04 de mayo de 2012
04.05.2012

Condena a los atajos en el deporte

El primer juicio del tribunal popular de Langreo, con Chechu Rubiera y Mino de testigos, dictamina que no vale todo para ganar

04.03.2012 | 10:31
Por la derecha, Enrique Mejuto, Antón Saavedra, Agustín Gómez, Armando Braña y Mino, que declara como testigo.

Langreo, E. PELÁEZ


El primer juicio de los tribunales populares de Langreo concluyó con la condena a las malas prácticas en el deporte. La Sociedad La Montera acogió en la noche del pasado viernes el pleito en el que se dirimía si vale todo para ganar en el deporte de elite. Fue hora y media en la que acusación y defensa esgrimieron sus argumentos y presentaron a sus testigos antes de que el jurado, compuesto por cinco personas, emitiese su veredicto.


La primera jornada de los tribunales populares de Langreo, promovidos por César Alario y Marcelino M. González y patrocinados por LA NUEVA ESPAÑA, contó con una notable asistencia de público. El fiscal, el ex colegiado internacional Manuel Enrique Mejuto González, y el letrado de la defensa, Armando Braña, ex presidente de la Sociedad Coral «Maestro Lozano» de La Felguera, fueron los primeros en aparecer en el estrado. A continuación, el ujier, Agustín Gómez, pidió a los presentes que se levantasen para recibir al juez del tribunal popular, Antón Saavedra, ex dirigente sindical y ex parlamentario de la Junta General del Principado. Tanto este último como Mejuto y Braña vestían la toga, que iba acompañada de una boina.


Antón Saavedra abrió la sesión advirtiendo a los integrantes del jurado que tenían que prescindir de ideas previas y ajustarse a los hechos que se presentarían en la vista u dio la palabra a la acusación. Manuel Enrique Mejuto defendió que «no vale todo para ganar» y que para demostrarlo subirían al estrado cinco testigos. Subrayó además la importancia de la educación en la deportividad a los niños y los jóvenes. La defensa, por su parte, se centró en demostrar que «los deportistas no son los culpables, son las víctimas». Hoy en día, señaló Armando Braña, «el deporte es una empresa multinacional atípica» y aquellos que están en la elite y que cometen infracciones «están sometidos a presiones» del entorno que en ocasiones no pueden aguantar.


Una vez concluida la exposición inicial de ambas partes, Mejuto llamó a su primer testigo, el ex ciclista profesional Chechu Rubiera. A preguntas de la acusación, aseguró que no vale todo para ganar. «Ante todo somos personas, no máquinas. Tenemos que saber decir no y saber hasta donde llegar», aseveró. Indicó asimismo, tras ser preguntado por el dopaje, que «existe en una proporción baja afortunadamente» y que «es reflejo de la sociedad» al igual que existen profesionales que cometen actos sancionables en sus ámbitos de actuación.


Llegó después el turno de la defensa. Chechu Rubiera señaló entonces que la sentencia de dos años impuesta al ciclista Alberto Contador por el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) es «injusta porque dice que no puede probar que hubo dopaje».


El segundo testigo fue el periodista de la RTPA José Ramón Rodríguez, que analizó el papel de los medios de comunicación en la retransmisión de la información deportiva. Posteriormente, el ujier llamó a Bernardino Serrano Mori «Mino», que jugó en cinco equipos de Primera División (Sporting de Gijón, Real Madrid, Sevilla, Espanyol y Logroñés). Partidario también de que «no vale todo para ganar» considera que solo son una minoría los que vulneran los valores del deporte. Llegados a este punto Mejuto pidió autorización al juez de este peculiar litigio para que compareciese junto con Mino un jugador de la categoría infantil del Alcázar, Joan López, de 13 años. A las preguntas de la acusación respondió que aunque le gustaría llegar a profesional es consciente de que es difícil y que «para ganar no se puede hacer cualquier cosa».


En ese momento el ex árbitro internacional se dirigió hacia Joan López y alzando una tarjeta roja le preguntó si prefería que le sancionasen por malos modos o darle la mano al árbitro. El joven contestó que lo segundo.


Era entonces el turno de los testigos de la defensa: Juan León Quirós, presidente de la asociación Amigos del deportes, promotora de los premios Delfos, y José Ramón Gutiérrez, ex árbitro de Primera División. Quirós hizo hincapié en que si no hay deportividad no podemos hablar de deporte. Mientras, José Ramón Gutiérrez destacó que no vale todo para ganar.


Llegó la hora de las conclusiones, Mejuto abogó por «perder con dignidad antes que ganar de cualquier modo». Braña defendió a los deportistas de elite pero «no a gente que tienen alrededor» en una sociedad en la que el deporte se convierte en una «empresa multinacional» y «se piden récords sucesivos». El jurado acordó por unanimidad declarar culpable las malas prácticas en el deporte.


Así concluyó la primera jornada de los tribunales populares de Langreo, a la que asistió la alcaldesa, Esther Díaz, y varios concejales, y que tendrá su continuación en dos meses con un juicio dedicado al tema: «El valle del Nalón, ¿históricamente olvidado?».

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