18 de noviembre de 2019
18.11.2019

"Todo empezó como un juego, no éramos conscientes de las consecuencias", dicen los acusados de las fotos a las jugadoras del Grisú

El fiscal propone un acuerdo que evitaría al segundo entrenador y su novia futbolista entrar en la carcel: él es fetichista y ella tiene que cuidar de sus hermanas, además han pagado las indemnizaciones

18.11.2019 | 13:22
Los acusados.

"Todo empezó como un juego, en el que me ponía retos y tenía que ir superándolos, no éramos conscientes de que fuese ilícito, de las consecuencias", han asegurado esta mañana en la Audiencia de León el segundo entrenador del Grisú y su aún novia, una jugadora que fotografió desnudas o en ropa interior a sus compañeras de equipo, a sus propias hermanas (una discapacitada mental de 16 años y una niña de tres y medio) y ayudó al hombre, de 39 años, a contactar a una adolescente donostiarra a través de Facebook. El fiscal pedía inicialmente 29 años de cárcel para él y siete y medio para ella, pero esta mañana se ha conocido la rebaja que propone a los acusados, y que éstos han aceptado, aunque no las acusaciones particulares, motivo por el que ha continuado el juicio. En resumen, el fiscal considera que concurre las atenuantes de confesión, porque la chica acudió a la Guardia Civil a contar lo ocurrido, así como la de reparación del daño, puesto que han pagado el doble de las indemnizaciones que solicitaba el ministerio público.

En el caso del acusado, P. M. F., concurre además la atenuante de enajenación mental: sufre de fetichismo, solo se excita con objetos o fotografías, y tiene un comportamiento infantil, renuente a la responsabilidad. La propuesta del fiscal le dejaría el asunto en seis años de cárcel, que no cumpliría, ya que el ministerio público pediría la suspensión de condena, aunque tendría que estar quince años en libertad vigilada, sometido a tratamiento psiquiátrico, revisable cada seis meses. Para el fiscal Ismael Tascón, la entrada en la cárcel solo agravaría su estado y hay que darle " una segunda oportunidad". Al fin y al cabo, indicó al final de la primera jornada de este juicio, que prosigue mañana, no tocó a las chicas y a las menores, y no distribuyó el material pedófilo.

En el caso de la joven, A. F. G., todo le quedaría en dos años. De nuevo, para el fiscal, influyen las circunstancias: tiene una hermana con cáncer, otra es discapacitada y la otra tiene apenas cinco años. Su madre, además, falleció, por lo que "terminará cuidándolas ella".

Pero no es tan fácil para las acusaciones particulares, a cargo de los letrados Jaime Carbajal y Alberto Rendueles. El asunto de la confesión es un tanto vidrioso. A. G. F. fue a confesar a la Guardia Civil de Villablino cuando supo que los educadores de la menor contactada por internet iban a denunciar. Ante los agentes, al principio, quería vender la historia de que estaba coaccionada por su entrenador, y que la maltrataba, pero no coló y los agentes supieron en poco tiempo que estaba implicada en los hechos. Ninguno de los dos estaba a tratamiento cuando ocurrió todo, empezaron a tratarse meses después. El segundo entrenador dice que estuvo a tratamiento cuando tenía 15 años y por su adiccion a los teléfonos eroticos, y luego en la veintena porque estaba deprimido. El asunto del fetichismo, según admitió su psiquiatra, "no tiene cura", aunque admitió que sabe que actúa mal y que en determinadas circunstancias puede dominar sus impulsos.

Las jugadoras, la presidenta y el abogado del Grisú llegando a la Audiencia de León.

Las jugadoras del Grisú llegaron a la Audiencia y junto a presidenta, Carmen Pintado, la mayoría con lágrimas en los ojos. "Nunca lo hubiésemos esperado, teníamos relación de equipo, pero iba más allá, salíamos a tomar alguna cerveza tras los entrenos, éramos amigos", dijeron. Alguna admitió que ahora tiene en problemas para estar en un vestuario, siempre temerosa de que alguna compañera le haga fotos. El juicio sigue mañana von más peritos y los informes finales.

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