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Los expertos piden calma tras el ataque de un oso en Cangas del Narcea: “Fue un encuentro fortuito, no es un animal agresivo”

El ejemplar tuvo, según los biólogos, la reacción “típica” de un oso que se ve “sorprendido súbitamente” por un humano en el monte

Uno de los osos pardos que habitan en la cordillera Cantábrica.

Uno de los osos pardos que habitan en la cordillera Cantábrica.

El zarpazo que un oso propinó este domingo a una vecina de 75 años de Cangas del Narcea podría deberse a un “encuentro fortuito”, en el que el animal se sintió amenazado y reaccionó movido por el miedo. Así lo creen –a falta de que la investigación que está en curso esclarezca los hechos– agentes de la Consejería del Medio Natural y Cohesión Territorial, y de la Fundación Oso Pardo (FOP). Los expertos insisten en que el ataque –el primero que se registra en la zona occidental de la Cordillera Cantábrica al menos desde los últimos 33 años– responde a un “accidente excepcional”, en el que “no hubo imprudencia” ni por parte del plantígrado ni de la mujer.

“No nos encontramos ante un oso agresivo ni peligroso, sino más bien ante un oso sorprendido súbitamente”, explicaron las fuentes expertas consultadas por este periódico. Buena prueba de ello es que el animal “salió pitando” del lugar, es decir, no se cebó con la víctima, recalcaron. “El oso circulaba por un camino que da a la carretera y cuando se incorporó a esta, se encontró de frente con la mujer y tuvo una reacción bastante típica en los osos: levantarse sobre las patas traseras y lanzar zarpazos”, detallaron agentes del Medio Natural, que ayer inspeccionaron la zona. “La mala fortuna –continuaron– hizo que en este movimiento golpease a la mujer con la zarpa en la cara y después continuó corriendo, no se paró. Siguió carretera abajo y se encontró con los dos testigos, que se apartaron a un lado y el ejemplar continúo corriendo hasta que encontró un camino de huida y lo tomó”.

Dado que hay una persona herida –con la cara abierta y la cadera rota–, la Guardia Civil abrió ayer una investigación, en la que está colaborando la Consejería de Medio Rural y Cohesión Territorial. Desde primera hora, agentes de la guardería del Medio Natural, entre ellos miembros de la Patrulla Oso, así como técnicos de la Fundación Oso Asturias examinaron la zona del suceso y recogieron muestras de pelo. Estos restos genéticos permitirán determinar si el ejemplar del ataque fue un macho o una hembra. De lo que no hay duda es de que se trata de un adulto. “En estos momentos hay mucho movimiento de osos porque están en los últimos días de celo”, comentan los expertos. La Consejería mantendrá un dispositivo de seguimiento específico entre los pueblos de Sonande y Sorrodiles, pero en ningún caso está buscando al animal con intención de sedarlo y capturarlo.

La secuencia del ataque

A las 21.30 horas del domingo, Carmen Suárez, vecina de 75 años de Sonande, en Cangas del Narcea, daba un paseo por la carretera que une su pueblo con Sorrodiles, en dirección a esta última localidad.

El oso se encuentra con ella tras salir de la parte baja del valle.

Se alza sobre sus patas traseras y, tras dar un bramido, le golpea con la zarpa en la parte izquierda de su rostro, desplazando a la mujer hacia atrás.

Seguidamente, sale corriendo carretera abajo hacia otros paseantes, a los cuales rebasa.

Acaba huyendo escalando el talud al otro lado de la carretera.

El fatal accidente motivó ayer la reacción de políticos, expertos y hasta ganaderos. El presidente del Principado, Adrián Barbón, aseguró que lo que más preocupa a su Gobierno es el estado de la víctima: “Empatizamos con ella, no solo por la situación física, sino también la emocional ante el impacto que tuvo que suponerle el ataque”. El Consejero de Medio Rural y Cohesión Territorial del Principado, Alejandro Calvo, expresó que “nos encontramos ante una situación excepcional que tiene que ver con el incremento de ejemplares de esta especie”. Actualmente, se calcula que hay unos 330 en la Cordillera Cantábrica, de los cuales 280 componen la subpoblación occidental y 50 la oriental. Es decir, representan casi los habitantes de San Martín de Oscos. “Por supuesto, tenemos que analizar lo sucedido y ver lo que se puede hacer”, comentó Calvo, quien indicó que “ahora lo más importante es interesarnos por el estado de salud de la mujer”.

