ÁLVARO FAES
Con los esquís preparados a la puerta para otra jornada de deporte invernal, Fernando Alonso dio su primera rueda de prensa como piloto de Ferrari. El primer contacto con el mundo del «cavallino» no puede ser mejor para el asturiano. Vive feliz en la nieve, con sus bajadas a noventa por hora, despreocupado en cuanto al estilo y sólo centrado en ser el más rápido del grupo. Compite contra todos y contra sí mismo, como hará hoy en la carrera de los pilotos. Quiere batir a Fisichella, pero no lo tendrá fácil con el italiano, todo técnica sobre las tablas. El acercamiento con Massa está resultando perfecto. Hay comunión entre ellos. Ferrari funciona como una gran familia, muy a la italiana. Y la concentración de Madonna di Campiglio es perfecta para conocerse. Cuanto mejor trato haya, más se suavizarán las disputas internas, que siempre las hay entre dos compañeros en la Fórmula 1. Alonso hace punto y aparte con el pasado. Elude comparaciones con Raikkonen, evita responder a las bravuconadas de Lewis Hamilton, que en las últimas semanas ya ha subrayado que fue él quien le batió en la guerra de McLaren (aunque Raikkonen se llevó el Campeonato) y que el asturiano también había dicho que cumplía un sueño cuando fichó por el equipo inglés, igual que hace en su llegada a Ferrari. La sombra de Schumacher es alargada y su regreso con Mercedes sabe a traición en la casa roja. Desde la planta noble de Maranello el mensaje es claro: debe marcar una época, como hizo el alemán. Se lo dijo Stefano Domenicali, el jefe del equipo, y Fernando Alonso asumió el reto. Después de cincuenta minutos de respuestas, el piloto salió a probar el nuevo material. Ayer le llegaron sus nuevos esquís. Más largos y estrechos que los anteriores. Perfectos para ganar velocidad, que es lo que en el fondo adora.
FERRARI, UNA FAMILIA
Cumple el quinto día en Madonna di Campiglio y el espíritu Ferrari le ha cautivado. «Me siento acogido con calidez. El ambiente aquí es único, familiar, y la pasión por las carreras, desbordante. En Maranello pude ver esa pasión con cualquiera que hablaba, incluso en el restaurante. Esto no sucede en ningún lugar del mundo».
NUEVA ÉPOCA
El listón en la Scuderia está muy alto. Los cinco campeonatos consecutivos de Michael Schumacher suenan a ciencia ficción en una Fórmula 1 tan equilibrada como la actual, pero Stefano Domenicali ya la ha transmitido a Alonso que debe marcar una nueva época. «Si el jefe lo piensa así tengo que estar de acuerdo con él. No voy a llevarle la contraria ya el primer día y además creo que puede ser así. Hay mucha motivación. Por mi parte, por parte del equipo y también por los seguidores en España. Pero el Campeonato es largo y las primeras carreras serán de adaptación».
EL SUEÑO Y LA RETIRADA
Fernando Alonso cumplirá 29 años a lo largo de la temporada. En la plenitud de su carrera llega a la escudería por excelencia, el sueño de todo piloto, por mucho que Hamilton le insista en que eso mismo lo dijo cuando llegó a McLaren. «No puedo perder el tiempo respondiendo a todo lo que dice. Cuando llegué a McLaren había ganados dos campeonatos y quería otro más. Era feliz por estar allí, pero pienso que Ferrari es mucho más que una escudería de Fórmula 1. La mayoría de los que estamos aquí (se refiere a los periodistas presentes) hemos soñado con conducir alguna vez un Ferrari, un deportivo. Yo también lo soñaba, así que imagínense lo que siento al hablar de un monoplaza de Fórmula 1». Correr para la casa italiana es tocar el cielo. Si cumple sus tres años de contrato más los dos opcionales tendrá 34, y el asturiano siempre ha dicho que no se quedará eternamente en las carreras. «Durante 2009 no luchaba por nada importante y he pensado mucho en cómo sería mi llegada a Ferrari, en cómo me iba a cambiar la vida los próximos años. Soñaba con hacer un buen campeonato, conseguir muchos resultados positivos y ganar títulos. Luego cambiaré de vida, no estaré aquí para siempre, Ferrari será mi último equipo y lo daré todo para irme con buen sabor de boca. Lo puedo asegurar al cien por ciento. Para cualquier piloto llegar aquí es lo máximo y después es imposible encontrar motivación para correr en otro equipo, no se puede encontrar la misma sensación de leyenda».
