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Siete hermanos para siete premios: sigue la racha de El Estanco de la Suerte de Oviedo

La familia Acebal Muñiz, que ya vendió dos veces el Gordo, reparte 1,15 millones con cinco décimos del primer premio y dos del segundo

El estanco de la suerte de la calle Jovellanos de la capital asturiana reparte el 1º y el 2º premio del Niño: "Es una alegría inmensa para Oviedo"

Siete hermanos para siete décimos premiados. La crónica del sorteo del Niño tiene marchamo de musical. Sobre todo cuando los loteros, los hermanos Acebal Muñiz, celebran la fortuna con americanas temáticas y una buena ducha de champán. No son nuevos en estas lides y se nota: por algo su administración, la del número 8 de la calle Jovellanos de Oviedo, es El Estanco de la Suerte. Con el de ayer, van dos Gordos y un Niño, en ocho años y dos semanas.

Lo del sorteo del Niño fue por demás. Los Acebal Muñiz dieron cinco décimos del primer premio (a 200.000 euros el décimo) y dos del segundo (a 75.000 euros cada uno). En total, 1.150.000 euros, cuando en el conjunto de Asturias se repartieron, entre los principales premios, 1.250.000 euros.

Pese a su historial de premios, los hermanos Acebal Muñiz no contaban con dar nada del Niño. Primero, porque es un sorteo en el que nunca habían dado grandes premios antes y, segundo, porque con el sorteo de Navidad la habían mandado al palo, usando el argot futbolístico: vendieron el 72.898, el número posterior al agraciado con el Gordo. Y nada más.

Tan convencidos estaban los hermanos de que este sorteo no era el suyo que Rosa y Julio, los dos que llevan la gestión de la administración, estaban tranquilamente tomándose un vino en un bar próximo mientras seguían, despreocupadamente, el sorteo. Allí les llegó, poco después de las doce y cuarto del mediodía, la noticia de que habían repartido un segundo premio, con el número 3.436. Y apenas unos pocos minutos después, cuando aún estaban en plena excitación, la confirmación del primer premio, con el 19.570.

“El Niño se nos había resistido siempre”, exclamaba Rosa Acebal Muñiz, ya en la administración, mientras su hermano Julio llamaba al resto de los hermanos y los vecinos del barrio comenzaban a aparecer por las inmediaciones del estanco para felicitar a la familia. Porque la administración es un negocio plenamente familiar, liderado por la madre de los Acebal Muñiz, María Teresa Muñiz, y que gestionan Rosa y Julio. Pero los otros cinco hermanos (Mela, Antonio, Beatriz, Chema y Teri) también sienten el sorteo muy adentro: “La reunión del 22 para seguir el sorteo de Navidad es ya una cita familiar, casi como Nochebuena”, explica Rosa Acebal.

Poco a poco, la mayor parte de los hermanos se fue acercando al estanco, mientras Rosa y Julio rescataban del interior sombreros y americanas temáticas, preparadas por si tocaba algún premio gordo en un sorteo anterior. En los primeros momentos de la celebración, con el espumoso ya desatado, los hermanos ni siquiera sabían cuántos décimos premiados habían repartido, solo tenían constancia de que habían sido tanto del primer premio como del segundo, y creían que había quedado todo en la ciudad. “Es una alegría inmensa, para Oviedo y para toda la región. Ahora que dejamos atrás un 2020 para olvidar, esto nos sirve para empezar 2021 con esperanzas”, aseguraba Rosa Acebal.

En relación a su impresionante racha, repartiendo décimos de dos Gordos en 2012 y 2018, y con varios premios en el sorteo de Navidad de otros años, incluyendo un segundo en 2016, Julio Acebal explica que buena parte del éxito se debe a ese sorteo de 2012: “Después de que tocara aquel Gordo, cogimos cierta fama y empezamos a vender mucho más”, señala. Por eso, destaca que para dar tantos premios es preciso tener mucha suerte, pero también hay detrás “mucho trabajo”. “Cada año llegamos a estas fechas agotados, haciendo doce y catorce horas algunos días, porque el flujo de gente es continuo”, revela Rosa Acebal, que asegura que, pese a las restricciones sanitarias, para los sorteos de Navidad del pasado 22 de diciembre y del Niño de ayer “se vendió más o menos lo mismo que otros años”.

Para los hermanos Acebal Muñiz, dar el primer y el segundo premios del Niño es una satisfacción, pero no lo es menos un premio más humilde que cayó también en el “Estanco de la suerte”: los 160 euros al décimo que se llevó el 5.507, “el número de la bisabuela”, según explica Rosa Acebal. Porque la familia lleva varias generaciones, desde 1931, jugando a ese mismo número. Y es que, como bien saben los Acebal Muñiz, la suerte no solo hay que buscarla: hay que perserguirla.

Siete hermanos para siete premios: sigue la racha de El Estanco de la Suerte de Oviedo

2018

El Estanco de la Suerte volvió a vender un Gordo en 2018, cuando resultó agraciado el 3.347. Fueron tres décimos los que se despacharon desde el estanco de la calle Jovellanos, sumando un total de 1.200.000 euros (a 400.000 euros el décimo). Además, en ese mismo sorteo vendieron un décimo del 2.308, agraciado con un quinto premio (6.000 euros el décimo).

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2016

Desde el Gordo de 2012, El Estanco de la Suerte repartió premios del sorteo de Navidad casi cada año. En 2014 dieron un curto premio, y en 2015 fueron hasta tres: un tercero, un cuarto y un quinto. En 2016, fue un segundo premio, al número 4.536: solo vendieron un décimo, pero valía 125.000 euros. En la imagen, la familia brinda por el segundo. 

2012

El Estanco de la Suerte puso el primer jalón en su leyenda en 2012, cuando repartió 4,8 millones entre sus clientes, tras vender doce décimos del “Gordo” de aquel año, que cayó en el 76.058. Rosa y Julio Acebal Muñiz, la cuarta generación al frente del estanco, llevaban dos años vendiendo lotería. En la foto, los hermanos brindan con su madre, María Teresa Muñiz.

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