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Pasión granadina en el Campoamor

La fusión de “La Tempranica”, de Giménez, y “La vida breve”, de Falla, aplaudida con entusiasmo en la apertura de la temporada de zarzuela

Un momento de “La vida breve”, con el cantaor Jesús Méndez crucificado. |Alfonso Suárez

Son dos de los títulos más populares del teatro lírico nacional, “La Tempranica”, de Gerónimo Giménez, y “La vida breve”, de Manuel de Falla. El director de escena Giancarlo del Mónaco los ha unido a través de la dramaturgia para montar el espectáculo “Granada”, que ayer abrió el XVIIII Festival de Teatro Lírico de Oviedo, la temporada de Zarzuela.

Y el experimento funcionó. El público lo disfrutó y lo aplaudió, con más intensidad en unos pasajes que otros. Tal vez “La vida breve” se hizo más breve porque al público no le hubiese importado seguir disfrutando de esta segunda parte del espectáculo. Ahí fue cuando la orquesta Oviedo Filarmonía, bajo la dirección de Iván López Reynoso, se vino arriba y donde la soprano Virginia Tola se llevó la mayor tanda de aplausos de la noche en el rol de Salud, en el que sustituyó a Ainhoa Arteta después de que ésta diese positivo por coronavirus antes de viajar a Oviedo para comenzar los ensayos. También hubo una buena ración de palmas para Rubén Amoretti en su papel de “el tío Sarvaor”. Tola se lució especialmente en el aria “Los que ríen”. En la otra parte de la obra, en “La Tempranica”, los mayores aplausos fueron para el conocidísimo tango de “la tarántula”.

Carlos Hipólito, en primer plano, y Jesús Castejón.

Carlos Hipólito, en primer plano, y Jesús Castejón.

Esta “Granada” está marcada por la pasión, por el dramatismo y por la introspección que Del Mónaco plasma en las dos protagonistas, Salud (Virginia Tola) y María, “La Tempranica” (Ana Ibarra). Las dos entendieron a la perfección las intenciones de Del Mónaco y abordaron sus papeles desde esa introspección que sirve para trasmitir pasión. Y hablando de pasión, ahí entra en juego la religión muy presente durante toda la obra. En la primera parte del espectáculo ya se hace patente cuando “La Tempranica” vive su propia pasión. No llega a la crucifixión pero sí que hay vagas referencias a ella y al vía crucis de Cristo.

La producción ha eliminado las partes narradas de “La tempranica” el considerar que esos diálogos no están a la altura de la partitura. Han sido sustituidos por la dramaturgia que sirve de nexo de unión entre las dos obras, los encuentros entre los dos autores, Gerónimo Giménez, encarnado por Jesús Castejón, y Manuel de Falla, representado por Carlos Hipólito. Esa dramaturgia funciona mejor en unos pasajes que en otros, algo para nada achacable a los dos actores, que lograron hacer creíble la ficción e incluso hacer reír a los espectadores con algunos diálogos típicos de la zarzuela.

Público asistente al estreno.

Público asistente al estreno.

Giancarlo del Mónaco presenta una producción sobria pero muy efectista, que funciona perfectamente aunque en algunos pasajes sea complicada de interpretar. Es lo que ocurre, por ejemplo, en los momentos finales de “La tempranica”. María, la protagonista se desmaya mientras el coro entona un tango y suena una música con tintes folclóricos y andaluces que al público le resulta difícil encajar con lo que está ocurriendo en escena. Pero inmediatamente después, justo en la siguiente escena, tiene lugar uno de los momentos más bellos de la obra. Con María desplomada en el suelo, la pancarta que hace de fondo de escenario se desprende y los miembros del coro, la Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo, la rompen en jirones para cubrir el cuerpo de la protagonista en un momento de gran plasticidad que se ve reforzada por una magnífica iluminación.

El público por fin pudo disfrutar de un espectáculo de zarzuela en Oviedo casi un año después de que en el 2020 la Fundación Municipal de Cultura, organizadora del festival de teatro lírico ovetense, se viese obligada a interrumpir la temporada a causa de la pandemia, tras representar solo la zarzuela “El barberillo de Lavapiés”.

Ana Ibarra, en “La Tempranica”.

Ana Ibarra, en “La Tempranica”.

Además, esta es la primera ocasión en la que “Granada” se representa tal y como se ideó, con las dos zarzuelas seguidas y enlazadas, algo que se va a las dos horas y media larga de duración, con un pequeño descanso. En el estreno que tuvo lugar el pasado mes de octubre en el madrileño Teatro de la Zarzuela se representó un día “La Tempranica” y al día siguiente “La vida breve”.

Eso sí, no todo el público pudo ver la función completa. Una decena de personas se quedaron ayer sin poder ver la primera parte de la representación porque llegaron a las 20.00 horas, tal y como figuraba en las entradas adquiridas antes de que se cambiase el horario de inicio a las 19.00 horas por las restricciones de la pandemia. Los afectados, molestos, demandaban que el Ayuntamiento de Oviedo, responsable de la organización, los hubiera avisado personalmente, ya que por seguridad cuentan con sus números de teléfono.

El espectáculo “Granada” se representará de nuevo en el teatro Campoamor mañana sábado a las 19.00 horas.

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