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"¡Valió la pena!"

Colas, nervios, colapsos de tráfico y problemas en los accesos, pero los fans dieron por bueno aguardar dos años para ver en directo al artista

Los asistentes al concierto acceden a las inmediaciones del estadio. | Miki López

El esperado concierto de Marc Anthony en Oviedo tuvo todo lo que se puede esperar de una gran estrella internacional. Hubo colas a la entrada del Carlos Tartiere, pero se resolvieron con bastante fluidez; hubo algunas protestas por las exigencias en los accesos, en los que el público tuvo que dejar paraguas, comida y bebida; caravana de automóviles en la avenida de Galicia para llegar hasta el estadio; imposible conseguir un taxi ya una hora antes del comienzo; preocupación por la amenaza de lluvia, que se quedó en eso, en amenaza, y muchos nervios y excitación, sobre todo entre los seguidores más fieles. Algunos habían comprado sus entradas para la primera fecha del concierto, que se aplazó por el covid; las devolvieron y volvieron a hacerse con otras en cuanto se pusieron a la venta para la fecha que, por fin, ha sido la definitiva. "¡Valió la pena!", a pesar de todo, bromeaban mientras esperaban a entrar al estadio, donde una grabación de éxitos latinos iba caldeando el ambiente y preparan la llegada del rey de la salsa.

Les valió la pena a Inés Fernández, una de las espectadoras más jóvenes, de 14 años, que acudió acompañada por parientes más familiarizados con la música de Marc Anthony por la edad. El veterano del grupo era Joaquín Fernández, de 58, y con él Noelia y Marga Fernández y un par de amigos, Lucio Vicente y Melanie Prieto. "Marc Anthony es energía, magia; no podía pasar por aquí y dejar de verlo", explicaban las chicas con entusiasmo. Joaquín Fernández las refrendó. Compraron las entradas "en un calentón", porque no podían perder la oportunidad de ver a una estrella de tal calibre después de más de una década sin grandes conciertos en Oviedo. "El último fue el de Maná", echaron cuentas.

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En imágenes: La espera "valió la pena": Marc Anthony parte caderas en Oviedo a ritmo de salsa Miki López

Y de la misma opinión eran las hermanas Fernández: Susana, Cristina, María José, Alejandra, y con ellas David Moreno y Celia Vilar. "Después de dos años de espera hoy lo vamos a dar todo", confesó una. La más reacia, Alejandra, reconoció preferir el cartel del "Tsunami", más alternativo y más cañero, pero se dejó arrastrar. Su amiga la había acompañado a uno edición del festival, a cambio le debe dos conciertos: el primero fue el de "The Prodigy", más afín a sus gustos; el segundo el de ayer, con Marc Anthony.

Desparramando entusiasmo enfilaron la entrada que les asignaban sus entradas Begoña Rodríguez, Puri Lucas, Paloma Argüelles, Belén Dato, Paola Argüelles, Charo Menéndez, Yeyo Fdez, José Suárez y otros tantos amigos. En este caso todos incondicionales del músico. "¡Locaaaaas! ¡Somos locas de Marc! Lo llamamos nuestro muñequín", contaron las dos más extrovertidas. La de ayer no era su primera vez con la estrella latina, ni mucho menos, así que iban con el repertorio en perfecto estado de revista y con ganas de baila y risas.

Tampoco se resistían a dejar pasar de largo a uno de sus artistas preferidos Alberto Cebreiro, Marina Cebreiro, Ceferino Álvarez, Beatriz Álvarez, Ángeles García, Marta González y Miguel Sanz. Marina viajó expresamente desde El Ferrol para asistir al concierto. Estaban deseando que el espectáculo comenzará para cantar y bailar juntos su tema preferido: "Vivir’, siempre vivir, y más después de lo que hemos pasado estos años".

Con todos ellos compartieron la noche y la pasión latina algunas personalidades y celebridades locales, como el rector de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde, y la modelo y actriz Blanca Romero.

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