Ramón Rodríguez, Director del Real instituto de Estudios Asturianos (RIDEA), nacido en 1950 en San Cucao dirigió durante 35 años la Biblioteca de la Universidad de Oviedo. Es autor de la guía del RIDEA sobre el concejo de Llanera

Ramón Rodríguez, director del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA), nació en Tuernes el Pequeño, en la parroquia de San Cucao de Llanera, en el año 1950. Durante 35 años, hasta su jubilación en 2020, fue director de la biblioteca de la Universidad de Oviedo. Hoy echa la vista atrás a sus raíces familiares llanerenses y examina la evolución del concejo donde reside.

"Mi abuelo materno era contratista de obras, hizo muchas carreteras por Llanera, por Las Regueras y concejos limítrofes. Era una persona de la derecha conservadora de Llanera. Mi madre era de San Cucao y mi padre de la parroquia Santa Cruz. Mi padre después heredó de mi abuelo lo de ser contratista de obras, seguimos con la tienda bar y también había vacas en casa, una explotación ganadera. Crecí en una familia muy conservadora, marcada por la muerte en la Guerra Civil de uno de mis tíos y por el encarcelamiento de otra tía. Sin embargo, con la rebelión típica de los 17 años me quise hacer miembro del ‘Partido’, que en aquel momento era el Partido Comunista. Me pusieron a un mentor, que me explicaba aquello. Y yo le decía al mentor que a mí me parecía más sensato el régimen de partidos de Gran Bretaña y él me explicaba que yo no tenía ni idea, que no sabía la diferencia entre la democracia burguesa y la democracia real. Al final decidí que me quedaba con la democracia burguesa porque a mí la democracia real de la Unión Soviética no me apetecía nada. Después, en 1974, fui de los primerísimos militantes del PSOE no mineros. Las primeras lecciones de captación me las dio Marcelo García (presidente del PSOE gijonés, fallecido en 2015). Lo quería yo mucho a Marcelo. Nos dio las primeras charlas a varios. Estábamos Rodríguez-Vigil, su mujer de entonces, Ludivina García García, el abogado José María Fernández… Junto con estos dos últimos fuimos los refundadores de FETE-UGT en Asturias. Marcelo nos contaba que había sufrido torturas de la Policía y nos daba clases en un local que había de la asociación de padres de alumnos que tenía Virgós en la calle de al lado de La Jirafa. Luego, ya antes de la victoria del 82, aunque la celebré mucho y seguí colaborando con el partido, me di de baja como militante del PSOE. Yo era muy idealista y a mí en aquello ya veía cosas que no me gustaban demasiado".

Un mundo sin ruidos

"La Llanera donde me crie era un mundo sin ruidos. No había coches, no había ruidos. Oíamos desde aquí lo que llamábamos la Cueva de Gozón. En los días de galerna se oía un ronquido sordo del mar. No sé si existe o no existe esa cueva, la verdad. Y a las cinco de la tarde oíamos las sirenas de todas las fábricas de Llanera. La de Pracesa, en Lugo de Llanera; de Cerámicas Guisasola, la de explosivos de Cayés. A las cinco de la tarde tocaba la sirena para la salida de los obreros. Y en días de viento del Oeste, de viento de Galicia, oíamos la sirena de La Moscona de Grado".

"Era un mundo en el que jugábamos sentados en la carretera. Los vehículos que pasaban eran el del panadero, el lechero, era el coche de línea. Y los oías venir a dos kilómetros de distancia. Como no había tráfico…".

"Era un mundo en el que las mujeres iban los sábados a vender los productos de la huerta en burro a la plaza de Posada; la plaza de La Habana, como la llaman ahora. Era un desfile de burros por la carretera".

"Era un mundo en el que los paisanos iban a las fábricas en bicicleta y, alguno muy avanzado, en Vespa. Había un paisano, por ejemplo, que venía de Castiello, de aquí arriba, en la parroquia de Brañes y dejaba la Vespa en mi casa. Y algunos amigos míos y yo, con 15 años, le cogíamos la Vespa y andábamos para allá y para acá con ella".

