“La nueva Secundaria no será un coladero”, subrayan los docentes

Las AMPA piden a Educación que dé “formación” a los padres sobre la Lomloe y los directores muestran su “agobio” con la implantación

La Consejera, en el centro, se dirige al público en el acto organizado por Compromiso Asturias XXI, junto al resto de participantes. | Valentina Ciuca

La Consejera, en el centro, se dirige al público en el acto organizado por Compromiso Asturias XXI, junto al resto de participantes. | Valentina Ciuca / M. G. Salas

Mónica G. Salas

Mónica G. Salas

Una madre del público toma la palabra: “Soy madre de tres hijos y el pequeño empieza el curso que viene 1º. de la ESO. La imagen que tiene de la nueva Secundaria es que le van a aprobar, que no va a tener que estudiar”.

La consejera de Educación, Lydia Espina, le responde con rotundidad: “Aprobaremos solo a los que lo merezcan. Y no es cierto que se vaya a bajar el nivel”.

La evaluación y la promoción del alumnado fueron algunos de los temas protagonistas ayer en la mesa redonda organizada por la asociación Compromiso Asturias XXI en el espacio Circus Ontier de Oviedo sobre la Lomloe, la reforma educativa que entrará en vigor en septiembre en los cursos impares. Por primera vez –“por fin”, dijeron los presentes– todos los representantes de la comunidad educativa asturianos compartieron foro. Estuvieron, además de la Consejera, el director general de Ordenación Académica, David Artime; el director del IES Mata Jove de Gijón, César González; el coordinador pedagógico del colegio Santa María del Naranco de Oviedo, Carlos Hevia-Aza; la presidenta de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA) “Miguel Virgós”, Gema Valdés; el presidente nacional de Concapa, Pedro José Caballero, en representación de los padres de la concertada; y la directora de la Fundación Bachillerato Internacional, Maripe Menéndez.

Tanto los profesores como los representes del Gobierno regional insistieron en que la implantación de la Lomloe apenas generará cambios en la promoción y titulación de los estudiantes, pese a la mayor flexibilidad que introduce la norma. “No es una ley que se cree para que se promocione más”, afirmó David Artime. “No es cierto que los alumnos pasarán gratis”, señaló por su parte Carlos Hevia-Aza. “La nueva Secundaria no será un coladero. Un alumno que suspenda seis asignaturas no podrá haber adquirido las competencias”, expresó César González. Las familias reclamaron, en este sentido, “formación”. “Hay que formar a los docentes, pero también a los padres, porque no entendemos muchas cosas del nuevo modelo. ¿Cómo es eso de que van a promocionar todos? ¿Cómo es eso de que van a quitar las notas numéricas?”, expuso Gema Valdés. Pedro José Caballero, de Concapa, fue el más crítico de la mesa: se quejó de que la ley hubiese salido adelante “sin pacto de Estado”.

Este ultimo apunte fue compartido por el resto de participantes en el debate. “Todas las reformas tienen sus cosas buenas y no tan buenas; lo que necesitamos es una reforma estable. No sabemos qué efecto tienen las leyes que aplicamos porque no les dejamos tiempo suficiente”, advirtió Maripe Menéndez. “Hay que darse cuenta que un alumno de 4º. de la ESO –y yo tengo un hijo en ese curso– va a pasar por su tercera ley educativa. Es alucinante”, comentó César González. El director del IES Mata Jove aseguró que en los centros hay “preocupación” y “agobio” por los apretados plazos de implantación de la Lomloe. Los currículos autonómicos todavía no han sido publicados en el BOPA, a consecuencia de que las concreciones nacionales de la norma salieron con muchos retraso. Entre las familias también hay “miedo a no llegar a septiembre con los libros de texto”, como manifestó Gema Valdés.

La titular de Educación, Lydia Espina, defendió que la Lomloe es una “ley muy buena, del siglo XXI, flexible y que da un paso adelante en las competencias”, consistentes no solo en la impartición de contenido, sino en que los alumnos sean capaces de “resolver”, que “sepan hacer”. Esas competencias, apuntó Carlos Hevia-Aza, “ya estaban ahí, desde el año 2006”, pero la clave a su juicio de la reforma de ahora es que obliga por primera vez a los docentes a evaluar también por competencias. “Hasta ahora –dijo– hemos hecho trampas con el Excel poniendo calificaciones a las competencias cuando realmente no lo hacíamos. Ahora vamos a cambiar de verdad porque tendremos que hacer una evaluación colegiada”.

Suscríbete para seguir leyendo