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Jesús Pedro Suárez Fernández, Chus Pedro | Cantautor

Chus Pedro: “De vacaciones en Málaga descubrí los pistachos y fundé Pistachús”

“A Felipe González y compañía les molestábamos los cantautores y potenciaron la Movida, la fiesta por la fiesta y... ¡Viva el Rock-Ola!”

Chus Pedro, entre los pláganos del parque de La Laguna, en El Entrego. | Miki López

Chus Pedro, entre los pláganos del parque de La Laguna, en El Entrego. | Miki López

Chus Pedro es símbolo de asturianía, de lucha por las libertades y de defensa de los trabajadores. “Nuberu”, el grupo que fundó con Manolo Peñayos, fue todo un fenómenos sociológico. El dúo recibió en 2008 la medalla de Asturias así que Chus Pedro, ese paisano que dice seguir siendo un guaje, es “ilustrísimo”, un título vitalicio. Su vida ha sido música y lucha política desde la clandestinidad, pero también empresa. A sus 65 años aún le queda tira para unos cuantos más.

“El compromiso social de la Movida era un espejismo”.

“El tercer disco de ‘Nuberu’, ‘Cancios d’un país’, es del 81. Los años 80 fueron muy intensos pero hay un desierto en el mundo de los cantautores auspiciado por los poderes fácticos de la época. El cantautor ye como un juglar contemporáneo, siempre protestando, y a Felipe González y compañía les molestaba. Luego llegó Tierno Galván a la Alcaldía de Madrid y potenció la Movida, un concepto estético, divertido y transgresor. Interesó más potenciar aquello que reivindicar lo que otros llevábamos en el ADN desde hacía años. El compromiso de la Movida con el conjunto de la sociedad era puro espejismo. Era la fiesta por la fiesta y... ¡Viva el Rock-Ola! El nido de los chicos bien. No eran precisamente las clases humildes aunque había gente como Luis Pastor, que ahí sigue. Tengo conocidos como Santiago Auserón (“Radio Futura”), a quien tengo un gran respeto en lo personal y en lo profesional. En la Movida había de todo, había muchos cutres pero también algunos, pocos, que estaban comprometidos y tenían un coco muy bien amueblado. Un ejemplo es Rosendo y otros grupos que parece que el tiempo no pasa por ellos y que tienen coherencia ideológica, pero no era la norma general. A los cantautores quisieron reconvertirnos y si no lo hacíamos nos dilapidaban. Después de 42 años, discográficamente hablando, puedo decir que algunos seguimos dando guerra de vez en cuando. En este punto no queda más remedio que poner la tilde en el comportamiento desleal de algunos históricos de la política que de aquella nos llevaban como bandera. Fueron años intensos, canté con tanta gente que no los puedo ni enumerar. Con Ana y Víctor, Rosa León, María del Mar Bonet, Carlos Cano, y luego, claro, en la gira con Víctor estaban Rosendo, Miguel Ríos, Serrat, Ismael Serrano, Millán Salcedo, Pedro Guerra, Rozalén, o Miguel Poveda, que me encanta”.

“Llegamos a tener 250 máquinas de pistachos en Asturias y otras tantas en Ibiza”.

“Nunca pensé que podría vivir de la música. Me gustaba tanto que a los 17 años estaba en el Coro ‘Santiaguín’, me llamaban Yesus Krahe porque andaba con barba y melena, era un rebecu. A veces les metía alguna canción de esas de ‘Caminante no hay camino’. Ellos cantaban canciones de tonel, pero a mí me gustaba más la sidra. En los 80 tuve que compaginar la música con diversas actividades profesionales. Fui empresario hostelero, agroalimentario, monté una envasadora de frutos secos. En el 84 hice una gira con Manolo Quirós y ‘Los Stukas’, yo iba como Chus Pedro porque del 82 al 91 Manolo y yo andábamos cada uno a su bola. Al acabar aquella gira me fui de vacaciones unos días a Málaga con Martagón (‘Stukas’) y la madre de mi hijo. En la playa La Carihuela observé unas máquinas donde la gente metía 25 pesetas y sacaba algo, pregunté y me dijeron que eran pistachos, metí una moneda y saqué un puñado, me gustaron. Aquello estaba inundado de máquinas de pistachos. Al venir a Asturias pregunté a unos amigos que tenían máquinas tragaperras si no podían poner máquinas de esas de pistachos, me dijeron que no, pero que lo hiciese yo, así que lo hice. En una semana compré 10 maquinas. Llegamos a tener 250 en Asturias y otras tantas en Ibiza. Aquello fue bajando y empezamos a envasar frutos secos, snaks, con la empresa envasadora Pistachús. Tuve una discoteca en Naves de Llanes, El Cafetón en el Entrego, donde los días 13 de cada mes nos juntábamos 13 personas para comer garbanzos. Por allí pasaron escritores como Paco Ignacio Taibo, artistas como Marga Sancho o Helios Pandiella, políticos de todos los colores, directores generales de entidades financieras vinculados ideológicamente a mí en años anteriores, banqueros, de todo. Después trabajé en cargos importantes en varias empresas como Agua de Cuevas y Central Lechera Asturiana. Hasta 2001”.

