. Esos abonos que no se pueden utilizar por las restricciones pandémicas se pueden liberar para que salgan a la venta, se puede donar su importe (la parte proporcional del abono anual) a la Fundación Ópera de Oviedo, con las ventajas fiscales que supone, o se puede solicitar la devolución de ese dinero.

Juan Carlos Rodríguez-Ovejero recoge su entrada de manos de Asun Noriega. | Julián Rus

“El cierre perimetral ha sido un gran disgusto”, reconocía ayer Noriega mientras atendió a los abonados ovetenses que iban llegando al Campoamor. Entre los que se acercaron a la mesa de protocolo estaba el presidente de la Fundación, Juan Carlos Rodríguez-Ovejero, que agradeció el “enorme esfuerzo” de los trabajadores de la Ópera y también “la sensibilidad de las autoridades sanitarias”.

Rodríguez-Ovejero lamentó la ausencia de espectadores de Gijón, Avilés y otras localidades. El presidente solo pedía “poder cerrar la temporada correctamente”. Ayer empezó, solo con los de casa, esa recta final.

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