LA REPUTACIÓN
Madonna di Campiglio es un pueblo de postal. Un paraíso dolomítico a 1.500 metros de altitud, con una estación de esquí envidiable. El tono de las jornadas de convivencia es suave, cordial y sin estridencias. Pero nunca faltan las provocaciones, los personajes que busquen descentrar al campeón. Tras su «huida» de McLaren en 2007 y luego la polémica por el accidente de Nelsinho Piquet en Singapur en 2008, más de uno aguarda al asturiano con el cuchillo entre los dientes. En Inglaterra no le adoran precisamente y ayer un periodista británico le acusó de tener mala reputación. «Mi reputación tiene que ver con dos títulos mundiales y con mi trabajo con los técnicos, mi cercanía con el taller y por cómo me entrego. Pero es cierto que hay hechos menores que en ocasiones suenan más y se les da más importancia por ser quien soy».
EL LÍDER DEL EQUIPO
Las heridas por el enfrentamiento con la cúpula de McLaren y con Hamilton aún no han cicatrizado en los medios británicos. Alonso da el tema por zanjado, pero desde las islas se empeñan en señalar presuntas imposiciones de primer piloto del equipo. «Yo no digo a los equipos que quiero preferencia o el mejor material. Trabajo al 110 por ciento con el equipo y si ellos no están al mismo nivel esto no funciona. Aprieto y estimulo a la gente para que cada uno dé lo mejor de sí mismo y espero que ellos hagan los mismo conmigo. Nunca he pedido ser el número uno en una escudería, aunque está claro que no quiero ser el segundo piloto como fui en McLaren».
LA SOMBRA DE SCHUMACHER
El año del fichaje de Fernando Alonso es en la Fórmula 1 el del regreso de Michael Schumacher. Se asocia con su ingeniero de cabecera, Ross Brawn, el hombre que le condujo hacia sus siete títulos mundiales bajo la estrella de Mercedes y con otro alemán, Nico Rosberg, de compañero. «Para un piloto que lleva veinte años al máximo no debe ser fácil estar en casa. Dejarlo todo es difícil y si a él le han dado esta oportunidad es normal que la aproveche. Yo estoy contento por su regreso, porque es bueno para el deporte. Con su vuelta y otros cambios de pilotos queda un Campeonato muy interesante».
LOS RIVALES
El objetivo en Ferrari es ganar el Campeonato, más aún después de la decepcionante campaña de 2009. Pero el Mundial se presenta como una tarea complicada, con cuatro campeones en la parrilla (Schumacher, Alonso, Hamilton y Button). Y así lo reconoce el asturiano. «Es difícil apostar por un candidato al título después de lo que vimos el año pasado. Yo desde luego no pondría la mano en el fuego por nadie. Se habla de que McLaren está volcada con los británicos Hamilton y Button, y también del esfuerzo que está realizando Mercedes con la vuelta de Michael Schumacher. Y, por supuesto, está Ferrari, como lo está siempre, y creo que también debemos incluir a Red Bull, que terminó el año con el mejor coche».
MASSA, UN AMIGO
La relación entre Felipe Massa y Fernando Alonso ha dado que hablar desde que se confirmó el fichaje del asturiano por Ferrari. Sus enfrentamientos en la pista, el más sonado en Alemania 2007, alimentan las especulaciones ante una rivalidad de la que pueden saltar chispas. Los días de convivencia en Madonna di Campiglio les están sirviendo para el acercamiento. «Mi relación con Felipe es excelente y creo que es muy útil tener un compañero al que conozco y que ya conoce bien el equipo. Podemos formar una pareja muy fuerte. Lo de 2007 es algo del pasado, algunos me lo siguen recordando, pero pasó porque los dos somos muy competitivos».
ENTRAR EN LA LEYENDA
En los sesenta años de Fórmula 1 únicamente tres pilotos de Ferrari han ganado el Mundial en su primer año de rojo. Fernando Alonso tiene en 2010 la oportunidad de entrar en una galería de leyenda en la que sólo están los míticos Fangio y Ascari, además de Raikkonen por su Campeonato de 2007. «Será muy difícil porque tenemos pocos entrenamientos y al principio no estaré adaptado. Sólo haré siete sesiones de test. Es impensable en cualquier deporte ir a una competición son siete entrenamientos».