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"Cualquier momento es bueno para denunciar, da igual el tiempo que se lleve juntos"

Agentes de la Guardia Civil se especializan en la atención y acompañamiento de las víctimas de violencia machista, en una labor "tan dura como gratificante, porque ayudas"

Paula Iglesias y Gregorio González, en su oficina del cuartel de la Guardia Civil de Bustiello, en Avilés. | | MARÍA FUENTES

La compañía de la Guardia Civil de Avilés puso en marcha este mismo año una unidad especial de atención a las mujeres víctimas de violencia de género en su amplio ámbito de actuación, que abarca la zona rural de Llanera, Candamo, Corvera, Avilés, Gozón, Castrillón y Soto del Barco. Tres agentes se presentaron voluntarios para una labor "tan dura como gratificante", aseguran. Dura, porque cada historia es una tragedia para las víctimas, con las que acaban casi intimando. Y gratificante, porque "es verdad que los casos que vemos nos impactan emocionalmente, te implicas, y cuando ves que puedes ayudar, que hay avances, es muy satisfactorio", aseguran.

Los tres agentes, avilesinos, son Paula Iglesias, Gregorio González y José Miguel González. Desde principios de este año han atendido 108 casos de violencia machista en la demarcación que es de su competencia, bajo el mando del capitán Valentín Escobar. La radiografía de estas víctimas es sencilla: mujeres de entre 16 y 72 años que sufren acoso, vejaciones, insultos y muchas de ellas, también agresiones físicas.

"Siempre les decimos que cualquier momento es bueno para denunciar. No importa la edad, ni el tiempo que dure la relación", afirma Paula Iglesias.

Casi un centenar de las mujeres que están bajo el seguimiento de la Guardia Civil en la demarcación de Avilés tienen orden de protección. "Algunas son muy demandantes de atención por distintos motivos, muchas por miedo. Otras, sin embargo, quieren pasar página cuanto antes. Cada una tiene un perfil y unas necesidades que tratamos de atender, a la vez que intentamos evitar una revictimización", explica Gregorio González.

Los agentes del Instituto Armado insisten en la cooperación transversal entre las distintas fuerzas de seguridad, organismos y las administraciones públicas. "Las unidades territoriales, las patrullas, son las que se acercan en una primera instancia al hecho y tramitan la denuncia. Y a continuación entramos nosotros, para hacer la supervisión, la atención y el seguimiento de la víctima. Las asesoramos de los múltiples medios que hay a su disposición para ayudarlas, como el Centro Asesor de la Mujer, o la Casa Malva, por poner algunos ejemplos. Es importante que todos trabajamos de manera transversal, y eso hace que esas mujeres se sientan más respaldadas", afirma González. "Lo importante es que no sientan que el paso que se han decidido a dar ha sido en falso".

Para los integrantes de esta división especial de la Guardia Civil que es muy importante que las víctimas de confíen en ellos. "La relación se vuelve muy personal, nos relatan su vida, sus experiencias, hacemos un poco de psicólogos, y eso también ayuda a la hora de preparar las documentación que se entrega a Fiscalía". Esto es importante, porque a veces la víctima decide retirar la denuncia contra su pareja o expareja, pero la Guardia Civil continua su labor de oficio.

"Es muy difícil para una mujer que lleva toda la vida con su marido que se decida a denunciarle. Esa violencia, en cualquiera de sus formas, la tienen interiorizada, se ha convertido en algo natural. Y es muy duro para ellas decir basta, sobre todo si tienen hijos y si no tienen más recursos económicos que los ingresos de su pareja. Pero es muy gratificante cuando después las llamas y te dicen, por ejemplo, que están con las amigas. Una de ellas me dijo que estaba feliz de poder salir a la calle y sentirse tranquila. Eso satisface mucho", relata Paula Iglesias.

Las redes sociales se han convertido en otra fuente de problemas, especialmente entre los más jóvenes, aunque como en el caso de la violencia machista, tampoco hay edades. Un ejemplo es el caso de una denuncia por acoso en el que víctima y acosador se conocieron por las redes sociales pero nunca se han visto físicamente.

El equipo especializado de atención a víctimas de violencia machista atiende a 12 menores "que se han atrevido a denunciar. Pero lo más preocupante es que "las personas jóvenes normalicen cosas como decirle a ella qué se tiene que poner y que ella lo haga, o que les pidan el móvil para controlarlas y se lo den. Por ahí empiezan muchos casos", alertan.

Los agresores no quedan al margen de la labor de vigilancia de la Guardia Civil, sino que el seguimiento es continuo. "El control sobre ellos es permanente. Queremos que sepan que se les sigue. No podemos correr el riesgo de que ninguno se relaje y vuelva a actuar, o que lo intenten". No hay lugar para los maltratadores.

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