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La actividad científica en la institución académica

La investigación asturiana caerá en diez años por falta de ayudas, avisa el Rector

"Es necesario que las empresas empiecen a echar una mano", asegura García Granda, "aunque no hay tradición" - Los estudiantes de la región son de los que menos dinero reciben en becas, que cayeron un 20% tras la reforma de Wert

La investigación asturiana caerá en diez años por falta de ayudas, avisa el Rector

La investigación asturiana caerá en diez años por falta de ayudas, avisa el Rector

La investigación en la Universidad de Oviedo se enfrenta a un peligroso horizonte "en el plazo de cinco o diez años" de continuar la gradual reducción de las ayudas públicas, advirtió ayer el rector de la institución académica asturiana, Santiago García Granda. La universidad asturiana ocupa el puesto número 14 de España en producción científica, relevancia y productividad, con un incremento en su actividad de más del cien por ciento entre 2005 y 2014, según datos del informe "La Universidad española en cifras", que ayer presentó la Conferencias de Rectores. Pero esos buenos resultados pueden acabar desmoronándose. "La investigación es una carrera de fondo y los resultados de los recortes que ahora estamos sufriendo se verán en una década", aseguró García Granda.

Muchos de los programas de investigación vigentes "tienen financiación que proviene de años anteriores", por lo que los efectos de los recortes aún no se han dejado notar con toda su crudeza. La producción científica de la universidad española ha aumentado de forma ininterrumpida desde hace más de una década. La cuota de producción española en los ámbitos científicos y tecnológicos, incluidas las ciencias sociales y humanidades, ha pasado de representar el 7,2 % de toda Europa occidental al 8,5% en 2014.

El informe de la Conferencia de Rectores revela también una caída de las becas estatales que reciben los estudiantes universitarios. "España está objetivamente muy atrasada" en las becas y ayudas al estudio, según el informe. Y el cambio de modelo de asignación de las becas que decretó en 2012 el ministro José Ignacio Wert ha supuesto un severo recorte para los estudiantes.

El endurecimiento de los requisitos académicos permitió al Estado ahorrarse en becas 167 millones de euros. A cambio los campus gastaron 132 millones de euros de su propio presupuesto en ayudas para suplir el recorte. Aunque se ha multiplicado por tres el número de becarios que no pagan tasas de matricula, un total de 40.000 alumnos han visto reducidas sus ayudas.

De media, la caída de las becas por estudiante que inician el grado ha sido en dos años de casi el 20 por ciento, con mayor incidencia en comunidades autónomas con menor renta, como Andalucía, Castilla La Mancha y Extremadura. Aunque en Asturias la dotación por alumno ha registrado un leve incremento, la cuantía individual continúa siendo de las más bajas de España: 2.214 euros per cápita frente a la media de 2.405 euros del conjunto de las universidades.

"Esa caída de las ayudas termina suplida con un mayor esfuerzo de las familias", indicó el Rector de la Universidad de Oviedo. Máxime si, como apuntó Santiago García Granda, el informe tumba el mito de que el precio de las matrículas en España es bajo. Sólo Reino Unido, Irlanda y Holanda tienen precios públicos más elevados de España. El modelo europeo tiende, precisamente, a tasas de matricula muy bajas o gratuitas.

García Granda identificó ayer, al hilo del informe de la Conferencia de Rectores, los puntos débiles de la universidad asturiana, y sobre los que su equipo ha fijado las estrategias para los próximos años. "Es necesario que la empresa privada empiece a echar una mano a la universidad", indicó para luego reconocer que es una tarea complicada "porque en Asturias falta tejido industrial" y el que hay "no es favorable a esa colaboración y no hay tradición". Por contra, la Universidad de Oviedo tiene "unos recursos humanos" que pueden resultar interesantes para las empresas. Otra de los objetivos será mejorar la captación de alumnos extranjeros, muy baja en la universidad asturiana. "Debemos atraer estudiantes sudamericanos y de habla inglesa, no sólo para obtener más ingresos, sino para enriquecernos con otras culturas", dijo García Granda.

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