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La oncología radioterápica de Asturias, de la máxima calidad gracias a Amancio Ortega

"Tendremos lo que siempre quisimos, atenderemos a tiempo a los pacientes", dice un responsable del HUCA

Una sesión de radioterapia.

La batallas contra el cáncer en Asturias van a librarse este año con más medios de los que nunca ha habido. Seis aceleradores lineales, tres de ellos de muy alta gama y otros tres de amplias prestaciones, incluido uno que permitirá hacer radiocirugía; un equipo de radioterapia intraoperatoria que nunca se tuvo; una nueva resonancia magnética con software específico para planificación radioterápica, tecnología adecuada para desarrollar las potencialidades de la braquiterapia... "Cuando se concluyan todas las instalaciones que ahora están previstas y en desarrollo, estaremos en condiciones de garantizar que todos los pacientes van a recibir en la región el tratamiento adecuado en tiempo y en calidad, como queremos. Vamos a tener la oncología radioterápica a un nivel buenísimo de una calidad máxima".

Así lo sostiene el doctor Germán Juan Rijo, jefe del servicio de Oncología Radioterápica en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), un servicio que, como explica, está precisamente inmerso en la puesta en marcha de todas esas novedades, con las que quiere contar en el primer trimestre del año -algunas casi están ya listas- y que en gran parte han llegado a la sanidad asturiana y a la española de la mano de la Fundación Amancio Ortega. Ocurrió tras una donación millonaria en tecnología que ha ido a parar a numerosos hospitales del país, incluidos varios asturianos. "Hablamos de una aportación que va a permitir dar un paso gigantesco a la oncología radioterápica de la sanidad pública", sostiene Rijo.

Y aunque su implantación no vaya a producirse en Asturias, ni en la sanidad pública, también este año 2019 habrá una novedad muy significativa en España en cuanto al tratamiento de algunos de los cánceres más complejos y de difícil abordaje, especialmente los pediátricos. Será a final de año cuando el grupo Quirón Salud abra en Madrid el primer centro de terapia de protones, tras asumir una inversión de 40 millones de euros. Unos meses después, ya en 2020, será la Clínica Universidad de Navarra la que siga esa senda con la instalación, también en la capital de España, del segundo centro que recurrirá a los protones para el tratamiento del cáncer.

La Sociedad Española de Oncología Radioterápica llevaba ansiando esta implantación desde hace casi cinco años. Con ambas aperturas se calcula que un millar de pacientes españoles dejarán de ser enviados a centros de referencia europeos para estas terapias de protones, disponibles en sólo medio centenar de complejos sanitarios del mundo.

Según los conocedores de la protonterapia, esta sería la técnica radioterápica más avanzada para tratar determinados tipos de cáncer "debido a su eficacia igual o superior a la radioterapia convencional, pero con menos o casi nulos efectos secundarios ya que se produce una mínima radiación en los alrededores del tumor, menos dosis total de radiación por tratamiento, ausencia de tumores secundarios a la radiación y mejora de la calidad de vida del paciente. Aplicados en dosis específicas, los protones pueden actuar con precisión en el interior de los tejidos, consiguiendo más actividad antitumoral y generando un menor daño en el tejido sano", explican desde Quirón Salud.

La sanidad española y los especialistas médicos han establecido una serie de indicaciones del tipo de paciente que puede beneficiarse de esta costosa terapia que hasta finales de este año incluye recurrir a un país extranjero. "Las indicaciones que tenemos para hacer esas derivaciones son en casos de tumores infantiles, porque irradias menos y eso es muy conveniente en niños que van a crecer y en los que es bueno que estén sometidos a la menor toxicidad posible a largo plazo; también en enfermos ya irradiados y con recidiva", explica el doctor Juan Rijo.

La Sociedad Española de Oncología Radioterápica señala también el beneficio que aporta en tumores de médula espinal, de ojos, de tronco cerebral, cordomas y condrosarcomas de base de cráneo, cáncer de cabeza y cuello...

