Tecnología asturiana en cuatro continentes

TSK pertenece al reducido número de empresas nacionales que combinan tecnología propia, ingeniería y gestión de proyectos que sirven a muchos sectores de la industria

30.04.2016 | 06:34
Actuación internacional en la que participa la empresa asturiana TSK

TSK es uno de esos grupos españoles que han logrado hacerse un hueco sólido en el mercado y competir con grandes compañías multinacionales. Pero, más allá de las grandes ingenierías y empresas de construcción, hay un reducido número de empresas que combinan tecnología propia, ingeniería y gestión de proyectos que sirven a muchos sectores de la industria. Entre ellas TSK.

Durante estos años de crisis TSK se ha consolidado como una empresa de referencia en el sector de la ingeniería y proyectos industriales gracias, especialmente, a la variedad y complejidad de los proyectos ejecutados, así como al considerable avance conseguido en la actividad internacional. Asimismo, se ha erigido en una sociedad especializada en la gestión de proyectos EPC que ofrecen soluciones en un amplio espectro de sectores (electricidad, medio ambiente, energía o industria), a los que ofrece un servicio técnico integral que puede iniciarse en labores de ingeniería, para finalizar con la construcción y puesta en marcha "llave en mano" de plantas industriales completas. En los últimos años, TSK también se ha posicionado como uno de los principales contratistas EPC en el sector de la energía, tanto convencional como renovable.

TSK acumula una dilatada experiencia en ingeniería, construcción, montaje y puesta en marcha de centrales de generación eléctrica con tecnologías de ciclo abierto, ciclos combinados, cogeneración, parques eólicos, plantas termosolares y fotovoltaicas, centrales hidráulicas y plantas de biomasa, con la participación en proyectos en diferentes modalidades, que en su conjunto superan los 10.000 MW instalados.

Desde el punto de vista tecnológico, TSK es líder en el sector de la energía termosolar y fotovoltaica. Su filial alemana TSK Flagsol, con sede en Colonia, es pionera en el diseño y construcción de este tipo de plantas y titular de desarrollos y tecnologías propias. Es importante destacar que Flagsol ha ejecutado la primera planta híbrida del mundo que combina energía solar con un ciclo combinado a gas. La central de Kuraymat, en Egipto, tiene una potencia total de 150 megavatios que se generan a partir de la hibridación de la radiación solar y el gas. La planta híbrida puede funcionar sin interrupción, con lo que el suministro de electricidad se produce las 24 horas al día, siete días a la semana. La primera instalación de este tipo en Egipto muestra que cada vez más países fuera de Europa apuestan por un suministro de energía sostenible. Gracias a sus niveles de radiación elevados, la región MENA (Mediterráneo y Norte de África) es idónea para las centrales termosolares y actualmente se está convirtiendo claramente en una zona de alto potencial para esta tecnología. Una tecnología con la que TSK se posiciona de una manera privilegiada para competir en los ambiciosos planes de energía solar anunciados en países como Arabia Saudí. Otros como Kuwait, Marruecos, Omán, Qatar o Emiratos Árabes también están apostando decididamente por este tipo de energía.

La tecnología termosolar se caracteriza por ser mejor gestionable, por su capacidad para almacenar la energía de forma eficiente y por integrarse fácilmente en plantas térmicas convencionales de vapor o de ciclo combinado a un bajo coste adicional. En este tipo de plantas, el campo solar está dotado de espejos de forma cilindro parabólica que concentran la irradiación solar sobre colectores situados en su línea focal, por los que circula un fluido que se calienta a altas temperaturas. Este fluido es utilizado para producir vapor, que mueve una turbina convencional conectada a un generador para producir electricidad.

De igual manera destacar que TSK ha ejecutado la planta híbrida fotovoltaica San Fermín de 26 MW, posiblemente una de las más complejas del mundo. La planta, con diseño propio de TSK, ha incorporado por primera vez una tecnología que le proporciona gestionabilidad de potencia (con 2 MW de baterías y 4 MW de grupos electrógenos), y la contribución a la estabilidad de la red aportando energía activa y reactiva, incluso en las horas nocturnas. Incorpora además un sistema de predicción de radiación.

Flagsol no es la primera empresa tecnológica alemana que incorpora TSK, ya que en el año 1995 adquirió PHB Weserhütte, empresa también de origen germano y con tecnología propia en el diseño y suministro de instalaciones para el manejo de minerales, siendo hoy una de las empresas más reconocidas internacionalmente en este sector. Con una dilatada experiencia de más de 70 años, PHB Weserhütte es una ingeniería especializada en el diseño y ejecución de obras "llave en mano" con tecnología propia en el campo del manejo de materiales y minería, capacitada para la realización de terminales portuarias, parques de almacenamiento y homogeneización de materias primas, sistemas de cintas transportadoras, así como instalaciones y equipamientos para la minería. Su historia arranca en 1844, cuando Weserhütte comienza sus actividades en Bad Oeynhausen, seguida por Pohlig en Siegen y Bleichert en 1874 en Leipzig y, finalmente, Heckel en Saarbrücken en 1905. En 1962 se produce la fusión de Pohlig, Heckel y Bleichert, constituyéndose una sola empresa, PHB A.G. y, en 1980, PHB A.G. y Weserhütte A.G. llegan a un acuerdo de fusión. Así se forma PHB Weserhütte A.G. o PWH, nombre que adoptan varias filiales. El mismo año se fusionan en España PHB y Weserhütte, formándose así la empresa PHB Weserhütte, S.A. En 1987 la casa matriz alemana es absorbida por otro grupo industrial que modifica la estructura de PHB Weserhütte A.G., lo que conducirá al cese de la actividad del grupo alemán y a la independencia de la subsidiaria española, llegando esta última a un acuerdo para conservar todas las referencias, tecnología y know how del grupo alemán. En 1995 TSK adquiere la totalidad de las acciones de PHB Weserhütte.

Por último, destacar que el año pasado TSK intervino en proyectos en cuatro continentes: Europa, Asia, África y América. La elevada proyección internacional de la compañía ha permitido a TSK sortear las dificultades del ciclo económico y en particular la caída de la demanda nacional. Hoy su negocio exterior representa el 97% de su actividad. Con una plantilla cercana a los 900 empleados, la empresa gijonesa culminó con éxito en el primer trimestre del año la puesta en marcha de varios proyectos en Sudáfrica, Marruecos, México, Brasil, Bolivia, Egipto, Arabia Saudí, Colombia o Nicaragua. En todos ellos intervino bajo la modalidad «llave en mano» (EPC), en la que el grupo aporta la ingeniería, gestión de proyecto, montaje y puesta en marcha.

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