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Borja López: "La oferta de renovación del Sporting me decepcionó, no me sentí valorado"

"Creía que Javi Rico era una persona que me apreciaba; esto se había podido arreglar de otra manera", afirma / "No pedía nada descabellado, era cuestión de sentimiento, no solo de dinero; ya rechacé ofertas por más del doble para volver", asegura

Borja López, en el colegio San Miguel, donde empezó a jugar al fútbol, y la pista del Elisburu al fondo, en la que despuntó en el Xeitosa. MARCOS LEON

Este miércoles tomará un avión con rumbo a Bélgica para jugar las próximas tres temporadas en el SV Zulte Waregem. Antes de su marcha, LA NUEVA ESPAÑA cita a Borja López Menéndez (Gijón, 2-2-1994) en el colegio San Miguel, donde empezó todo, donde comenzó a jugar al fútbol. “Un gran chaval y un estudiante de lo mejor”, comenta Marían Viña, una de su antiguas profesoras, que aprovecha el encuentro para hacerle partícipe de las actividades escolares desarrolladas en la mañana de este lunes en el parque de La Urgisa. Al fondo, la cancha del Elisburu, donde despuntó con el Xeitosa hasta acabar en Mareo, cumpliendo el sueño de ser futbolista del Sporting. Lleva días con los sentimientos a flor de piel y volver a dejarlo todo atrás parece hacer más cruda su decepción. En su primera entrevista tras comunicar su marcha del club, no puede evitar emocionarse durante varios momentos de la charla. Verle despejar lágrimas con la voz rota es el mejor resumen de qué supone para Borja López cerrar su segunda etapa como rojiblanco.

-¿Se le hace raro tener que hacer las maletas?

-Sí. Mi idea era continuar en el Sporting. No se pudo dar. En enero empecé realmente a valorar qué sería de mi futuro. Tuve una oferta de un club sueco, un equipo top de allí para disputar competiciones europeas. Me ofrecían irme en el mercado de invierno o incluso firmar de cara a este verano. Lo valoré, pero le di prioridad al Sporting. Llegó un día en que el tuve que tomar la decisión, y lo rechacé. Pasaron los meses, se acercaba el verano y el club me transmitía que me quería renovar. Eso me tranquilizaba, pero el tiempo pasaba y había mucha incertidumbre.

-¿Cuándo le presentan la oferta de renovación?

-Justo después del partido ante el Girona. No estábamos salvados, pero habíamos dado un paso importante. Mi representante y yo la rechazamos. No se ajustaba a lo esperado.

-¿Le rebajaban un 35% el sueldo?

-Sí. No era solo lo económico. Era sentirme valorado en mi club. Tampoco pedía una cifra descabellada. Cuando volví al Sporting me rebajé bastante mi salario. Rechacé entonces ofertas de fuera muy superiores, incluso de más del doble de lo que podía llegar el Sporting. Vine porque sentía esto como mi casa, quería estar aquí.

-¿Usted trasladó una contraoferta?

-Le dije al club que solo aceptaría una oferta parecida a cifras de la temporada anterior. El club me presentó una segunda propuesta tras el final de temporada, el día de las reuniones con Javi Rico. Era muy parecida a la anterior. Ese mismo día la rechazamos.

-Este año le costó consolidarse en el once.

-No pude disputar mi primer partido hasta noviembre, en Copa, y hasta enero o febrero no jugué en Liga. Lo pasé realmente mal. Hubo momentos en los que pensaba que igual era mejor irme fuera, pero hice lo contrario: intenté escuchar al club pero no esperaba que fuera algo así. Veía que el año que viene tendría que jugar un rol de jugador más experimentado, de veterano.

-¿Le decepcionó la oferta?

-Me decepcionó bastante. También por la persona que me la transmitió (Javi Rico), con la que tenía muy buena amistad. No me sentí valorado aquí.

-Javi Rico fue su representante.

-Sí, pero luego cada uno tiene su posición en el fútbol. Fue decepción porque es una persona que crees que te aprecia, te valora. Luego, cuando llega el momento… Habrá mil excusas. Puede que el club no se encuentre en la situación más estable, pero a mí la primera vez que me dicen que me van a renovar es cuando termina la temporada pasada. Creo que esto se podía haber arreglado antes y de otra manera. Igual no hacía falta tampoco llegar a las cantidades que estaba pidiendo, que no eran nada desorbitadas. Si se hubieran tratado las cosas de manera diferente… Pero se fue dejando pasar y yo no podía estar esperando a que terminase el mercado.

 -¿Cuándo y por qué acepta irse a Bélgica?