El alcalde de Cangas del Narcea, José Víctor Rodríguez (PSOE), lanzó, por su parte, un mensaje más preocupante: “Los osos se están humanizando y eso supone un riesgo de seguridad”. El regidor insistió en que los plantígrados “no son una especie doméstica, sino un animal salvaje”. En el mismo sentido, el concejal popular Roberto Fernández Cadenas hizo hincapié en que “quienes vivimos en el medio rural, sentimos una importante presión de los animales salvajes”. “No puede ser que exista este descontrol sobre especies como el lobo o el oso como la que en Asturias se da. No solo hay que tomar determinación con este plantígrado que puede haberse acostumbrado al humano y, por ello, ser más peligroso, que también, sino que hay que tener localizados a estos animales para prevenir antes que lamentar”, opinó.

Cangas

del Narcea

Sorrodiles

de Cibea

Genestoso

CN-4

Lugar

del suceso

Sonande

Vallado

CN-8

La Chabola

de Vallado

ASTURIAS

AS-213

La Farruquita

Brañas

de Arriba

LEÓN

Puerto de

Leitariegos

Cangas

del Narcea

Sorrodiles

de Cibea

Genestoso

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del suceso

Sonande

Vallado

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La Chabola

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ASTURIAS

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La Farruquita

Brañas

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Puerto de

Leitariegos

Mercedes Cruzado, al frente del colectivo agrario COAG, manifestó que el ataque les da “la razón” a los ganaderos, pues “durante mucho tiempo llevamos advirtiendo de la peligrosa cercanía de la fauna salvaje a nuestros pueblos”. Por eso, concretó, “es necesario una actuación contundente de nuestro gobierno regional para evitar por todos los medios que estos ataques se reproduzcan causando si cabe daños aún más graves”. “No nos pueden decir que el animal atacó en la montaña o que el humano invadió una zona osera, simplemente una señora paseando por las inmediaciones de su pueblo sufrió el ataque de un oso”, subrayaron.

Los expertos tomaron ayer una posición mucho más cautelosa. Guillermo Palomero, el presidente de la Fundación Oso Pardo (FOP), pidió, de hecho, “no aprovechar este incidente para decir barbaridades o rechazar la presencia de la especie” en Asturias. “No son osos de peluche, pero tampoco hay que magnificar los hechos”, remarcó. Palomero explicó que lo sucedido fue un “accidente excepcional”, que en la naturaleza a veces pasa. “Era última hora de la tarde, el oso cruzaba la carretera y en esta época de celo hay movimiento. Y de repente se encontró con una mujer a muy corta distancia. Se vio amenazado y le golpeó”, detalló el experto, cuyo equipo también estuvo ayer trabajando en la zona del suceso.

Se trata del mismo patrón de comportamiento que siguieron los otros ocho osos protagonistas de ataques que la Fundación Oso Pardo lleva recogidos en la Cordillera Cantábrica (7) y los Pirineos (1) desde 1988. En ninguno hubo que lamentar muertos. “Curiosamente, todos los incidentes anteriores tuvieron lugar en la parte oriental de la Cordillera, que es donde menos osos hay”, expresó.

