Menos previsión, más divulgación

El 'hombre del tiempo' es la nueva estrella televisiva: cómo el cambio climático ha transformado a los meteorólogos

En pocos años, el meteorólogo ha pasado de dar solamente la previsión del tiempo a tener un perfil mucho más polivalente hasta convertise en una estrella de la televisión

Los meteorólogos Tomàs Molina, Francisco Cacho y Marc Redondo.

Los meteorólogos Tomàs Molina, Francisco Cacho y Marc Redondo.

Alba Giraldo

Fenómenos meteorológicos extremos, emergencia por sequía, veranos más calurosos de lo normal e inviernos con nevadas como Filomena que paralizan Madrid. El cambio climático es una realidad imparable y la preocupación y la concienciación de la población es cada vez más grande. Esto se refleja en el espacio del tiempo en la televisión, en constante transformación para combatir los bulos y hacer frente a las necesidades e intereses por salvar el planeta.

En pocos años, el meteorólogo ha pasado de dar solamente la previsión del tiempo a tener un perfil mucho más polivalente hasta convertise en una estrella de la televisión. De hecho, actualmente los programas invierten muy poco tiempo en un pronóstico, ya que la gente puede acceder a él en cualquier momento con Internet. Ahora interesan las imágenes de impacto y los fenómenos meteorológicos, astronómicos y geológicos. Los hombres y mujeres 'del tiempo' ya son divulgadores científicos, saben improvisar y son un colaborador más en los programas de televisión. 

Previsión al alcance de la mano

"La previsión interesa, pero la gente la tiene siempre a su alcance", explica Marc Redondo, meteorólogo de 'Aruseros' en La Sexta y doctor en Información y Comunicación por la Universidad de Barcelona con una tesis sobre la comunicación del cambio climático. El trabajo detrás de los presentadores es "interpretar esta previsión" y explicar los fenómenos meteorológicos que suceden de manera que los espectadores los entiendan. También mostrar imágenes "impactantes" de los sucesos que ocurren en el mundo.

"No consiste solamente en decir el tiempo que hará", considera Tomàs Molina, jefe de meteorología de TV3 "sino conectar con la gente y responder a lo que quieren saber". "Los fenómenos atmosféricos fatigan a la población", añade el 'hombre del tiempo' de la televisión pública catalana, por lo que la misión del meteorólogo ahora se centra en "traspasar la incertidumbre".

Los programas de televisión ahora cuentan con las intervenciones de los espectadores, que envían sus fotos y vídeos, y el contenido que reciben a través de las redes sociales. El espacio meteorológico ya tiene entidad propia -es algo más que los cinco minutos finales del telenoticias- y cuenta con explicaciones científicas e intervenciones de reporteros. Además, el meteorólogo ha dejado de ser una persona seria, con traje y corbata, y se ha modernizado para acercarse al espectador.

Labor divulgativa

"Lo mejor de la profesión es todo lo que está alrededor de la previsión. Es donde puedes poner tu firma", explica Francisco Cacho, meteorólogo de la Sexta. El físico asegura que los pronósticos entre cadenas de televisión no son tan diferentes, por lo que cada uno tiene que añadir su personalidad a través del discurso y la historia que relata. "Ahora tenemos más responsabilidad y asumimos una labor divulgativa con el cambio climático", añade el presentador de 'La Sexta Meteo'.

Tomàs Molina en 'El temps' de TV3.

Tomàs Molina en 'El temps' de TV3. / CCMA

El tiempo en la televisión sigue teniendo buenos datos de audiencia, con picos antes de vacaciones y en momentos concretos como Filomena. Pero ahora los meteorólogos no solo aparecen en su programa especializado, sino que las plantillas de científicos en las redacciones han crecido para poder cubrir colaboraciones en programas durante todo el día. "Si la tele te lo pide es porque hay una demanda de la sociedad", expone Cacho.

"Ya no estamos encorsetados, no hay tiempo exacto, tienes libertad y puedes decir lo que quieras", explica Redondo. Él se sienta en el plató de 'Aruseros' las cuatro horas de programa como un tertuliano más y opina sobre todos los temas que se tratan. "Hemos llegado a un punto de tal profesionalidad, que si abarcamos más no sé qué será de nosotros", manifiesta el doctorado, que a su vez expone que "la población no puede quejarse de los meteorólogos que hay en televisión". Las previsiones son cada vez más fiables y la información es más correcta. Los bulos cada vez son más fáciles de desmentir y cada vez hay más maneras de identificar las mentiras en las redes sociales.

Aunque la previsión que ofrecen las aplicaciones móviles es fiable, también se equivoca. Estos pronósticos son mucho más locales, están hechos de forma automática por ordenadores muy potentes y, generalmente, no están revisados por un meteorológo. De hecho, la temperatura que marcan este tipo de aplicaciones son los grados previstos en ese lugar a esa hora, no la temperatura real de la calle. "Los móviles no tienen un termómetro, es imposible que te diga los valores reales a cada momento", aclaran. En cambio, aunque un meteorólogo puede fallar en su previsión, interpreta aquello que se espera que ocurra. "No acertar en la previsión al 100% siempre tendrá cierto romanticismo. Los expertos nos estrujamos los sesos para entenderlo y cada vez pasan más cosas que hace unos años no pasaban", explica Marc Redondo.

Todos coinciden: es un buen momento para ser meteorólogo. Como mínimo, para disfrutar de los nuevos conocimientos y fenómenos atmosféricos que suceden a pesar de la gravedad del imparable cambio climático. El espacio del tiempo en la televisión seguirá transformándose, igual que lo hace la propia meteorología.