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El asturiano que combate las "levaduras oportunistas", superbichos que atacan a los débiles

Bebés, ancianos y enfermos de cáncer son las principales víctimas de los patógenos contra los que lucha en Oslo Ignacio García, un biólogo corverano que dejó Asturias por falta de fondos

Ignacio García, en su laboratorio de Oslo.

Ignacio García, en su laboratorio de Oslo.

Aunque las "superbacterias" sean las más famosas, en nuestro cuerpo habitan más "superbichos". Es decir, patógenos que pueden volverse extremadamente peligrosos cuando desarrollan una resistencia a los antibióticos. El científico asturiano Ignacio García Llorente busca nuevos compuestos para tratar las infecciones provocadas por las "levaduras oportunistas", menos conocidas que las bacterias pero igualmente letales. Las combate desde su laboratorio en Noruega -dejó en 2012 la Universidad de Oviedo por los recortes en la ciencia- con colaboración de la empresa asturiana Entrechem Biotechnology. "Ahora mismo estamos ensayando unos compuestos producidos por el equipo de Francisco Morís y los resultados son prometedores", asegura García, natural de Salamanca, aunque casado con una corverana y con residencia en el Principado.

Las Candidas glabrata y albicans (en el tracto gastrointestinal y en la vagina) son ejemplos de "levaduras oportunistas", porque "pueden vivir en el cuerpo humano sin hacer daño pero, si nuestro sistema inmune se debilita mucho, aprovechan la oportunidad para atacarnos y se vuelven letales", detalla el microbiólogo. Las víctimas habituales son los bebés -especialmente, los prematuros-, los ancianos, las personas que acaban de recibir un trasplante y los enfermos de sida y los de cáncer. De hecho, aclara Ignacio García, "un gran número de pacientes con cáncer no muere por el tumor hoy en día, sino por infecciones oportunistas". Son, por tanto, microorganismos que atacan a los más débiles. Y la gran dificultad es que es "imposible acabar con ellos del todo, porque están por todas partes". "El sistema inmune de un bebé con leucemia no puede hacer nada, y hongos como la Candida glabrata pueden comérselo rápidamente. El coco de las pesadillas existe, pero es demasiado pequeño como para verlo", asegura.

En una situación normal, el sistema inmune de un humano sano mantiene a raya estas levaduras, de forma que su número no es elevado y no hacen daño. El investigador del Centro de reprogramación de células cancerígenas de la Universidad de Oslo pone un ejemplo conocido: la candidiasis vaginal. "Todas las personas del mundo tienen cándida, pero a niveles inofensivos e imperceptibles. A diario su sistema inmune y las bacterias que viven en su cuerpo matan un número elevado y la población se mantiene en su sitio. Sin problemas. ¿Qué pasa si esa persona se lava demasiado o si su sistema inmune se daña o si come demasiado azúcar, dándoles demasiado de comer? Pues que la cándida aprovecha esa oportunidad y su población se dispara, infectando el tejido y dando lugar a una patología. Si esa persona no recibe tratamiento y además cambia sus costumbres -deja de lavarse demasiado y deja de comer tanto dulce-, la candidiasis volverá una y otra vez, porque siempre va a haber cierta cantidad de estos hongos esperando su oportunidad", explica con detalle.

Aunque descubrir nuevos medicamentos que ataquen a los "superbichos" es una tarea lenta, el equipo de investigación de Ignacio García está ensayando con compuestos "prometedores" producidos en Asturias. "No hay muchos laboratorios en el mundo como Entrechem Biotechnology -asentado en Oviedo-. Ellos tienen la patente de algunos compuestos únicos. Tienen un equipo de científicos muy bueno y consiguen resultados muy interesantes a pesar de que deberían tener más medios", afirma García, que reconoce que, si puede, barre para los de casa. "No voy a negar que ante la duda habría elegido colaboradores asturianos que me dieran una excusa para cogerme un avión a casa y darle proyección internacional a iniciativas asturianas. Pero la verdad es que en este caso no hay ninguna duda", apostilla.

El biólogo lleva más de quince años estudiando sobre los primos hermanos de las "superbacterias". Y aún le queda mucho camino por recorrer. Cuenta que encontrar el compuesto solo es una parte del proceso: "Luego queda crear protocolos, concretarlo en un medicamento específico o varios, probarlo in vitro e in vivo, hacer ensayos clínicos...". "Es un proceso -añade- lento y caro en el que colaboran muchos profesionales a lo largo de más o menos una década. No debería ser tan largo, la verdad. Cuando los políticos han estado realmente concienciados y preocupados por infecciones concretas, como ocurrió con el VIH en Francia y EE UU, todo va más rápido y se salva a muchas más personas".

En España las infecciones fúngicas invasoras afectan cada año a entre 5.000 y 8.000 personas con enfermedades inmunodepresoras. Se calcula que hay 11.000 casos anuales de candidiasis orofaríngeas y 800.000 mujeres sufren candidiasis vaginal recurrente (más de cuatro episodios al año). Sin los medicamentos adecuados, los hongos matan al año a 1.350.000 personas con sida, cáncer, tuberculosis y asma, según datos de la Fundación Global Action Fund for Fungal Infections (GAFFI). "Los microorganismos que nos causan enfermedades han ido evolucionando y mejorando a la vez que nosotros. Hace algo más de un siglo dimos un salto en esta guerra inventando los antibióticos, los antimicóticos y los antivirales. Siguen siendo incluso a día de hoy los dos grandísimos éxitos de la medicina y la ciencia contemporáneas", analiza García. Pero los microorganismos contraatacan: muchos ya son resistentes a los medicamentos y matan.

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