Tú y yo somos tres

La crítica de Monegal: Es posible que la Preysler tenga un gen de dinastía egipcia

La hemos visto desplazarse por su mansión de Puerta de Hierro con aquel hieratismo de los antiguos grabados egipcios

Isabel Preysler en ‘Mi Navidad’.

Isabel Preysler en ‘Mi Navidad’. / DISNEY+

Ferran Monegal

Según la Wikipedia, Isabel Preysler nació en Filipinas en 1951, pero yo mantengo la teoría de que es muy posible que tenga un punto ancestral egipcio, un soplo de faraónica dinastía. Después de ver el teledocumental que le acaba de dedicar Disney+ (‘Mi Navidad’), esta teoría se intensifica.

En un momento dado cuenta que Jean Louis Mathieu, el relaciones públicas más hábil y exquisito de la España de la segunda mitad del pasado siglo, una vez le dijo: «Isabel, tú siempre tendrás éxito porque tienes misterio». Efectivamente. La hemos visto desplazarse por su mansión de Puerta de Hierro con aquel hieratismo de los antiguos grabados egipcios. Mueve las manos, pero el cuerpo se desplaza suavemente en una sola dimensión. Es lo que los egiptólogos llaman ‘la frontalidad’.

Televisivamente permite planos que, aunque esté en movimiento, parece inmersa en un sorprendente quietismo. Precisamente cuando le elogiaban su gran experiencia ante las cámaras, toda una vida posando, puntualizó: «Fotos, sobre todo fotos». O sea, el instante detenido. En estos dos capítulos que Disney+ le dedica nos enseña cómo cuida los preparativos navideños, cómo instruye a sus empleados del servicio. Vajilla, cubertería, cristalería, mantelería, disposición floral, todo en orden exquisito. Y la rutina de su día a día. Gimnasia junto a la piscina interior, visita al centro de belleza, y sobre todo el desayuno: pomelo, kiwi, agua de Jamaica, lima con agua tibia, y un surtido de semillas. Busca lo que antes decíamos: que por su cuerpo delicado el tiempo no pase y quede detenido.

Cuando nos mostró otra de sus rutinas, las reuniones con amistades finas para ver películas, vimos que en su videoteca figura ‘Sinuhé el egipcio’, que interpretó el abnegado actor Edmund Purdom. ¡Ah! Purdom enseña en este filme cómo los faraones consiguieron la perfección más absoluta en el arte del embalsamamiento y la momificación. De los tres esposos que ha tenido solo ha hablado de Miguel Boyer. Con mucho cariño. De Julio Iglesias y de Carlos Falcó, ni pío. A pesar de la notable biblioteca que Boyer dejó en esta mansión, no la hemos visto coger un libro.

En ‘Más Vale Tarde’ acaba de decir Carmen Lomana, otra exquisita del esplín de Madrid, que viendo esta serie, se ha dormido. No lo ha entendido. Es un documento arqueológico. Es un estilo de vida que ya prácticamente no existe.