12 de diciembre de 2017
12.12.2017
Por libre

La última carta de Torrecilla

Las incógnitas en torno a lo que pueda ofrecer Rubén Baraja como entrenador

13.12.2017 | 12:13

Como se había anunciado al hacerse oficial el cese de Herrera, el Real Sporting (Sociedad Anónima para desgracia de todos los sportinguistas) presentaría de manera inmediata al que sería su nuevo entrenador. Y así lo ha hecho en la tarde de este martes, siendo Rubén Baraja el elegido.

Desde que se comenzó a filtrar el nombre del que fuera jugador del Valencia y de la selección española, en las redes sociales comenzó a percibirse la desilusión (en el mejor de los casos) por parte de una afición que esperaba a un entrenador de mayor experiencia. Entendía el seguidor sportinguista que para darle la vuelta a una situación tan crítica como la que ahora mismo atraviesa el equipo, hacía falta una persona con características que a día de hoy, se desconoce si posee el 'Pipo' Baraja.

Su faceta como jugador es de sobra conocida por la mayoría de los aficionados al fútbol. Como entrenador se inició en las categorías inferiores del Valencia para dar el salto al Elche, donde cuajó una buena temporada, cumpliendo los objetivos marcados. No fue así en su siguiente aventura en el Rayo, donde posiblemente el listón que le habían dejado estaba situado demasiado alto, por lo que fue destituido.

En su presentación Baraja no ha dicho ante los medios nada que no pudiera esperarse en un acto de este tipo. Lógicamente reconoce que el Sporting es uno de los equipos que ha de aspirar a todo en Segunda y que ahora mismo, lo primero a cambiar es la dinámica de resultados, para lo cual es necesario recuperar la confianza de los jugadores. No han faltado por supuesto los elogios a la entidad como club, con el clásico "es un orgullo para mí" poder ser entrenador de este equipo.

Más interesantes quizás fueron las palabras de quien le acompañó en la presentación: el director deportivo Miguel Torrecilla. En ellas tuvo que hilar muy fino para que en primer lugar el fracaso de Herrera no se volviera en su contra. Y posteriormente dejó muchas incógnitas sobre los movimientos que puedan realizarse en el mercado invernal. Es posible que aunque se diga lo contrario, el finiquito de Herrera haya restado margen de maniobra para esas posibles llegadas.

Lo que es evidente es que con Baraja, Torrecilla se juega su última carta. El nuevo entrenador es toda incógnita y de no surtir el efecto deseado, su credibilidad se vería seriamente dañada.

A los sportinguistas no nos queda más que esperar que Baraja como entrenador, sea al menos capaz de transmitir a sus jugadores el mismo carácter y espíritu ganador que ofrecía vestido de corto. Lo que parece imposible es que se pueda ir aún a peor. La primera oportunidad para demostrarlo será ya este mismo domingo.

Post Scriptum: en la web del Real Sporting se ha publicado la carta de despedida que Paco Herrera ha dirigido al sportinguismo, bajo el titular de "emotiva carta". Se desconoce por el momento si la firma del finiquito fue igualmente emotiva.

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