La trastienda del plan de Llanes

El texto del avance anuncia el fin del modelo turístico basado en la segunda residencia, pero los planos revelan la recalificación de cientos de miles de metros cuadrados de suelo

02.03.2012 | 04:23

Llanes, Ramón DÍAZ

La trastienda del futuro urbanístico de Llanes está en los planos, especialmente en el que recoge la propuesta de clasificación y categorías del suelo, que revela la verdadera magnitud de la propuesta del equipo de gobierno socialista, rechazada por el PP y Foro Asturias. Porque ese plano anuncia la recalificación de cientos de miles de metros cuadrados de suelo como urbano y urbanizable, lo que parece chocar con la literatura del documento, que promete la sustitución del modelo turístico aplicado en el concejo en el último cuarto de siglo, basado en la construcción masiva de segundas residencias.


El resumen del significado de ese plano, que como el resto del documento el Ayuntamiento ha puesto a disposición de los vecinos en la web municipal, es sencillo: la mayor parte del crecimiento urbanístico de los próximos años (cientos de miles de metros cuadrados de suelo urbano y urbanizable) se centrará en los ocho núcleos que se clasifican como urbanos: Llanes, Posada, Nueva, Celoriu, Niembru, Barru, Poo y San Roque. También se proponen importantes crecimientos en los núcleos rurales situados junto a la costa. En los valles interiores, por el contrario, el crecimiento es muy limitado.


Es la consecuencia de haber elegido un modelo urbanístico que pretende focalizar el crecimiento del concejo en la franja que va de Posada a San Roque, una propuesta que tiene ciertas similitudes con la «franja de asentamiento costero» lanzada por los dirigentes municipales con el plan urbanístico de 1990, que preveía la construcción de miles de viviendas entre Niembru y Llanes. Ahora no se habla de «franja de asentamiento», sino de «ciudad lineal». El documento de prioridades (avance de planeamiento), que recoge los «cimientos» del futuro plan de Llanes, destaca la «unión territorial que por proximidad conforman los núcleos de características urbanas existentes entre Posada y Llanes, que son, además de ellos, los de Niembru, Celoriu, Barru y Poo, todos los cuales, junto con San Roque, constituyen una suerte de «ciudad lineal» discontinua pero perfectamente integrada en el entorno, quedando Nueva descolgada de la misma al Oeste».


Los dirigentes socialistas justifican su propuesta de centrar el crecimiento en esa franja con el argumento de que la mayor parte de la población del concejo «se concentra en torno a dicha área de tipo "ciudad lineal" discontinua». El avance incide, asimismo, en que la población está «desapareciendo de las zonas montañosas», para «irse acomodando en núcleos rurales costeros, principalmente al oeste del concejo», lo que ha provocado que cada «núcleo principal» tenga «un área de influencia» conformada por varios núcleos rurales.


Este diagnóstico, que la oposición y algunos colectivos vecinales consideran equivocado, ha llevado a las autoridades socialistas a elegir un Plan General que pretende desplegar «una serie de operaciones de ocupación de suelo y distribución de usos que ayude a reequilibrar el municipio». Su conclusión es que la mayor parte de los núcleos «susceptibles de incrementar sus procesos de desarrollo urbano y rural están ligados a la franja costera».


La recalificación de terrenos es especialmente generosa en la villa de Llanes, donde, aproximadamente, se duplica el actual perímetro urbano. También se proponen grandes espacios de suelo urbanizable en Celoriu, en Poo y, especialmente, en Posada, cuya trama urbana engullirá a Bricia y Posada la Vieya y alcanzará a los núcleos rurales de Turancias y Quintana. Entre tanto, en Barru y Niembru no se proponen áreas de suelo urbanizable, dado que todas las zonas recalificadas se consideran urbanas.


La visión del plano de clasificación y categorías del suelo parece chocar con la literatura del avance, porque el plano revela que se permitirá la construcción de miles de viviendas, mientras que el texto del avance habla de una «reorientación del modelo de economía» y un «cambio del modelo turístico», pues el actual «ha de dejar paso a nuevos productos del sector, capaces de atraer rentas de consumo más elevadas, de consumir menos recursos naturales (en concreto suelo) y que precisan instalaciones terciarias hoteleras y servicios».


El documento de prioridades añade que ese nuevo modelo turístico, centrado en el turismo hotelero, ha de ir «sustituyendo al hasta ahora desarrollado y que estaba basado en la producción de vivienda como elemento alojativo principal de la población turística».

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