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Jony Rodríguez. Exjugador del Sporting y actual futbolista del Lazio

Jony, ídolo en el último ascenso, con el Sporting: “Hay que ser optimistas y pelear nuestras opciones hasta el final”

“Mi hija de 4 años no me vio jugar aquí y es muy del Sporting por mi padre, siempre le insiste en que no hay mejor equipo en el mundo”

Jony Rodríguez,  en El Molinón. | |

Jony Rodríguez, en El Molinón. | | LNE

No quiere saber nada del fútbol, salvo que se trate del Sporting. Jony Rodríguez (9-7-1991) intenta desconectar en Ibiza, donde disfruta de unas vacaciones en familia tras un año “duro y de mucho aprendizaje”. Cedido por el Lazio en Osasuna, club en el que logró la permanencia en Primera, en breve retornará a Roma. Antes, el cangués vive la incertidumbre de si se ganará al Almería y habrá pinchazo del Rayo ante el Lugo de su buen amigo Canella. Padre de dos niñas, Valeria y Daniela, de 4 y 2 años, atiende la llamada de LA NUEVA ESPAÑA mientras descubre que él también cuida de la cantera. “Mi hija mayor es muy del Sporting. Ellas van a estar empujando al equipo tanto o más que yo”, asegura.

–¿Es de los optimistas de cara al final de Liga o lo ve complicado?

–Hay que ser optimistas hasta el final. Mientras haya opciones hay que pelearlo, siempre. El Lugo se juega la vida en Vallecas y no se lo va a poner fácil al Rayo, por lo que va a estar muy apretado. En todo caso, antes de mirar al resto hay que ganar al Almería, un equipo complicado que tiene una de las mejores plantillas de la categoría. Confío en que se va a ganar.

–Hay mucho excanterano del Barcelona en el Almería. ¿Conserva algún amigo de su paso por las categorías inferiores azulgranas?

–Iván Balliu, el capitán, es muy buen amigo. Ya le he enviado algún mensaje diciéndole que a ver si guarda las fuerzas para el play-off y no se explaya mucho en El Molinón (se ríe). Fuera de bromas, ya sabemos que todos los equipos quieren mejorar la posición en la tabla, entre otras cosas porque cuanto más arriba quedes tienes la ventaja de asegurarte jugar el segundo partido de la eliminatoria en casa, y eso es importante. No es lo mismo ser tercero que cuarto, aunque pueda parecerlo.

–Usted vivió en el Sporting de Baraja aquel desplome en las últimas jornadas que costó la eliminación en la promoción. ¿Considera que está ocurriendo algo parecido esta temporada?

–Puede que haya algunas similitudes con el año de Baraja. La base del equipo viene jugando toda la temporada y quizá físicamente a algunos jugadores les está costando llegar frescos. Es normal, la Segunda es larga. El Girona, que viene de atrás y lleva una racha espectacular, es el que mejor llega, en mi opinión. Normalmente ese tipo de dinámicas te hacen obtener el premio. El que está fuerte al final decide, pero nunca se sabe.

–¿Ha sido una temporada especialmente exigente en lo físico para los futbolistas?

–Está siendo un año duro para todos. Al tema del calendario apretado hay que sumar que apenas hubo vacaciones el año pasado y que muchos jugadores han pasado el covid-19, algo que te merma físicamente. No está siendo fácil para una plantilla como la del Sporting, y tampoco para el resto. De todas formas, a estas alturas hay que echarlo todo en el campo porque en junio hay premio gordo. ¡Sería la hostia subir! Haber estado todo el año en play-off y que ahora te puedas quedar fuera da más rabia. Por méritos, el Sporting debería jugar la promoción, seguro. Pero el fútbol es así, impredecible.

–Creo que muchos de los que lograron el último ascenso mantienen un grupo de WhatsApp activo.

–Sí, tenemos un grupo de varios jugadores de esa época, más fisios y médicos. Hablamos todas las semanas de fútbol y del Sporting. Es una faena salir del play-off, pero les veo muy mentalizados de que hay opciones y transmiten ese optimismo. Eso me da más confianza en que va a salir bien. Hay que ganar al Almería sin mirar a Vallecas. Y cuando pite el final, a ver si nos acompaña esa pizca de suerte. Canella está también en el grupo. Se juega el descenso y además sabe que si gana al Rayo va a ayudar al equipo de su vida, ¿qué le vamos a decir?

–Usted vivió un ascenso de puro suspense.

–Va a ser muy difícil repetir un ascenso tan agónico como el que vivimos nosotros (2015). Fue todo a última hora. Todo aquello que puedes soñar, nosotros tuvimos la suerte de vivirlo. Este club es de sufrir hasta el final y por suerte, en los últimos años, salieron muchas cosas bien. Esperamos que este año sea así.

–¿Cómo ha sido su temporada en lo personal?

–Ha sido un año duro, de mucho aprendizaje. Nunca había tenido lesiones musculares y este año me he roto cuatro veces. Me fui de Pamplona dolido porque sé que había mucha ilusión puesta en mí y no devolver todo ese cariño me duele, pero ante las lesiones poco se puede hacer. Era el año del centenario de Osasuna, además.

–¿Cómo afronta el verano? ¿Volverá a salir cedido?

–De momento toca disfrutar de las vacaciones. En pretemporada volveré a Roma, me quedan tres años de contrato allí. A ver lo que pasa. Estuve muy a gusto el primer año, una temporada en la que fue todo nuevo para mí, tanto la liga como la posición (carrilero izquierdo). Me costó al principio y luego jugué bastante. Tengo que hablar con el club para saber qué quieren de mí.

–Fútbol, solo el domingo y el Sporting, ¿no?

–Sí. Mi hija Valeria no es consciente de verme jugar en el Sporting, pero es muy rojiblanca gracias a mi padre. Él no ha parado de insistirle en que no hay mejor equipo en el mundo. Ahora, cuando en la televisión ve que hay un partido y distingue una camiseta rojiblanca, sea cual sea el equipo, viene a decirme: “Papá, corre, que está jugando el Sporting”. Ojalá el domingo nos llevemos todos una alegría.

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