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Opinión

Lazos de amistad

Es imperdonable qua haya una campaña de difamación contra Sánchez Lazo cuando solo existe una acusación que ha sido considerada falta leve

Pedro Sánchez Lazo. JULIÁN RUS

Parece mentira para un periodista como Rafael Avello una reiteración tan distante de la ecuanimidad. Ayer en "la laguna del cisne negro sigue hediendo" publicó un texto, su segundo verdaderamente agresivo y brutal como venganza contra Pedro Sánchez Lazo. Y además aplicándole la saña que parece rechazar para una parte de su sanción. El rechazo a unas publicaciones de Carlos López Otín en su especialidad biológica inicia todo.

Habida cuenta que no se pedía estar entre el delito y el delincuente de nuevo y optar por uno de los dos. En todo caso pudo esclarecer y al menos conocer las dos partes sobre todo si uno va a emitir sentencia y se considera juez, fiel, balanza y martillo de herejes.

Y aquí el delito es el del acusado por el mismo Otín y sus admiradores: Sánchez Lazo, por unas evanescentes acusaciones tras las firmes contra su egregia figura que yo admiro.

No conozco a Otín. Le aprecio en lo poco que sé de él: verlo por Salinas o pasear por Oviedo, y que tiene mucho ascendente y es brillante en sus charlas y una figura de la investigación. Adorado o admirado y respetado en Tribuna Ciudadana por ejemplo. Le he seguido en la radio, con Julia Otero y otros programas y leído en divulgación.

Lo veneraba así Marisa Fanjul y estábamos para programar en nuestro Círculo de Curiosos una charla que no afectase su delicadeza tras la pretendida desgracia de alguna publicación científica y esa alharaca de purgatorio de celos que no desdeña su enorme consideración y prestigio. Pero Marisa murió sin poder despedirse de él.

Dice Avello que es amigo de Carlos Otín lo que le descalifica para juzgar con esa falta brutalidad y crudeza a quien no lo sea, sin que tan siquiera opte a ser enemigo.

Creo hace mal en meterse en pantanos y ciénagas que considera por otro lado hediondas. Azota a la Universidad porque busca venganza. Y lo repite, sin pudir también. Parece mentira para Rafa que también admiré de la tele y prensa vieja. No hace falta entrar en edad provecta para perder los nervios y enfangar más todo. Busca esclarecer y hacer justicia sobre justicia, ¿por qué no habla con Sánchez Lazo? Está bien ponerse de parte de un bedel o de un inferior para mostrar superioridad (en nuestra defensa argumental) pero ¿no se trata de buscar ecuanimidad y sosiego? ¿No le basta la sentencia? Busca más sangre. Parece mentira que no hable entonces con la otra parte ya que asume papel de magistrado en dictar sentencias, ¿por qué no el contraste de pareceres con la otra mitad de la razón?

No creo que la bondad o amistad de Otín le lleve a eso. No quiero imaginar que crea que la causa de que Carlos Otín no sea Premio Nobel se la adjudique a Pedro Sánchez Lazo: sería un delirio. Pensar que Pedro padrino o marido de la madrina de la hija de Otín, y compañero y amigo tantos años de él sea el causante de este desastre.

No sé si discutieron muchas veces entre ellos. Me importa poco su relación personal y si perdieron alguna vez la amistad por un "quítame allá tu probeta". Conozco bien a Sánchez desde hace años. Ahora en los últimos tiempos desde su prestigiosa dirección de Tribuna Ciudadana nos hemos hecho amigos. No veo rastro de insidia ni maldad ni perversión en él. Es todo lo contrario del calificativo de perverso.

Claro que yo no lo juzgo nunca. Tampoco a Otín con una digresión o parecer u opinión de taberna. Tampoco estoy calificado como juez. Los que seguimos a Karl Popper sabemos de la delicadeza que entraña desentrañar la "fala/bilidad y la infabilidad" y la falsabilidad en las pruebas científicas para demostrar la exactitud de los experimentos que van y duran toda una vida de prueba y error. Y muchas veces dan al traste por un mero detalle.

No soy científico. Pero no descarto serlo en esa edad provecta, que menciono, y a la que me acerco tras iniciarme en la universidad de biología con 17 años y acabar en las calle con 19 y sin haber aprobado ni segundo de carrera.

No voy a citar a varios profesores universitarios e investigadores que me han descrito la imposibilidad de que nadie entre a envenenar miles de ratones más vigilados que la caja fuerte del Banco de España... Ni a juzgar tampoco lo de los medios sociales e internet que juegan a hacer daño. Siempre. O a menudo por gente malvada que no tiene otro Tik Tok que añadir a su galbana y pereza. Y las opiniones vertidas sobre el caso Otín no son científicas allí. Pueden serlo en una revista científica y también pueden ser equivocadas. Nadie está vacunado contra el daño de la opinión ajena. Sobre todo si viene de gente que nos tiene o tenía aprecio.

Espero que Rafa Avello o Pilar Rubiera me entiendan así. No trato de devolver la pelota ni hablar por nadie. Rafa fue compañero de mi primo Palicio en tantas lides periodísticas y me parece muy agudo. Espero no se vuelva obtuso y siga llano. No sé si hay una campaña de difamación. Aprovechando la posible contra Otín que bastante tiene con ese rechazo a algún trabajo, es imperdonable otra contra Sánchez Lazo sin más demostración que una acusación que ha sido dictaminada de falta leve y que puedo considerar falta nimia porque tal vez reaccionaría yo peor si una testigo (no obligada a decir la verdad) resulta intrigante o mentirosa. Se ha aprovechado este caso para alargarlo. Para echar a Sánchez Lazo de una asociación privada como Tribuna, para tildarle de XY (hablando de cromosomas), de hombre, de misógino o de machista y es posible que de negacionista del cambio climático... o cosas peores como saber inglés... es patético seguir estirando este tema.

Propongo aliviar a Carlos Otín en todo lo que se pueda de su herido interior y el espejo roto de su prestigio restaurarlo o restañarlo. Para eso están lo amigos. Yo lo admiraré o apreciaré en lo que pueda y sepa siempre, y de paso a Sánchez por supuesto. Ojalá se pueda solucionar su divergencia si la hay en el plano personal. ¡Cómo me gustaría verlos en un abrazo!

Está muy bien odiar a la Universidad como institución y sus tribunales, como desliza en ese fango Avello pero hay que argumentar y no insultar. La vida es eso admitir el paso del tiempo y el agravio de los amigos. No sé si lo decía Oscar Wilde, Charlot o Chamfort. Pero lo digo o repito yo. Con la humildad que puedo.

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