Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

César Ripoll Dono Historiador del Arte, autor de la primera tesis sobre la obra del escultor Herminio

“Herminio es un creador único, en una búsqueda constante, como un científico”

“Estamos ante una obra tranquila y serena, como su propio autor, que puede dedicar días enteros a reflexionar antes de iniciar una pieza”

La catedrática María Soledad Álvarez, César Ripoll y el escultor Herminio. | Irma Collín

El historiador del arte César Ripoll leyó ayer la primera tesis doctoral sobre el escultor de La Caridad Herminio Álvarez Fernández, que firma una de las obras artísticas más deslumbrantes, puras y originiales del arte contemporáneo asturiano bajo la firma de Herminio. Ripoll presenta una tesis en la que aúna el estudio biográfico, con la ordenación y catálogación de la producción de Herminio, uno de los “creadores más relevantes” del panorama artístico nacional e internacional, según el investigador.

–Un artista singular. No sólo por su obra. También por su trayectoria autodidacta.

–Herminio se introdujo en el trabajo de manera individual, valiéndose de las experiencias de su vida, como empresario textil y comercial; recogiendo aspectos de todo lo que le rodeaba, animado por el crítico de arte Jesús Villa Pastur, por su tío Ángel y por Humberto, su maestro. Cuando se empieza a dedicar al arte de manera exclusiva, en 1991, ya tiene un bagaje cultural y creativo autodidacta, que crecerá y ampliara en el taller experimental de Humberto hasta 1994. Todo ello le valió para abrir su espacio de actuación e impulsar su carrera, configurando su propio taller-estudio como un laboratorio artístico experimental en el que se produce el diálogo y la fusión entre arte y ciencia.

–¿Cómo le influyó su tío Ángel?

–Su tío materno Ángel era un estupendo forjador con una interesante colección. Entre tío y sobrino estuvieron tiempo buscando en el desván familiar, la manera de conseguir el movimiento continuo, mediante el uso de objetos como poleas, balanzas, cadenas, ruedas, péndulos, cables, escaleras, bolas… no llegaron por la falta de medios. Con el tiempo, Herminio conoció y desarrolló el uso de las fuerzas magnéticas, de los imanes como factor determinante para poder provocar ese movimiento continuo tan deseado, con la particularidad que sería invisible e intangible. Ese descubrimiento lo aplicará y hará evolucionar en sus esculturas. La serie de los móviles es la culminación de ese proceso.

–Sus primeros pasos fueron haciendo miniaturas.

–Fueron el principio de una búsqueda personal entre 1984 y 1985, en cuanto a configurar su propia capacidad tanto experimental como técnica. Con trabajos sobre soportes tan mínimos y limitados –pinturas sobre dos granos de arroz y la cabeza de un alfiler– nos muestra la creatividad de un artista que aprovecha sus conocimientos y cualidades para aplicarlos de forma técnica y práctica.

–Hay quien dice que Herminio es el gran escultor del arte asturiano a caballo entre el siglo XX y el XXI.

Asturias cuenta con grandes artistas y Herminio es uno de ellos. Es un creador único por su singular percepción y el desarrollo evolutivo de sus trabajos. Hay que destacar su vinculación con su territorio natal y con actividades de difusión cultural y su participación en la creación y desarrollo del proyecto del Centro Cultural As Quintas de La Caridad.

–¿Cuál es la esencia del arte de Herminio?

–Por una parte, la libertad creativa que le permite generar una búsqueda constate mediante el tanteo y el ensayo, como un científico. También el uso de la gravedad y su ausencia con la aplicación de equilibrios visuales inestables. La utilización y fusión de un universo de materiales como soportes de sus creaciones, añadiendo una exploración física que funde todos los recursos y que van progresando con el tiempo, desde sus primeros trampantojos, con piezas de finísimas y esbeltas líneas, hasta obras rotundas y volumétricas. Los factores determinantes de su universo creativo son la experimentación y exploración.

–¿Hay etapas en su obra?

–Cada paso fue generando fases, primero mediante la realización de obras bidimensionales como pinturas, dibujos y grabados; luego collages y relieves, para llegar a la escultura como disciplina más apropiada: piezas de cartón, de pasta de papel, de madera, de filamentos, de metales y sus extraordinarios móviles. Todo fue fluyendo con trabajo y dedicación. Su evolución fue meditada, pausada y adecuada en cada momento, atendiendo a criterios materiales y conceptuales, pero también a necesidades creativas que le permitieron crecer y aprender. Sus pinturas, dibujos y grabados anteceden a sus obras tridimensionales, donde plasma un universo propio utilizando los equilibrios de la gravedad o su ausencia. También los efectos de los campos magnéticos, con imanes que inserta en cada pieza, que producen efectos cinéticos como vibraciones y oscilaciones perennes, que suponen un cambio sustancial de todo el proceso creador al dotarlas de un movimiento continuo y le posicionan como un artista contemporáneo extraordinario y renovador.

–Olvidémonos del creador. Hábleme de la persona, de Herminio.

–Poder contar con las aportaciones y las reflexiones del propio artista y de su familia hizo que el desarrollo del trabajo fuera más sencillo, más directo y personal.  La obra de Herminio es tranquila y serena, como el propio artista, pausado. Trabaja y vive dedicado a lo que más le gusta. Puede dedicar hora y días enteros a meditar sus obras. Primero medita, luego dibuja, después realiza una maqueta, que deja reposar en el taller durante varios días para luego pasarla al material definitivo. Así sus piezas ven la luz en su taller, para luego pasar a su nave-galería, desde donde pueden viajar a cualquier lugar del mundo. Su capacidad de trabajo y esfuerzo se ve recompensada con la construcción de una personalidad indagadora, creativa y dotada de una extraordinaria inteligencia que utiliza para la vida y por su puesto para su desarrollo creativo como parte fundamental de su filosofía de la existencia.

Compartir el artículo

stats