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"Nada de tristezas", así se despidió Karin Ohlenschläger, exdirectora de la Laboral fallecida ayer, de sus amigos

«Su generosidad con la ciudad fue inmensa», destacan desde el sector cultural gijonés sobre la alemana, experta en creación contemporánea

Karin Ohlenschläger, en los jardines de Begoña, en una entrevista con LNE. Ángel González

El arte contemporáneo ha perdido a una de sus principales defensoras. La alemana Karin Ohlenschläger, quien había sido directora de Laboral Centro de Arte de Gijón durante un lustro, falleció ayer tras décadas vinculada al mundo del arte y, en esta última etapa, muy ligada a la obra de creadores asturianos. Nacida en 1959, fue una profesional de referencia en el contexto del nuevo arte en Europa y llegó a Asturias para hacerse cargo de el centro de Laboral en 2016. «Sin su figura es difícil entender el arte contemporáneo en España en las últimas dos décadas», señaló ayer Pablo de Soto, que sucedió el pasado marzo a Ohlenschläger al frente del centro gijonés. «Su fallecimiento supone una pérdida irreparable para el mundo del arte dentro y fuera de Asturias. Fue una gran profesional a quien siembre estaremos agradecidos por el trabajo que desarrolló al frente de uno de los equipamientos culturales de referencia en Asturias, Laboral Centro de Arte», señaló, por su parte, Berta Piñán, consejera de Cultura. 

Ohlenschläger se consideraba una apasionada del arte al que llegó muy joven influenciada por un curso de cerámica que sería providencial en su vida y que descartó su idea inicial de ser veterinaria. Se licenció en Historia del Arte y se especializó en los nuevos medios: cine, fotografía, vídeo. Después, tras unas vacaciones en España, decidió asentarse en Madrid. Decía que le había gustado la luz de un país que parecía habitado por gente positiva y con una filosofía vital que compartía y que no había encontrado hasta entonces.

Corría el año 1984 y en la capital montó la primera distribuidora de videoarte. Solo un año después participó con su proyecto en la Feria Arco y allí fue donde le contactó el director del Museo Español de Arte Contemporáneo y la invitó a introducir su especialidad en el museo. El siguiente paso fue al Museo Reina Sofía y desde entonces encadenó trabajos destacados como comisaria en exposiciones especializadas en arte contemporáneo, hasta que despegó con el proyecto de Medialab Madrid, en el Centro Cultural Conde Duque. 

De ahí llegó a Asturias, con el encargo de los responsables regionales de dirigir la Laboral Centro de Arte, un proyecto que consideró que estaba muy en su línea, al basar su interés en los nuevos formatos del arte del siglo XXI. De hecho, cuando llegó a la región ya conocía el proyecto de Laboral, ya que Ohlenschläger había comisariado en el año 2008 la muestra «Banquete_nodos y redes, Interacciones entre Arte, Ciencia, Tecnología y Sociedad en la Cultura Digital Española», una propuesta artística basada en redes. «Como directora también organizó la primera exposición de arte e inteligencia artificial en España. Su figura fue realmente clave», asegura el actual responsable del centro gijonés.

La alemana fue la quinta directora de Laboral tras Rosina Gómez-Baeza, Erich Berger, Benjamin Weil y Óscar Abril. Tras su marcha, agridulce al no acabar de conseguir que el proyecto de Laboral Centro de Arte dejara de ser cuestionado por muchos sectores, la sucedió De Soto. Ella, que mantuvo siempre un perfil bajo y discreto, lo llevó también entonces, y no quiso valorar una destitución que pilló a buena parte del sector artístico por sorpresa. Al contrario, la artista siguió viviendo en Gijón, acostumbrada ya a una ciudad, que la atrajo desde el principio. «Hasta hace muy poco aún la veías constantemente. Venía a inauguraciones de todo tipo, estaba muy presente en la cultura local», aseguraba ayer apenada Raquel Huergo, responsable de la división de cultura de la Fundación Municipal de Gijón, que cree que la «impronta» de la alemana sigue presente en la ciudad. También Miguel Barrero, director de dicha fundación, señaló: «Fue una persona muy cordial, con mucho talento y conocimiento, que se puso al mando de la dirección artística de Laboral Centro de Arte en un momento muy difícil y supo pilotar la transición hasta el momento actual». «Aportó cosas en momentos especialmente difíciles, su generosidad con la ciudad fue inmensa. Es un día muy triste para el arte. La echaremos mucho de menos», comentó, por su parte, Jorge Fernández León, exviceconsejero de Cultura. 

Ohlenschläger, nacida en Hannover, fue presidenta de la primera asociación interprofesional de arte contemporáneo en España y ejerció como crítica de arte especializada en nuevas tecnologías. Fue cofundadora del programa MediaLab Madrid en el Centro Cultural Conde Duque (2002) y codirectora hasta 2006. También dirigió, entre otros, el Festival Internacional de Arte, Ciencia y Tecnología, Cibervisión 02, en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid (2002), Cibervisión 99 en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (1999) y el Festival Internacional de Infoarquitectura, Ministerio de Fomento, Madrid (1997).

La artista se despide en redes sociales: «Nada de tristezas; quiero recordaros de blanco y de colores»

«Os pido un último gran favor: que mi despedida no dé lugar a tristezas. Todo lo contrario: a cantos, bailes incluso, agradecimientos y amor. Nada de tristezas y menos aún de lamentos y sufrimientos. No quiero recordaros de negro, sino de blancos y de colores». Así lo dejó escrito Karin Ohlenschläger en un emotivo comunicado publicado ayer en sus redes sociales. «Me llevaré un gran tesoro de experiencias y conocimientos de todos los colores e intensidades. Este tesoro me acompañará a otras dimensiones de espacio y tiempo. Quién sabe, tal vez más cerca de vosotros de lo que hoy por hoy seamos capaces de imaginar», señaló la artista, que cita a Sartre cuando dijo aquello de: «La libertad es lo que haces con lo que te han hecho». Y la alemana considera su labor cumplida: «Me costó aplicarla en su esencia, pero me ha acompañado especialmente esta última etapa». Se despidió de los suyos con un consejo: «La vida sigue; sigue hilando este maravilloso tejido, al mismo tiempo fuerte y frágil, de la existencia. Sigue conectando, vibrando y evolucionando a vuestro alrededor. Aprovechad y disfrutad vuestra existencia».

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