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Un chivatazo al clan Santórum abortó la recogida de 4.000 kilos de coca del “Karar”

La operación que desmanteló la organización de narcotransportistas más importante de Galicia

El chivatazo de un topo que tenía en las fuerzas antidroga el vilanovés Juan Carlos Santórum, considerado por la Fiscalía Antidroga cabecilla del clan Santórum –uno de los grupos más activos de lancheros gallegos–, abortó el pasado mes de abril, en plena pandemia, la salida de varias planeadoras que debían recoger las casi cuatro toneladas de cocaína que transportaba desde Sudamérica a Galicia el barco MV Karar, apresado en el Atlántico el 25 de abril. Así, el fiscal Pablo Varela alega en el escrito presentado para solicitar a la magistrada de Instrucción 3 de Vigo el procesamiento de 29 investigados –15 de ellos tripulantes extranjeros del buque donde viajaba solo un gallego–, que el grupo de Santórum había pertrechado varias planeadoras que estaban listas para salir al mar cuando, horas antes del apresamiento del buque nodriza, “deshicieron su propio trabajo”.

Relata que los mismos agentes que les habían visto pertrechar y preparar las embarcaciones –les seguían y vigilaban desde hacía semanas– comprobaron el 24 de abril, sobre las 23.17 horas, que en la nave de Vinquiño (Sanxenxo), donde guardaban un depósito de unos dos mil litros de capacidad, “comienzan a deshacerse del combustible, vertiéndolo en el suelo hacia los sumideros, y a meter documentos y otros efectos en el maletero de un vehículo para llevárselos”. Y al día siguiente sacan de la nave de Porto Meloxo (O Grove), donde el día anterior llevaron una lancha roja, los dos motores fueraborda.

Juan Carlos Santórum nunca ha sido condenado por narcotráfico, pero cumple 2 años por un delito de revelación de secretos con dos guardias civiles que le proporcionaron miles de archivos con las principales operaciones antidroga abiertas entonces en Galicia. En esta ocasión compartirá banquillo con él Pablo S. V., un funcionario del Servicio de Vigilancia Aduanera destinado en Vilagarcía y todavía bajo investigación para determinar cómo consiguió la numerosa información y documentación intervenida en su casa de operaciones antidroga en marcha de la Policía Nacional y el propio SVA y para localizar a sus cómplices.

Las semanas previas al abordaje del Karar, el grupo cuya jefatura se atribuye a Juan Carlos Santórum se dio cuenta de que eran seguidos por las fuerzas de seguridad y sospecharon que el coche de Braulio Vázquez, su supuesto lugarteniente, estaba balizado. Temían haber sido delatados y eso centró muchas de las conversaciones intervenidas en las que Santórum adelantó sin nombres los “topos” que iba a tocar en cada uno de los cuerpos de seguridad: “Si tenemos que tocar tocamos”, porque sino “ahora a última hora nos comen en impuestos”.

La situación de Braulio preocupaba al grupo, según las escuchas. “¿A este no le entregaría el Charly ya?... me huele mal esto a mí, que se le echen encima así... A lo mejor esto es paranoia mía, lo de Charly... ”, incidía Emilio Xosé. “Si estamos identificados... lo tenemos todo”, dice Juan Carlos Santórum mientas el otro asevera: “Está más sabido esto que otra cosa... vamos a la muerte”.

Por si acaso, Santórum plantea otra alternativa: “Pues casi mejor tirar para Baiona, tiramos allí metemos la merca y se la damos a los otros allí dentro. Y tu coche –el que creían balizado– casi mejor dárselo a alguien y que tire para Madrid o por ahí arriba para despistarlos”.

Ante posibles problemas, Juan Carlos advierte: “Si acaso saliera yo en la pequeña, en esta roja, por cualquier burrada ¿sabes? y hubiera un marrón criminal, hubiera cualquier rollo, tú sabes donde es el sitio aquel de Muros, en Esteiro... Me subo allí y os meto la mercancía en el monte o allí en la cueva aquella y después la vais a coger... Si no tuviéramos comunicación y yo no tuviera comunicación con vosotros ... No hace falta ir en el día”. Santórum y Braulio, conocedores de que iban a ser detenidos, se ofrecieron como confidentes policiales en un último intento de salvarse, pero el Karar ya había caído. Santórum se anticipó al registro en su casa y se fugó en moto con la policía en la puerta.

La jueza mantiene las lanchas en lugar secreto para evitar ataques

Mientras la Fiscalía pide el procesamiento de 29 investigados por posibles delitos contra la salud pública en cantidad de notoria importancia, extrema gravedad y organización criminal, y suma delitos de contrabando para los titulares de las planeadoras y de infidelidad de documentos en concurso con cohecho y blanqueo de capitales para Juan Carlos Santórum y el funcionario del SVA, los abogados de la defensa han solicitado a la magistrada de Instrucción 3 de Vigo, que dirige la investigación, una peritación de parte de las planeadoras intervenidas en un intento de demostrar que no estaban listas para salir al mar. La jueza no se opone, pero pide que se fije un lugar para la inspección y que los acusados asuman el coste del transporte hasta allí. Descarta una peritación en el sitio al que fueron trasladadas y que permanece secreto: “Para salvaguardar el lugar donde se encuentran depositadas las embarcaciones, al tratarse de piezas de convicción de especial relevancia y que si se revelase el lugar donde se encuentran podrían ser objeto de ataques no deseados e, incluso, incurrirse en un delito de realizar dicha revelación”.

“En Portugal podemos echar lo que queramos, mil, dos mil... Podemos echar la mitad abajo en Faro y después subimos y un poco más y echamos la otra mitad ¿entiendes? Echamos la mitad en los barquitos de pesca y echamos la mitad en lanchas”, le decía Juan Carlos Santórum a Braulio, su supuesto lugarteniente, en una de las conversaciones grabadas durante la investigación del alijo del Karar. Y es que, según recoge el escrito del fiscal, el grupo arousano valoraba ya tanto las posibilidades alternativas para la conclusión de la operación en marcha como otra nueva para finales de año con un doble alijo. La vigilancia y el control sobre las embarcaciones de las fuerzas de seguridad, así como las posibles penas que podrían caerles si les pillaban centran también parte de las escuchas en las que el fiscal apoya su propuesta de llevar a juicio al clan. “Total hay que pensarlo por otro lado mira, ahora mismo tenemos 40 años, si nos meten ahí 15 eh casi, casi la vida solucionada ¿entiendes?”, le decía Juan Carlos Santórum a Braulio que replicó “casi, eh!”. “Sales con paro tal y cual una cosa con otra enganchas y ya está, que más quieres”, incidía Juan Carlos mientras otros reían.

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