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Caos en la cola de vacunación de Gijón: la Policía, obligada a intervenir y poner orden

Decenas de personas, algunas con cita para una hora más tarde, se agolparon en el Palacio de Deportes, que tuvo que cerrar varios minutos

La Policía interviene en una cola para vacunarse en Gijón Juan Plaza

La suma de que a muchos ciudadanos les guste hacer cola por sistema y a otros tantos llegar con mucha antelación a los sitios “por si acaso” es el caldo de cultivo perfecto para que se produzcan incidentes como el ocurrido ayer por la tarde en el Palacio de los Deportes de La Guía, en Gijón, donde, debido a la aglomeración que se formó en la entrada para acceder a vacunarse, tuvieron que cerrarse las puertas de acceso varios minutos y esperar a que decenas de agentes de la Policía Nacional y Local pusiesen orden en una cola que llegaba hasta la explanada trasera en la que se instala el Rastro los domingos. “Es vergonzoso”, reflexionaba una mujer llamada a vacunarse y que salió espantada por lo vivido.

El movimiento comenzó pasadas las siete y media de la tarde. Muchos, con su cita, veían cómo la hora se les pasaba, y otros que tenían para más tarde, alguno para las 21.00 horas, pasaban delante. “No había ningún tipo de distancia de seguridad, con gente que llegó sin cita y otros a deshora, tuvieron que cerrar y todo”, describió Eva García.

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Colas para la vacunación en Gijón Juan Plaza

Un furgón de la Policía Nacional y varios motoristas de la Policía Local hicieron acto de presencia ante semejante panorama. Pusieron orden y colocaron a la gente en fila, con distancia de seguridad y supervisando que no se volviesen a producir embotellamientos en la entrada. El barullo formado impidió que se respetase el turno por cita horaria, así que los agentes optaron por dejar pasar en riguroso orden de llegada a la cola. “No podemos ponernos a mirar la hora que tiene cada uno”, reconocía un agente a todo el que protestaba. Eso sí, los policías, repartidos con distancia de varios metros para controlar toda la cola, estuvieron pendientes de aquellas personas mayores o con problemas de movilidad por si necesitaban atención o adelantarles su entrada a vacunarse.

En apenas veinte minutos, la cola que daba la vuelta hasta el parking trasero se quedó en una decena de personas porque todos los demás ya habían pasado a vacunarse, lo que da muestras de rapidez del proceso y de lo inútil y problemático que resulta acudir con una hora de antelación.

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