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Las causas de la caída del Sporting: sin goles, rotaciones ni gasolina

Los rojiblancos, en descenso en las últimas diez jornadas | El brote de covid hizo que jugadores importantes no recuperaran su nivel

Cristian Salvador, Borja López y Diego Mariño, cariacontecidos tras el final del último partido. | Juan Plaza

Cristian Salvador, Borja López y Diego Mariño, cariacontecidos tras el final del último partido. | Juan Plaza

El Sporting es el cuarto peor equipo de las últimas diez jornadas de la Segunda División. Un dato demoledor que ejemplifica el pinchazo de un conjunto que a falta de una decena de fechas para finalizar la competición aventajaba en ocho puntos al séptimo clasificado, con el play-off casi firmado. Un objetivo que se escapó en base a una serie de razones. La esencial, la falta endémica de gol en una plantilla que solo suma tres tantos en los últimos diez partidos y que adolece de una segunda línea que sume en la faceta goleadora. Pero hay muchas más.

1. Falta de gol. Es la causa principal del pinchazo de un Sporting que aguantó arriba lo que aguantó la racha goleadora de Uros Djurdjevic. El delantero, segundo máximo artillero de la categoría, no pudo sostener todo el peso ofensivo, sin más alternativas. Así, el Sporting sumó apenas 3 goles en las últimas diez jornadas, una cifra muy pobre para un equipo que quería luchar por meterse en el play-off.

2. Una segunda línea desaparecida. El Sporting adoleció todo el curso de una segunda línea que aportase en la faceta goleadora. Tras Djuka, los máximos goleadores son Gaspar y Pedro, con tres tantos. Solo nueve jugadores del Sporting marcaron este curso en Liga: además de los citados, Aitor García (2), Babin, Manu García, Pablo Pérez, Gragera y Cumic. El peso del gol recayó siempre sobre los hombros del montenegrino.

3. Mariño no resistió más. Lo mejor del Sporting este curso fue su seguridad defensiva, acumulando 21 citas con la portería a cero. Un premio al trabajo de la defensa y de un Diego Mariño que, con sus paradas, dio muchos puntos al Sporting en partidos ajustados. Sin embargo, el vigués no resistió más y firmó un tramo final de la temporada muy dubitativo. El primer gol del Almería el domingo, con un fallo estrepitoso del vigués, es el mejor ejemplo.

4. Falta de gasolina. El Sporting llegó a la recta final del curso falto de gasolina en lo físico y en lo mental. La crisis del covid, con hasta nueve jugadores en dinámica del primer equipo infectados, afectó mucho al equipo en el aspecto físico. Ninguno de los afectados volvió a retomar su mejor nivel. Además, se suma el esfuerzo mental de la presión por mantenerse en los puestos altos.

5. Ausencia de liderazgo de los jóvenes. En un conjunto con una mezcla entre veteranía y juventud, se echó en falta un paso al frente de los jugadores jóvenes con peso en el equipo, como Gragera o Pedro Díaz. Ese papel lo tuvieron que asumir únicamente los jugadores con más experiencia.

6. Manu García, desaparecido. Es uno de los jugadores más señalados de este curso. Manu García sumó esta campaña apenas un gol y tres asistencias en Liga. Unos números muy pobres para un jugador llamado a ser diferencial, no solo en el aspecto estadístico, sino en el juego. Su ausencia se notó en demasía.

7. Plantilla corta. David Gallego, partido tras partido, no agotó sus cambios. Un ejemplo de que la plantilla no estaba confeccionada a su gusto: o era corta o no confiaba en todas las posibilidades de las que disponía. Jugadores como Carmona, Cristian Salvador o Pablo Pérez podrían haber dispuesto de más minutos como alternativa o para dar descanso a los jugadores más habituales, pero por una u otra razón fueron poco utilizados.

8. Campuzano no cuajó. El único fichaje del mercado invernal, llamado a marcar las diferencias en la segunda mitad del campeonato, no cuajó. Víctor Campuzano acusó su falta de minutos en las últimas temporadas y sufrió una lesión tras otra, recayendo en varias ocasiones. El atacante catalán debía haber sido el complemento perfecto para Djuka en el juego y en las estadísticas de goles, además de poder darle minutos de descanso para que el montenegrino pudiera haber llegado más fresco al tramo final del curso.

9. Sin aportación del balón parado. En una categoría tan igualada como la Segunda División española, es fundamental sumar en todos los aspectos del juego. Y, entre ellos, destaca el balón parado. El Sporting únicamente sumó en toda la campaña liguera tres goles en esta suerte. Ninguno de ellos de córner. Un balance muy pobre para un conjunto que quería aspirar al ascenso. Más aún cuando la faceta goleadora es, precisamente, uno de los mayores déficits de la plantilla. La aportación de las jugadas de pizarra podía haber sido fundamental para desatascar los partidos más igualados.

10. Incapacidad para encadenar victorias. El Sporting no consiguió encadenar dos victorias consecutivas en los últimos tres meses. Una racha demasiado negativa para conseguir mantenerse arriba. Los rojiblancos consiguieron, con el buen trabajo de los dos primeros tercios de la temporada, crear un colchón clasificatorio que les permitió luchar por objetivos ambiciosos hasta la última jornada. Pero en el tramo decisivo de la competición destapó sus carencias –todas las que aquí se detallan– y demostró que no era capaz de lograr sumar de tres en tres. Esa falta de victorias, dos en los últimos diez partidos, fue un lastre demasiado pesado para las aspiraciones rojiblancas.

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