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VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Fernando Rodríguez

Escuela para terapeutas de dos y cuatro patas

Escuela para terapeutas de dos y cuatro patas

Juan Luis Pellitero lleva 25 años desarrollando un método para educar a perros que –una vez finalizada su formación– tienen la misión de acompañar a invidentes, de mejorar la vida de personas con diversidad funcional o de acompañar a los mayores en las residencias de ancianos. Pasan unos minutos de las diez de la mañana y en una nave industrial del polígono de Viella (Siero) cinco estudiantes del Centro de Formación Profesional para el Empleo de Cerdeño (Oviedo) –que cursan la formación de instructor de perro nivel tres– se sientan en fila con sus perros bien colocados bajo sus pies. Están imitando una situación que en el futuro –animales y dueños– podrían encontrarse fácilmente en cualquier medio de transporte o incluso en alguna sala de espera. No hay premios para el animal, tampoco castigos. Así funciona este método que está reconocido científicamente. “La selección del perro se hace desde que son cachorros (todos son de la raza golden retriever), y se sistematiza el aprendizaje del animal, sobre todo pensando en respetar el bienestar de los perros porque trabajamos en entornos que para ellos suelen ser hostiles como colegios o espacios sociosanitarios y hay que intentar que tengan un aprendizaje por comprensión y no a través de reforzadores tróficos (premios y chucherías) o de castigos. Aprenden imitando y entendiendo en cada momento lo que están haciendo, sabiendo cómo manejarse en cada acción que realicen dentro de las intervenciones”, asegura Pellitero. El método está siendo desarrollado con el respaldo de investigadores del departamento de psicología comparada de la Universidad de Oviedo. 

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