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Interinos del Principado coparán el 90% de las plazas de las oposiciones sanitarias

El peso de los servicios prestados en centros públicos da una gran ventaja al personal temporal, que puede acreditar varios lustros de experiencia

Participantes en el examen de celadores del pasado día 10.

Participantes en el examen de celadores del pasado día 10. JUAN PLAZA

En torno al 90 por ciento de las plazas de las oposiciones del sector sanitario que se celebran estas semanas en Asturias serán para aspirantes que llevan varios años -e incluso varios lustros- trabajando como interinos en el Principado. Ésta es la predicción realizada por varios conocedores de la Administración sanitaria en relación con los procesos selectivos de celadores, auxiliares administrativos y auxiliares de enfermería, que conjuntamente han atraído a más de 60.000 candidatos, en su mayoría asturianos.

Entre tanto, según las mismas fuentes, los candidatos que nunca hayan trabajado en el Principado podrán ocupar sobre el 10 por ciento de las plazas. Para ello deberán realizar "un examen brillante" -no tienen otra alternativa- y acreditar un currículum bien nutrido de titulaciones y cursos. Además de éstos privilegiados, un contingente superior de "outsiders" aprobará el examen y, aunque no obtenga plaza, "podrá acceder a la bolsa de demandantes de empleo e irá teniendo sus oportunidades". "Las bolsas de empleo se rejuvenecerán", indicaron las mismas fuentes.

El Gobierno regional sostiene que la filosofía de estas convocatorias en toda España hablaba de procesos de consolidación de empleo público. Es decir, de convocatorias encaminadas, de forma prioritaria, a otorgar plazas fijas a trabajadores que llevan largo tiempo de servicio a la función pública en régimen temporal. La herramienta para afrontar el proceso de esta manera es el baremos de méritos, que sobre un máximo de 100 puntos otorga hasta 80 a la experiencia profesional -primando la desarrollada en entidades públicas- y deja en 20 puntos el tope otorgado a la formación complementaria.

Si algo abunda en estas categorías sanitarias es la experiencia profesional. Entre otras razones, porque en las tres disciplinas la última oferta de empleo público data de 2001, justo en la víspera del traspaso de competencias sanitarias al Principado. Transcurrido tanto tiempo, resulta inevitable que numerosos aspirantes puedan acreditar un buen puñado de años trabajados en instituciones públicas, que puntúan mucho más que los ejercidos en el sector privado.

Las ventajas que los baremos conceden a quienes ya tienen puesto un pie -como interinos o eventuales- en los centros públicos no gustan nada a los que llegan al concurso-oposición desde el exterior de la Administración. Son numerosos los opositores que interpretan estos exámenes supermasivos como "un paripé" en el que "los que llegamos desde fuera no tenemos ninguna posibilidad real de lograr una plaza".

Una de las participantes en el ejercicio de celadores critica que los sindicatos den por bueno que un trabajador que está en la bolsa de empleo siga en ella aunque suspenda el examen de su concurso-oposición. "Así es casi imposible que algo se mueva", subraya esta opositora, que también critica "la permisividad para copiar" que observó en el ejercicio desarrollado el pasado día 10. "Vi a un matrimonio que hizo el examen hombro con hombro. Ella es trabajadora sanitaria, él no tenía ni idea, y sacaron notas parecidas", señala.

¿Cómo están diseñadas las puntuaciones de estos procesos selectivos? Todos ellos responden a la figura del concurso-oposición. La fase de oposición consiste en un examen por el que se otorga un máximo de 100 puntos. En un ejercicio tipo test, sobre un temario prefijado, las opciones de todos los aspirantes son las mismas, al menos sobre el papel.

La controversia surge en la fase de concurso, que se centra en el cómputo de méritos de los opositores. Siempre resulta discutible el peso que se otorga a la experiencia profesional, a los servicios prestados. En estos casos, de un tope global de 100 puntos se dan hasta 80 por este concepto y un máximo de 20 por los títulos académicos y la formación acreditada.

Además, se establece una clara diferencia entre la puntuación que se otorga por servicios en instituciones adscritas al sistema sanitario público en la categoría que se concursa (0,28 puntos por mes de trabajo) que la que se concede por haber trabajado en centros privados concertados (0,03 puntos por mes).

A juicio de muchos opositores, estas diferencias son desmesuradas. Desde la Administración sanitaria se defiende que estas críticas son la consecuencia de muchos años sin procesos selectivos. "Una vez que regularicemos la situación y que se convoquen ofertas de empleo cada dos o tres años, los servicios prestados tendrán menos peso en este tipo de procesos", indican fuentes sanitarias.

Desde el ámbito sindical, Graciela Martínez, de Usipa, subraya que en el sector sanitario "existe una necesidad imperiosa de estabilidad laboral", por lo que "estaremos muy pendientes de que estos procesos abiertos no sean puramente electoralistas, sino que se cumpla la promesa de convocarlos cada dos años".

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