Segunda División | Los equipos asturianos

Una bufanda al cielo por Dionisio, el socio del Sporting que no dejó de creer pese a la leucemia

El homenaje de su hijo Ángel en El oli a este apasionado sportinguista se hizo viral: "El Sporting era su vida"

Jesús Muñiz y Dionisio Iglesias, juntos, en la grada Oeste de El Molinón. | LNE

Jesús Muñiz y Dionisio Iglesias, juntos, en la grada Oeste de El Molinón. | LNE / A. Menéndez

Andrés Menéndez

Andrés Menéndez

"Si lo ves dando saltos de alegría en El Molinón contra el Espanyol...", espetó durante el partido ante el Eldense uno de los fieles compañeros de butaca de Dionisio Iglesias de la grada Oeste a su hijo Ángel. Dionisio se fue demasiado pronto, con 70 años. "Era pura energía" hasta que el último fin de semana de agosto (2022) le dieron la peor noticia: tenía leucemia.

Ahí comenzó una batalla que terminó hace solo unos días, el pasado fin de semana, tras 17 noches en la UCI del HUCA. Estaba plantando batalla. Tenía unas enormes ganas de vivir, estaba "ilusionado con su Sporting", y con los planes que tenía por delante tras toda una vida de muchos esfuerzos y trabajando como minero, en el pozo Fondón.

Pero una infección lo dejó contra las cuerdas tras realizarle un trasplante de médula, con las defensas bajo mínimos. Muy luchador, ya no pudo más. La enfermedad le arrebató la salud. Pero no las ganas. Ni, por su puesto, el sportinguismo, que le acompañó siempre. Hasta el último segundo de su vida, padre e hijo seguían discutiendo sobre el Sporting. Era un vínculo inquebrantable que aminoraba la distancia entre los dos.

Con apenas 24 años, Ángel se fue a Cantabria por motivos laborales. Allí se afincó desde entonces. "Cuando estaba ingresado, más de la mitad de nuestras conversaciones eran sobre el club. Él era de los socios de antes, exigente, crítico.... Y hablábamos mucho del equipo, proyecto, jugadores...", recuerda todavía consternado por la emoción Ángel. Aunque combatía con una enfermedad durísima, renovó su carné el pasado verano soñando con volver a ver a su Sporting en Primera.

Hasta hace tres semanas ocupaba su sitio en la grada Oeste de El Molinón, donde el lunes su hijo tuvo la entereza para sacar fuerzas no se sabe muy bien de dónde, y plantar la primera bufanda rojiblanca de su padre en su asiento. Estaba en Gijón para enterrar su padre, y pensó que cumplir con el ritual de siempre era el mejor homenaje. Así, una parte de Dionisio fue testigo de la victoria contra el Eldense que devuelve al club rojiblanco a puestos de ascenso directo. Se la había hecho hace más de cuarenta años, y a mano, su mujer, Isabel, que hoy tiene sensaciones encontradas: rota de dolor por perder a su compañero de vida, pero, a la vez, emocionada por todas las muestras de afecto de la afición sportinguista y el club –que grabó un sentido vídeo a Ángel– tras un gesto de amor que se hizo viral en redes sociales. "Papá, aunque el sábado nos dejaste, en tu asiento está la bufanda que te tejió mamá. El ‘tu fiu y la tu nieta’ hoy van a gritar por ellos y por ti. Donde estés, gracias por meterme este veneno rojiblanco en las venas", escribió Ángel. "Estoy muy agradecido al Sporting por cómo se han portado", confiesa. "Una lección de vida, de pasión y de tradición familiar. Esto es el fútbol, esto es el Sporting. Mucho ánimo en estos momentos y muchas gracias por compartirlo, Ángel", le contestó el presidente ejecutivo del club rojiblanco, David Guerra.

Natural de Blimea, pero vecino del barrio de La Arena de Gijón desde hace muchísimos años, –a la ciudad llegó siendo un adolescente–, la historia de Dionisio ha estado siempre relacionada con el Sporting. Su padre, Eladio, le convirtió en un sentimiento que para él y los suyos es casi como una religión. A El Molinón iba siempre. Daba igual el tiempo. Las condiciones. Hasta que la enfermedad lo llevó a la UCI, ahí, en su estadio, en su casa, sufrió, celebró, lloró, se rió... Hizo vida durante más de cincuenta años como socio. "Para mi padre el Sporting era todo...", señala Ángel. Ir al campo era sagrado. Y le hacía una ilusión ciega. Estos años lo hacía con su nieto, Jesús Muñiz, abonado desde los tres años.

Dionisio se va, pero su legado ya es inmenso. A El Molinón seguirá yendo cada domingo su nieto, continuando con la tradición familiar. Desde el alto de Maliaño, pegado a Santander, Ángel encenderá este sábado la televisión para volver a ver a los rojiblancos, ahora contra el Cartagena.