“No cambio Nueva York por el parque de La Laguna”.

“Tras cinco años en Central Lechera estaba en el momento en el que podía dedicarme en exclusiva a la música. Era muy difícil compaginar la empresa, en la que trabajabas a tiempo completo, con la música. En la empresa se ganaban perras, pero eras prisionero de ti mismo. Para mí es más importante el mundo de las ideas. Lo dejé y volví a meterme en el mundo de la farándula. Sigo siendo un adolescente y las alas de libertad no me las corta ni Dios. Cuando volví a la música, los conciertos ya no eran como antes, no se vendían discos, habían aparecido un montón de plataformas. Un concierto imborrable fue el que dimos ‘Nuberu’ el Día de Asturias de 2008. Manolo y yo habíamos decidido que íbamos a ir a descansar a las montañas de Egipto y ese día tocamos en el parque de La Laguna, en El Entrego. Fue espectacular. Es el parque por el que yo paseo sobre una alfombra de hojas de plágano que ahora están muertas, pero aquel día todo estaba muy vivo, en el parque estaba toda Asturias. No cambio el parque de La Laguna por Nueva York. Viví varios meses en Nueva York y es una ciudad que me gusta mucho, pero no lo cambio por el parque de La Laguna”.

“Tengo muchos proyectos musicales con ‘Nuberu’ y como Chus Pedro”.

“Tengo un hijo de mi primer matrimonio que se llama igual que yo y tiene 38 años, y otra hija de mi segundo matrimonio que se llama Bárbara y va a cumplir 12 años. Mientras exista la vida hay esperanza y como yo soy un kamikaze de culo inquieto tengo un montón de proyectos musicales, con ‘Nuberu’ y como Chus Pedro, espero que en 2021 puedan ver la luz. Tengo un montón de cosas en el congelador y otras en la nevera que ya están a punto de salir. También estoy en la radio, que me encanta, con Javier Asenjo y una escritora que me encanta, que es Laura Castañón. Me quedan muchas cosas por hacer. Estos meses de pandemia me sirvieron para reflexionar y trabajar mucho, leer un montón, hacer música, escuchar mucha música que tenía pendiente. Sigo siendo aquel joven adolescente que cree en la utopía y en un mundo en el que prevalezca la justicia social; si no, ya me hubiese tirado al Nalón. Con todos los conflictos que uno tiene con uno mismo hay que tener la mente y el alma muy tranquilas para poder dormir y no tener insomnio. Hay que ser buena persona para ser buen intérprete y compositor. Yo duermo bien, me acuesto y me despierto con la radio encendida. A veces me duermo con música clásica, otras con Radio 3, la SER o RPA. Estoy bien con lo vivido hasta ahora. Y ojo, que soy ilustrísimo a título vitalicio desde que a ‘Nuberu’ nos dieron la medalla de Asturies. Bromeo con ello y diciéndole a alguno que el título lleva aparejado un sueldo de 6.000 euros al mes. Con ‘Nuberu’ hemos hecho una fundación que está en la casa de los Alberti, en Ciañu, y tiene una exposición permanente con vídeos, murales, imágenes y muchísimo material de todos estos años de ‘Nuberu’, ya llovió”.

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