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“Nos mienten a la cara, seguimos sin vacunar”: las razones del monumental enfado entre el profesorado

Maestras de Infantil y Educación Especial continúan, pese a lo que dice el Principado, sin protección en aulas con niños que no llevan mascarilla

Una profesora, a punto de ser vacunada el pasado 12 de marzo en Oviedo.

Una profesora, a punto de ser vacunada el pasado 12 de marzo en Oviedo.

Los profesores asturianos arrastran un enfado monumental a cuenta de la vacunación. La percepción desde las aulas de la gestión que está llevando a cabo el Gobierno regional es de “improvisación”, de “caos”, de “abandono”, de “desorganización”... “Ya ni siquiera sabemos qué criterio siguen. Empezaron por Infantil y Educación Especial, luego pasaron a los mayores y ahora ya llaman aleatoriamente”, critican los docentes, que acusan al Principado de mentirles “a la cara”. Y es que la consejera de Educación, Carmen Suárez, aseguró esta misma semana que todo el profesorado de Infantil y Educación Especial ya estaba vacunado. Cuando, desgraciadamente, no es así. El personal de estas dos etapas insiste en que está sometido a un riesgo mayor que el resto, pues los alumnos no llevan mascarilla en clase.

Alicia Valiño es maestra de Infantil en un colegio público de Oviedo: “Estoy sin vacunar y sin ser citada”. Valiño dice que en el colectivo cunde el “enfado”, puesto que desde el lío con AstraZeneca “están llamando a profesores sin filtro”. “Ahora incluso están citando a docentes de Secundaria cuando nosotras pasamos la mañana con niños sin mascarilla. Esto es un caos. Tenemos un hartazgo increíble. ¿Valoran algo nuestro trabajo? Porque la sensación que tenemos es que somos un cero a la izquierda”, expresa con gran indignación. Valiño pone el ejemplo de otras comunidades del país, en las que están siguiendo un orden: primero Infantil y Educación Especial, luego Primaria... “Pero aquí nada de eso”, critica.

Alba Cascudo, maestra de Infantil en Mieres: “Tras la suspensión de AstraZeneca, muchas quedamos en el limbo; no sabemos qué criterio siguen”

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Alba Cascudo también da clases a los más pequeños en un colegio de Mieres. Llegó a estar citada para vacunarse en marzo, antes de que Sanidad suspendiese la administración de AstraZeneca. “Y desde entonces no supimos más; quedamos en el limbo”, cuenta. Esta maestra asegura que hay “mucho enfado” en los centros con las recientes declaraciones de la Consejera. “Es totalmente mentira que en Infantil y en Educación Especial estemos protegidas contra el virus. Y eso a pesar de que estamos sometidas a un gran riesgo, porque estamos en clase con veinte niños sin mascarilla”, protesta. Cascudo está viendo, además, cómo están llamando para inocularse a profesores de Secundaria y hasta de las escuelas de idiomas. “No sabemos qué criterio están siguiendo. Hasta nos preguntamos unos a otros: ‘¿Tú en qué año naciste?’ Por si primero van los de años pares...”, comenta.

Gemma María Prieto, maestra de Pedagogía Terapéutica en Avilés: “La Consejera nos miente, en mi centro no hay nadie vacunado en Infantil, ni Educación Especial”

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Gemma María Prieto, maestra de Pedagogía Terapéutica (PT) en un colegio público avilesino tampoco está vacunada. Ni ella, ni su compañera de PT, ni la de Audición y Lenguaje (AL) ni las de Infantil. “La Consejera nos miente a la cara”, afirma Prieto. “De momento, en mi centro, solo han protegido a los profesores mayores de 60 años”, apunta. En la misma situación se encuentra Alba González, maestra de Audición y Lenguaje (AL) en Aller. “Entro en clases desde los 3 a los 16 años; y en Infantil son tres cursos donde todos los niños están sin mascarilla. Nadie me llamó a día de hoy para ponerme una vacuna. Y las mascarillas FFP2 nos las dieron en enero, hasta entonces nos protegimos como pudimos”, se queja.

Alicia Valiño, maestra de Infantil en Oviedo: “¿Valoran algo nuestro trabajo? Porque la sensación es que somos un cero a la izquierda”

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¿Y qué pasa en Primaria? Blanca Carrasco es profesora de 2.º curso en un colegio concertado de Gijón, en el que las maestras de Infantil y Educación Especial ya fueron vacunadas antes de Semana Santa. En teoría, según las instrucciones de Salud, a continuación iba Primaria. “Nos fuimos de vacaciones concienciados de que teníamos que estar con el teléfono móvil pegado... Pero nada”, lamenta. Y la espera llega hasta hoy. “Ya inocularon a personal de administración y servicios, a las limpiadoras y a nosotros siguen sin llamarnos. En primera línea están los sanitarios, pero es que en segunda estamos los profesores; movemos a muchísimos niños y familias”, reivindica. Carrasco aprecia “descontrol” y “desorganización” en los planes de vacunación del Principado. “Estamos perdidos, no sabemos qué criterio utilizan. Ya miramos el orden alfabético de los apellidos por si es eso...”, apunta.

“Hay improvisación”

Jorge Luis Rojo da clases en una etapa superior, en Secundaria y en Bachillerato, en un colegio concertado de Oviedo. Tampoco está vacunado, aunque esta semana ya empezaron a llamar a algunos compañeros. “Más que enfado, en mi centro lo que hay es sensación de falta de información para saber cuándo nos van a vacunar y con qué vacuna. También tenemos una percepción de improvisación por parte del Principado. Somos consciente de que la situación no es fácil, pero no nos pueden tener así”, opina. Rojo se queja de que hay compañeros que recibieron la primera inyección de AstraZeneca y ahora “no saben qué va a pasar”. “Estos vaivenes lo que han provocado es que la gente esté más escéptica. Yo ya empiezo a escuchar comentarios de ese tipo cuando antes no los había”, comenta. Para terminar con otra crítica: “Somos supuestamente un grupo esencial, pero mucha valoración no debemos que tener en el Gobierno cuando seguimos sin ser vacunados”.

Andrés –prefiere no dar su apellido– es “uno de los pocos” que recibió el pinchazo de AstraZeneca el 11 de marzo. Es maestro de Infantil en un colegio público de Oviedo. “Luego pararon y la mayoría de mis compañeros quedaron sin inyección. Mismamente, mi mujer, que también es docente de Infantill, no está vacunada y eso que estaba citada para la semana siguiente a mí. Quedaron en el limbo y, además, no hay a quién llamar”, expone. Andrés afirma que están “muy expuestos” en el aula y que las recientes declaraciones de la Consejera han caldeado los ánimos. “La incertidumbre es total”, sentencia.

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