-La propuesta me llegó como hace dos meses, y desde entonces llevo retrasándola por ver qué pasaba con el Sporting. Así también se lo transmití al club belga. Al final tenía que tomar la decisión y creo que es la acertada, aunque no la que esperaba o deseaba. Me va a costar hacerme a la idea de que no pertenezco al Sporting. Mi familia y amigos querían que continuara.

-Le veo emocionarse ¿Ha llorado por todo esto?

-Un poco, porque marcharse de aquí no es fácil (los ojos se le inundan de lágrimas). Las muestras de cariño de la gente estos días… (la emoción le impide hablar, dos grandes lágrimas le arrollan por el rostro y la conversación se detiene unos segundos).

-Dicen mucho de usted esas lágrimas.

-Es que el cariño de la gente ha sido mucho. Incluso después de saberse que había firmado por otro club, toda la gente por la calle me animaba, me agradecía lo que había hecho. Es lo que te llevas. Eso y las amistades de dentro del vestuario. Hay un grupo increíble. Espero que la próxima temporada se dé una mejor situación para todos, y no sufrir como esta campaña.

-¿Piensa que si hubiera esperado un poco más y el Grupo Orlegi entra en el Sporting su situación sería diferente?

-No. No era un tema de que llegara otro y me ofreciera una oferta de la hostia. Simplemente era que se me valorara el trabajo que creía había hecho aquí. Creo que al final represento a la gente de la casa, la que quiere lo mejor para el Sporting. Simplemente era eso. Era cuestión de sentimiento, no solo de dinero.

-Tengo la sensación de que usted se veía completando su carrera de rojiblanco.

-Eso nunca se sabe. La idea de mi regreso era enfocada en la oportunidad de poder jugar algún día en Primera con el Sporting. Me voy con esa espinita.

-¿Cree que es un hasta luego o un adiós definitivo?

-No lo sé. Es complicado. Si en un futuro se presenta otra vez la oportunidad, quién sabe. En el fútbol un día estás aquí y otro… Jony volvió tres veces. Todo es posible.

-En los últimos partidos se veía que Abelardo tenía en usted una especie de hilo directo para ordenar la defensa.

-Tengo muy buena amistad con él. Ya coincidimos en mi etapa en el filial. Fue defensor, jugó en el Sporting, sabe lo que significa y la comunicación con él era muy fácil. Con tres palabras, cualquier desajuste se solucionaba. Hizo todo más sencillo. Gracias a él también se salvó la temporada y no estamos hablando de algo más trágico. Desde dentro fue algo muy duro. El momento más duro de mi carrera.

-¿Ha hablado con Abelardo después de que se rompiera todo?

-No. Tuve una charla con él a final de temporada. Me traslado que quería continuar conmigo, que iba a contar conmigo y que esperaba verme renovar. Él también sabe las condiciones que esperaba. Después que no renovase, imagino que se habrá hecho una idea. No ha sido porque él no haya fuerza para ello. Ha hecho la que ha podido. Ha sido porque desde la dirección deportiva no se ha priorizado mi renovación ni se ha avanzado mucho más rápido de lo que me esperaba.

-¿Qué conoce de su nuevo equipo?

-Es un club muy serio y familiar. No hay españoles, y creo que hay pocos en total en la competición. Llego a una liga física, pero a la vez técnica. Creo que me va a venir bien por mi estilo. La semana pasada estuve allí dos días y el entrenador me ha transmitido mucha confianza. Firmo tres años, un contrato que te da una estabilidad y para un proyecto en el que se busca meterse en posiciones europeas. Se acaba de ir el anterior entrenador tras 17 años en el cargo, eso también dice mucho de la confianza en la gente.

-¿Qué espera si se completa la venta del Sporting al Grupo Orlegi?

-Si se completa, que realmente hagan las cosas en bien, en serio, porque sepan lo que signifique el Sporting. Que no sea poner dinero y un negocio. Que se mire la cantera, pongan al club lo más arriba posible y se haga todo bien. Conociendo al presidente (Javier Fernández), no va a dejar el club en manos de nadie en el que no tenga la confianza de que lo harán bien. Estoy tranquilo por eso.

-¿Qué necesita el Sporting para volver a estar peleando por los puestos altos?

-Gente que ame al Sporting, que quiera darlo todo desde el primer día. Faltan muchos fichajes, hay que firmar en muchas posiciones y resta estructurar posiciones y seguramente haya muchas oportunidades de la cantera. Igual es difícil ver un cambio grande en un año, pero a la larga espero que se crezca para estar arriba, y no para mirar abajo. 

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