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Lucy Lake Directora general de Camfed, premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional

“Los talibanes han de saber que los derechos de la mujer no son negociables”

“Las niñas españolas están preparadas para ser lo que se propongan, no tienen que tener miedo, que recuerden que pueden superar cualquier barrera”

La directora general de Camfed, Lucy Lake. | Muel de Dios

La directora general de Camfed, Lucy Lake. | Muel de Dios

Vuelven los retratos de Muel de Dios. El fotógrafo gijonés Jesús Miguel Muel de Dios retratará para LA NUEVA ESPAÑA a los premiados de este año.

Lucy Lake, directora general de Camfed (Campaign for Female Education), será la encargada de recoger el premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional que la Fundación le ha concedido a su organización. La británica esboza una sonrisa cálida bajo la mascarilla y rechaza las bebidas que le ofrecen los camareros antes de sentarse, con cuidado, en uno de los sillones de terciopelo azul del salón del hotel Reconquista. Camfed, consorcio internacional de nueve entidades en África, Australia, Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido, cuenta hoy en día con más de 330 empleados y cerca de 150.000 voluntarios, que trabajan en países como Zimbabue, Ghana, Malaui, Tanzania o Zambia, actuando en más de 160 comunidades para tratar de mejorar las condiciones de vida de más de cinco millones de niñas y niños. La organización trata, especialmente, de solventar la exclusión de las niñas y las mujeres en la educación y de crear líderes.

–¿Qué hace tan especial a Camfed?

–Lo que nos hace únicos es nuestro modelo de liderazgo. Muchas niñas que estaban fuera del sistema educativo, que habían sido excluidas y a las que nosotros incorporamos y apoyamos se han convertido en líderes de la propia organización. Eso es lo que nos hace únicos. Jóvenes mujeres líderes que, con su experiencia y sus vivencias, son ahora la fuerza de nuestro movimiento.

–Hablan de un efecto multiplicador.

–El efecto multiplicador del que hacemos gala es que cada chica a la que hemos apoyado durante su educación está haciendo lo mismo con una media de otras tres niñas de sus comunidades, consiguiendo que también estén escolarizadas. Son cinco en total si incluyes también niños. Es un número increíble de niños que están siendo apoyados en relación con nuestra primera inversión en educación. Y lo más bonito es que las chicas no lo ven como una obligación para ellas, es una elección que adoptan libremente. Pero esa experiencia de exclusión que tuvieron en el inicio de sus vidas es la que les mueve para evitar que otros niños puedan sufrir algo que conocen y tratan de darle las mismas oportunidades que tuvieron ellas a la siguiente generación.

–¿El mundo sigue dándole la espalda a África?

–Creo que la pandemia nos ha mostrado que, tristemente, el mundo ha vuelto a darle la espalda al continente africano. Creo que la manera de cambiar eso es dar un nuevo mensaje, y eso es algo que están haciendo las jóvenes líderes de nuestra organización. Creo de verdad que lo están haciendo, que están poniendo sobre la mesa el potencial que tiene el continente. Si queremos ser serios y afrontar de manera real los grandes problemas del mundo como el cambio climático, debemos escuchar el mensaje de esas nuevas voces. Debemos ir de la mano, comprometernos con ese nuevo potencial de los jóvenes. Esto no va de nosotros quedándonos en nuestros pequeños países, va de todos cruzando fronteras y trabajando juntos.

–Hay ciertas amenazas para la educación en África, como es el gobierno talibán en Afganistán.

–Siempre ha habido estas amenazas extremistas. Creo que es un desafío para todo el mundo, debemos mostrar el progreso con una voz única y global. Muchas veces luchamos contra los “techos de cristal”, pero también tenemos que trabajar en los “suelos de cemento” (los derechos más básicos). En Afganistán estamos viendo una involución en los derechos de las niñas y estos tienen que ser fundamentales y no negociables. Creo que ese es el punto fundamental, que esos derechos no sean negociables y eso es lo que hay que hacerles ver a grupos como los talibanes.

–Este premio es un altavoz para lanzar este mensaje.

–Desde que se creó Camfed nos dedicamos al trabajo y nunca hicimos grandes campañas de publicidad ni invertimos en comunicación y, claro, es justo lo que es. Es difícil explicar con palabras que significa para nosotros este premio, pero esto sirve de micrófono para que se oiga la fuerte voz de las jóvenes líderes del mundo. Eso es gracias a la Fundación Princesa de Asturias, que nos da oportunidad extraordinaria de visibilidad para las jóvenes a las que servimos. La atención mediática no suele estar sobre las jóvenes y las niñas en África y esto marca una gran diferencia.

–¿Qué les dirías a las niñas españolas?

–Que se vean preparadas para ser lo que se propongan, que no tengan miedo, que recuerden que pueden superar cada barrera. Esto es algo que demuestran las líderes de Camfed. Ellas muestran el potencial que hay dentro de cada chica, enseñan que cualquier obstáculo puede ser superado.

–¿Qué espera de los premios “Princesa”?

–Es algo abrumador. Es algo que solo pasa una vez en la vida para la organización, esta exposición. La celebración es también muy importante, celebrar los logros. Da ánimos.

–¿Qué logros está celebrando Camfed?

–Que ahora tengamos un verdadero movimiento y que esté liderado por mujeres jóvenes, justo lo que comentábamos al principio de la entrevista.

–¿Ha conocido ya a José Andrés? Parece que hay una posible colaboración.

–Aún no, pero tengo muchísimas ganas. Estoy muy emocionada por conocer a José Andrés, a Gloria Steinem, con quien compartimos muchos intereses, o Amartya Sen, quien ha influido muchísimo en Camfed. Creo que es una gran oportunidad de poner en común y conocernos e, incluso, poder llegar a colaborar.

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