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Amazon, una inversión con potencial de “efecto tractor” sobre otros sectores económicos

El desembarco de gigante entra entre los mayores proyectos de este siglo y abre oportunidades para el transporte y la tecnología, opinan los expertos

Amazon

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Por detrás del gran centro logístico de Amazon cuyo proyecto asoma en el polígono de Bobes (Siero) se ven crecer las grandes expectativas de una región muy necesitada de buenas noticias. Emerge una oportunidad de engancharse al auge del sector logístico, crecido al calor del comercio electrónico y de su eclosión con la pandemia, y tal vez también, eso aventuran algunos expertos observadores y analistas de la realidad económica asturiana, una oportunidad de irradiar progreso hacia otras zonas del tejido productivo regional.

Puede que Amazon no vaya a ser capaz de arrastrar tanta actividad asociada como los grandes proyectos industriales a los que el Principado se acostumbró en el pasado, pero tampoco se queda su beneficio en los 2.000 empleos directos que promete. Está además la apertura a las nuevas actividades de la era digital, la explotación de ciertas ventajas de localización y comunicaciones que adornan al Principado y los efectos tractores que puede generar la llegada del gigante de la distribución… Hasta una posible secuela balsámica sobre la maltrecha autoestima colectiva.

Juan Vázquez, catedrático de Economía Aplicada y exrector de la Universidad de Oviedo, empezará deseando que la expectativa no sea defraudada, y que con las reservas a que induce el estadio incipiente en el que se encuentra el proceso Asturias sepa ir más allá de la cantidad del empleo prometido para hacer valer la “cualidad” del proyecto. Son “los ‘efectos externos’ que se pueden generar más allá de la propia inversión”, la posibilidad de avivar a su estela a otros sectores –pronto se mencionará el transporte– y la oportunidad de aprovechar el abundante conocimiento, “la experiencia y las capacidades formativas” que Asturias ha generado en el terreno del transporte y la logística.

Queda fuera de dudas que se anuncia una inversión importante, “ilusionante”, y al economista le agrada comprobar que para conseguirla Asturias hace valer su situación central en la Cornisa y sus comunicaciones, o que “más allá de los problemas y de los debates recurrentes” en la región se constata que “hay oportunidades en sectores como éste” y otros de la nueva economía digital como alternativas que añadir decididamente a las potencialidades en las ciencias de la salud y la industria agroalimentaria, además de la metalmecánica clásica.

Se atisban también otros efectos “intangibles”, relacionados con la imagen, con la marca, con esa autoestima colectiva… El anuncio es de los voluminosos, de los importantes. Vázquez no alcanza a recordar una inversión parecida –“es seguro una de las grandes de los últimos años en Asturias”– y Sergio González Begega, profesor de Sociología de la Universidad de Oviedo, especialista en Sociología del Trabajo y Relaciones Laborales, la compara con las llegadas de Du Pont a Tamón o de la multinacional informática CSC –hoy DXC– a Avilés, en los noventa y la primera década del siglo, respectivamente, aunque “en ambos casos con números menores de empleos”.

Nuevos empleos

También a su vista se aprecia una oportunidad de generar “otros efectos de tracción” potencialmente “muy importantes para dinamizar el mercado de trabajo asturiano”. El sociólogo asume que el poder de arrastre que la multinacional de la distribución puede ejercer sobre otras actividades económicas no será tan intenso como el que puede partir de una planta industrial, pero sí pronostica que la implantación de Amazon “va a suponer la generación de actividad económica y, consecuentemente, la creación de puestos de trabajo en toda una red de proveedores de servicios. Esto incluye obviamente el transporte, pero también posiblemente las actividades relacionadas con el mantenimiento, el soporte logístico o la informática. Son oportunidades de empleo directo e indirecto que Asturias no tenía y que van a contribuir a fijar población joven en la región y atraer población de otras regiones. Y con ella, más actividad económica”. Begega se detiene en el transporte, muy afectado en la región por el cierre de las térmicas y la reducción del tráfico de graneles, e identifica una alternativa de futuro aunque pueda ser a costa de la adaptación total de las flotas. Añade la posibilidad de que “el tráfico comercial aeroportuario se vea incrementado”.

Es por todo eso el momento, afirma, de “felicitar a los responsables públicos y técnicos de la administración asturiana que hayan podido facilitar esta decisión de la empresa, en un trabajo seguramente largo que imagino se inició bajo el mandato del anterior presidente de Principado, Javier Fernández, y encuentra sus frutos ahora, con el de Adrián Barbón”. Otra cuestión serán, por lo demás, “las condiciones laborales. Veremos cuáles son los salarios que ofrece Amazon, qué tipo de perfiles profesionales y de cualificación demanda y qué régimen de relaciones laborales quiere para su centro de trabajo. En esto, entiendo que las organizaciones sindicales tienen una tarea por delante”.

Un gigante en progresión y un prodigio en la provincia de Toledo

La elección del polígono de Bobes conecta a Asturias a las redes de Amazon, un gigante en progresión que según sus propias cifras generó 5.000 nuevos empleos en 2020 para llegar hasta 12.000, que abrió en otoño centros logísticos a pares, uno en Dos Hermanas (Sevilla) y otro en Alcalá de Henares (Madrid), y que además del proyecto asturiano ya construye en Cádiz y Castellón. La lista de los que están en servicio sube a siete desde 2012 y el proyecto sierense otorga al Principado la centralidad de los planes de la empresa para la Cornisa.

De las oportunidades que germinan al calor de la instalación de la multinacional de la venta online pueden dar fe en Illescas, sede de uno de los grandes equipamientos de Amazon en España. La localidad toledana, muy perjudicada por la crisis del ladrillo, se ha enganchado a la alternativa logística con tanto deleite que este sector ha pilotado la transformación de un municipio económicamente reinventado donde se acumulan los centros de grandes empresas del sector y que se ha servido de las enormes potencialidades de esta actividad para regenerarse y crecer. Su población se ha multiplicado por tres en lo que va de siglo y aunque el caso es poco extrapolable, dada su situación equidistante de Madrid y Toledo, sí es un ejemplo de la capacidad de arrastre de la distribución comercial en la nueva economía.

Siero entrará en ese mapa con una instalación de mayor tamaño y trabajadores de las que están en servicio y que se anuncia robotizada. Coincide en este punto con la recién abierta en Dos Hermanas, donde se calculan mil puestos de aquí a 2023. Entre los que ya genera, la multinacional incluye “todo tipo de perfiles y niveles de formación, desde puestos de nivel de entrada en operaciones a desarrolladores e ingenieros de software, responsables de negocio, científicos de datos, así como expertos en la nube y arquitectos de soluciones...”

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