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Covadonga se rinde a la voz de Pixán: la basílica se llena para escuchar su concierto en honor a la batalla de Pelayo

"Cantar en el santuario es muy especial para mi", afirma el tenor, que recibió ayer la ovación de más de 200 personas, tras interpretar varios obras inéditas

Joaquín Pixán, en el centro, en un momento de su concierto, ayer, en la basílica de Covadonga. | Borja García

Covadonga volvió ayer al pasado. A ese pasado gracias al que se ha ido forjando la historia de esas montañas míticas de Asturias, que reciben miles de visitantes al año y que son uno de los lugares mágicos para todos los habitantes del Principado. Concretamente, Covadonga se trasladó ayer a hace 1.300 años, en esa conmemoración que en 2022 atiende la histórica Batalla de Covadonga. Alejado en este caso del carácter bélico de aquel entonces, la voz y la música fueron las armas empleadas por el tenor asturiano Joaquín Pixán, que guió en concierto bajo el lema "El nacimiento de un reinu" en el que recreó un viaje desde León a Covadonga y en el que cautivó a los más de dos centenares de personas que llenaron la Basílica. 

El viaje que fue desgranando Pixán partió de Almuzara, en la vecina provincia de León, y concluyó, como no podía ser de otra manera, en Covadonga. Por el camino, nueve paradas desgranadas en nueve canciones, con alusiones a la Santina y a Pelayo, actores claves en la historia de Asturias y en la obra presentada ayer por Pixán.

El público asistente aplaude al tenor asturiano. | Borja García

Una obra y un concierto que fue preparado con mimo por el artista, que además aprovechó para estrenar todas estas obras ante el numeroso público que se congregó en la Basílica. "Llevo ya más de un año trabajando en este proyecto. Ha sido un proceso lento y meditado. Un proceso seguro. Está todo pensado. Siempre hay un poco de incertidumbre de ver cómo puede recibir el público unas músicas que tienen la inspiración de la tradición asturiana, pero son originales. No son músicas conocidas. Una cosa cuando se oye o se lee por primera vez quizá no se entienda todo. Esto en una segunda lectura será mejor", manifestó el artista.

La respuesta fue tremendamente positiva. El escenario, en el interior de la Basílica de Covadonga, sin duda fue emotivo y espectacular para un concierto y un recital de esta magnitud. "Más allá de la cuestión artística, que es importante, poder hacer este recital en Covadonga y cantarle a la Virgen precisamente aquí tiene un especial significado para mí", afirmó.

Pixán estrenó la obra, compuesta de nueve piezas que llenaron de emotividad el ambiente y que estaban escritas por diferentes poetas. El tenor puso voz y música a los temas de Pedro de Silva, Pablo García Baena, Luis del Val, Fernando Álvarez, Ángel Fierro, Alfonso Sánchez Lorenzo, Javier Almuzara, Aurelio González Ovies y Xuan Xoxé Sánchez Vicente, algunos de los cuales estuvieron también presentes. Pixán quiso cerrar el recital con la interpretación de "La Santina Mirera", obra del autor asturiano Antonio Gamoneda e incluso, después de los aplausos, interpretó él solo al piano otro tema que hizo poner al público en pie. El concierto se prolongó durante más de una hora y los aplausos fueron constantes al final de cada tema, con una gran ovación al término del concierto.

El tenor cantando. | Borja García

Arropado en el escenario

Los temas arreglados por Pixán que sonaron ayer en Covadonga estaban inspirados en la tradición popular asturiana. La cantata que da nombre al título, de Xuan Xosé Sánchez Vicente, es la excepción al hilo conductor del folclore, aunque encajó a la perfección en el formato. El músico Manuel Pacheco, que tocó el piano, también colaboró en los arreglos. Martín Pérez con la flauta, Nel Pérez con el clarinete y Javier Romero con el cello completaron los instrumentos. Xuan Xosé Sánchez Vicente y Fernando Entrialgo fueron los narradores, que fueron hilando y construyendo el viaje que se iba desarrollando en la Basílica mediante la interpretación de los diferentes temas que iba realizando Pixán.

La consejera de Hacienda, Ana Cárcaba del Gobierno del Principado, y el director general de Política Lingüística, Antón García, asistieron al acto, que se enmarca dentro de la iniciativa del Principado de conmemorar la Batalla de Covadonga, justo cuando se cumplen 1.300 años. El abad de Covadonga, Adolfo Mariño, ejerció de anfitrión, dio la bienvenida a Pixán presentando el concierto, que calificó de "milagro estival".

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