La larga sombra de Oviedo

"Llanera es un concejo que históricamente quizá quedó un poco diluido por la cercanía con Oviedo. Y eso que fue un municipio importante en la Revolución del 34 y tuvo sus episodios en la Guerra Civil, recuerda que también aquí en Llanera estuvo un aeropuerto militar. Y luego, durante unos pocos años, el aeropuerto de Asturias, en La Morgal. Sin embargo, en Llanera, como Oviedo estaba relativamente cerca, nunca hubo una villa. Posada, entonces, no era nada. Históricamente, las dos grandes parroquias de Llanera eran Lugo y San Cucao. De hecho, los padrones del concejo estaban en San Cucao, en la Torre de los Valdés. Llanera fue primero, en la Edad Media hasta la época de Felipe II, concejo de obispalía, o sea que el jefe era el obispo de Oviedo. Desde finales del reinado de Felipe II, en 1568 hasta el 1812 más o menos, en la época de la Constitución de Cádiz, fue un concejo que compró el municipio de Oviedo. O sea, que la relación con el concejo de Oviedo siempre fue muy intensa. Aparte de que muchas de las grandes familias de Llanera y de Oviedo tenían casa en los dos sitios. Los Valdés, dueños aquí de la Torre de los Valdés, tenían vivienda en Oviedo, en la zona donde está ahora la plaza de Juan XXIII en Oviedo, donde está ahora el Conrado".

El momento del cambio

"Pero creo que en Llanera hay un momento clave, en torno al año ochenta del pasado siglo XX, cuando empieza a cambiar el concejo, suavemente. Un poco antes de la muerte de Franco la fábrica de explosivos de Cayés se había trasladado a Galdácano, en Vizcaya. Luego cerró Cerámicas Guisasola y la Pracesa de Lugo un poco después. Hubo problemas gordos, muchísima gente quedó en paro por los cierres de las fábricas de mediados de los años 70. Hubo un shock importante. También las minas de Villabona, que eran de carbón, cerraron en los ochenta. Y curiosamente nunca Llanera nunca sacó dinero de los fondos mineros. Es una cosa que me llama la atención".

"Estaban cerrando estas fábricas y estaban entrando los polígonos industriales (Asipo y Silvota) y al mismo tiempo se cerraban las explotaciones ganaderas, un proceso común a toda Asturias. El cambio fue gradual. Los polígonos, que inicialmente eran muy poca cosa, fueron creciendo y a lo largo de los años 80 y 90. Ahí fue cuando se produjo su gran desarrollo. A partir de esa época, y aún estamos en ese proceso, el concejo empezó a crecer mucho en población. Posada, la capital, creció una barbaridad y más todavía Lugo, que fue el primer núcleo en aumentar gracias a la comunicación privilegiada que tiene por tren, que es como si dispusieras de un metro. Por eso, en estos momentos, en Llanera hay mucha gente que no es originaria del concejo. Y, junto a esto, muchas de las personas de los pueblos del municipio fueron a vivir a Posada y a Lugo y cerraron casas y, por otra parte, otras se fueron a vivir Oviedo, en un proceso común a toda España donde la vida rural fue desapareciendo".

Fiestas y chalés

"Aquí existían las fiestas de cada parroquia, pero no existía una fiesta de referencia de todo el concejo y creo que ahora la fiesta de Exconxuraos efectivamente aglutina a todo el concejo. Ahora está poniéndose de moda el Boombastic, que el año pasado fue aquí, que no tiene nada que ver con Llanera, pero habla de que el concejo tiene una identidad como punto de encuentro, de lugar bien situado".

"Ahora también se está produciendo un cierto boom constructivo en la zona rural. Se está convirtiendo en una zona cotizada porque está muy comunicada. Está menos explotada la zona de Arlós, Villardeveyo, es más rural. Lo que más llama la atención de Llanera es la zona industrializada, pero la gente desconoce que hay una Llanera rural muy hermosa".

"Posada, la capital, siempre fue ‘pausata’, parada en el Camino Real que iba desde Oviedo a Avilés, el camino que iba por la Ponte de Cayés. Es tremendo el tráfico que hay en Posada. Por eso la construcción de una variante sería muy importante. Estaba en fase avanzada y por las razones que sean, eso se volvió atrás. Es muy importante, permitirá darle otro aire a la capital del concejo".