Una cena, una apuesta y la otra victoria de un grupo de sportinguistas en el derbi: 930 euros al acertar resultado y goleador

"Lo resolvimos a cara o cruz", cuentan cinco amigos del Sporting tras jugarse la cantidad que sobró de una última ronda

Nacho Méndez celebra su gol en el derbi.

Nacho Méndez celebra su gol en el derbi. / Ángel González

Ángel Cabranes

Ángel Cabranes

Noche de viernes. Un grupo de cinco amigos queda para cenar y tras pagar la última ronda, nadie sabe qué hacer con 30 euros que sobran. «Habíamos puesto un bote entre todos. Cuando sobra, en lugar de repartirlo, unas veces nos lo jugamos a la lotería, otras al cupón... Lo típico», explica uno de los protagonistas, David Álvarez Sirgo. En esta ocasión, la elección fue invertirlo en un pronóstico para el derbi. El medio, una conocida casa de apuestas. Había acuerdo en el resultado a elegir: 1-0. El debate surgió en torno al goleador. «Unos decían Mario González, otro, en este caso yo, Nacho Méndez. Lo resolvimos a cara o cruz. Y al final...», detalla este gijonés. Dicho y hecho. Golazo del de Luanco, victoria para el Sporting y un pellizco de 930 euros para todos.

Pocas veces una cena salió tan rentable a este grupo de aficionados gijoneses. Lo confirma David Sirgo, sobre quien giró el más exacto de los pronósticos. «Todo empezó porque aparecí en la porra de LA NUEVA ESPAÑA», explica quien, a través de su empresa, Porceyo Aluminios, participó en las páginas especiales de este diario en torno al derbi asturiano. Ahí se mojó con un 1-0 que mantuvo en la cena. Entre plato y plato, la conversación se calentó y entonces surgió algo más, el nombre de Nacho Méndez. «Después de cenar fuimos a tomar una copa. Ahí empezó el debate. Miramos cuánto dinero supondría si acertásemos el 1-0 en una casa de apuestas. No era mucho en función de lo invertido, así que había que elegir algo más complejo. Cuanto más difícil, más premio», detalla.

En un primer momento, la mayoría se inclinaba por elegir como autor del gol a alguno de los delanteros rojiblancos. «Además de Mario González también hablamos de la posibilidad de que marcase Djuka. Si lo hacía cualquiera de los dos, el premio subía, pero no tanto cuando vimos qué se pagaba si el elegido era Nacho Méndez», continúa. Fue David Sirgo quien perseveró en el de Luanco. Lo hizo antes y lo mantuvo después de comprobar la cuantía del premio si finalmente era el canterano quien decidía el derbi. «No sé, me salió así. Tras la moneda al aire, ya teníamos goleador», añade.

Al día siguiente, a los dos minutos de partido, se cumplió lo hablado. Y entre las bromas en el grupo de whatsapp que comparten, el desarrollo del partido empezó a acercar lo que parecía una conversación más entre amigos. «Alguno nunca se había alegrado tanto de ver fallar goles al Sporting, porque después de la ocasión que tuvo Mario González... Ahora sí, le diré que a partir de esto creo que me van a respetar un poco más cuando hable de fútbol», concluye, entre risas, Sirgo.