"Enviar pacientes con tumores muy específicos al extranjero a someterse a terapias de protones es una puerta que siempre hemos tenido abierta. Lo que ocurre es que hoy en día las técnicas de tratamiento con fotones -las clásicas- se han desarrollado muchísimo y hay lesiones que antes apenas podíamos tratar y hoy podemos. Teóricamente parece que sí, que sería mejor tratarlas con protones, pero es aún algo emergente y deben salir publicaciones que fundamenten más sus beneficios. Habrá tratamientos en los que no aporte nada superior respecto a lo que ya hay, y otros en los que sí. Nuestra responsabilidad como médicos es tener en cuenta el alto coste frente al beneficio que plantea, y tampoco perdemos de vista el sacrificio personal que supone para algunos pacientes enviarles fuera de España, lejos de su entorno, de su ambiente, para tratarse de cáncer", explica el jefe del servicio de HUCA. En todo caso, Germán Juan Rijo se muestra encantado "de que en breve vaya a haber dos centros en España de protonterapia, algo que nos viene muy bien porque nos da juego".

El doctor Juan no tiene constancia de ningún paciente de su servicio que haya sido enviado fuera del país a recibir tratamiento con protones en estos últimos años. "Si los hubiera con las indicaciones adecuadas no tendríamos ningún problema en solicitar su traslado", sostiene.

Tampoco tienen registro de asturianos la Fundación Columbus, una entidad sin ánimo de lucro que facilita el acceso a las terapias más avanzadas a niños y niñas con cáncer o enfermedades raras. Lo que implica que han ayudado a familias españolas a recibir tratamientos con protones fuera de España. "La mayoría de los pacientes a los que hemos asistido se han desplazado a Pavía (Italia) y Essen (Alemania)", explica Ana Gómez, directora de la Fundación. Los gastos médicos derivados de estos tratamientos quedan cubiertos por la Seguridad Social si es que se ha aprobado el tratamiento; no obstante, a la familia del paciente le toca hacer frente al resto de los gastos derivados del desplazamiento y la estancia, y esos no siempre se reembolsan por parte de la sanidad española.

Los tratamientos, explica Gómez, suelen ser de 30 a 35 sesiones, lo que implica pasar lejos de 6 a 8 semanas. "Para las familias suele ser un gasto extra muy importante; hay comunidades que reembolsan parte a la vuelta, pero no siempre. Nosotros contamos con ayudas económicas para casos concretos y además facilitamos un intérprete para que acompañe a las familias a las citas médicas", explica Gómez.

El doctor Germán Juan Rijo es de los que considera que el hecho de que Asturias no vaya a contar con un centro de terapia oncológica con protones, al menos por ahora, no significa ni mucho menos quedar relegado de las posiciones de cabeza en la lucha contra el cáncer. "En absoluto. Con las nuevas adquisiciones tecnológicas y renovaciones estamos en el primer nivel de la tecnología con fotones, que nos está permitiendo y nos va a permitir tratar todos o casi todos los tumores que se diagnostican, aumentando además mucho las dosis y siendo muy precisos", sostiene.

Juan Rijo asume que 2019 "va a ser un año liado para nosotros, con la puesta en marcha de muchas cosas importantes, pero lo afrontamos con optimismo y muchas ganas". El cuarto acelerador del HUCA (donación de la Fundación Amancio Ortega) aún está pendiente del visto bueno de instalación del Consejo de Seguridad Nuclear, aunque las obras para su recepción ya están en marcha. "Querríamos tenerlo funcionando en el primer trimestre del año", sostiene el jefe del servicio.

Mucho más avanzada está la instalación de la quinta resonancia magnética, tanto que se prevé su puesta en marcha en breve. El equipamiento costó 1,6 millones y también forma parte de la donación de la Fundación Amancio Ortega.

Según el Sespa "las imágenes de altísima calidad que ofrecen las resonancias magnéticas en localizaciones como la próstata, el área ginecológica, el sistema nervioso o la esfera de la otorrinolaringología aportan información crucial para delimitar, de modo mucho más preciso que las pruebas de TAC, el tumor que se debe tratar, además de facilitar la planificación del tratamiento, tanto para radioterapia externa como para la incorporación de nuevas técnicas".

La donación de Amancio Ortega, por valor de casi 5,5 millones, incluye también un nuevo software para actualizar otro de los aceleradores lineales y un dispositivo intraoperatorio de radioterapia que también estarán instalados y calibrados en este primer trimestre. Toda la aportación del magnate gallego se suma a una inversión que había realizado el Sespa en los últimos años, que se había destinado a comprar resonancias magnéticas y mamógrafos de última generación, especialmente para la detección del cáncer de mama.

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