Qué hacer si te encuentras un oso cerca


  • Si el animal todavía no nos ha detectado, lo mejor es retirarse con tranquilidad, sin correr ni hacer ruidos.
  • Si el oso es el que detecta a las personas, hay que hacerse notar sin perderlo de vista, hablando alto y con seguridad, sin gritos y aspavientos, ni dirigirse hacia él. Si le facilitamos vías de escape, huirá.
  • Cuando se trata de una osa con crías, es posible que emita gruñidos intimatorios. Hay que dejar espacio para que las reúna y huya. Nunca hay que acercarse.
  • Si observamos un osezno a corta distancia, nunca se debe intentar atrapar. Es posible que la madre no esté lejos y acuda a defenderlo.
  • Cuando un oso se alza sobre las patas traseras, lo hace para detectar mejor a las personas. En ningún caso debe considerarse una amenaza.
  • Si un oso se está alimentando en una carroña, subido a un frutal o comiendo en una colmena, hay que alejarse, ya que puede reaccionar de forma agresiva para defender su comida.
  • Cuando los osos caminan por una carretera o una pista transitable, hay que reducir la velocidad o, incluso, parar y encender las luces de emergencia para que el animal entre con tranquilidad al monte.
  • En muy raras ocasiones un oso puede dirigirse a nosotros, a veces simulando a la carrera un “ataque” antes de dar la vuelta. Si por alguna razón llega a nuestra altura, debemos tumbarnos en posición fetal protegiendo la nuca y la cabeza.

Los especialistas piden analizar al máximo la zona, como si fuese la “escena de un crimen”

Pero más tarde o temprano, a la vista del repunte de la población osera, el primer caso en la zona occidental se sabía que iba a llegar. “Ahora lo que haremos es seguir dando mucha información. Hay más plantígrados, están más tranquilos y hay más usuarios en la montaña. No obstante, con información podremos evitar accidentes, pero nunca llegaremos al riesgo cero”, reflexionó Palomero, que opina que en esta caso también hubo un componente de mala suerte. “Si el oso hubiese atravesado la carretera cinco minutos antes o después no hubiese pasado nada. Si la vecina hubiese ido acompañada, y al ir hablando, el animal quizá ya hubiese percibido su presencia y se hubiese ido...”, lamentó.

La Fundación Oso de Asturias, que colabora con el Principado para esclarecer los hechos, anunció ayer que reforzará “las campañas informativas sobre pautas de conducta a seguir si se produce un encuentro fortuito con un ejemplar”. E insistió en la “excepcionalidad” de lo sucedido. “En modo alguno se prefigura un cambio de escenario en las pautas de comportamiento de la especie en relación a las personas, tal y como es fácilmente contrastable en la ausencia de incidentes durante décadas”, apostillaron.

Javier Naves, biólogo ovetense, que trabaja en la Estación Biológica de Doñana, dependiente del CSIC, apunta también a que lo ocurrido el domingo en Cangas del Narcea fue un “encuentro fortuito, súbito, repentino”. Y en estos casos, “hay una parte débil, que es la señora, y otra fuerte, que es el animal y que reacciona con miedo al verse sorprendido”, apunta. Según este científico, “la casuística puede ser muy variada”, aunque los más de 700 casos de ataques que él y otros investigadores del mundo han estudiado recientemente revelan que “la mayoría de estos sucesos se producen por encuentros sorpresivos entre personas y osos”. El resto de casuísticas son, según puntualiza, “una hembra con crías, un animal herido, un perro suelto que se acerca al oso...”. Con los datos que hay a día de hoy, Naves sostiene que “no hubo comportamiento anómalo” del ejemplar, sino que actuó como lo que es: un animal salvaje.

Carmen Suárez es trasladada al Hospital Carmen y Severo Ochoa de Cangas del Narcea, donde permanece ingresada con las siguientes lesiones:

Lesiones de gravedad en el lado izquierdo de la cara, con puntos de sutura

Traumatismo en la nariz y pérdida de piezas dentales

Fractura de pelvis y de fémur izquierdo

Carmen Suárez es trasladada al Hospital Carmen y Severo Ochoa de Cangas del Narcea, donde permanece ingresada con las siguientes lesiones:

Lesiones de gravedad en el lado izquierdo de la cara, con puntos de sutura

Fractura de pelvis y de fémur izquierdo

Traumatismo en la nariz y pérdida de piezas dentales

Vincenzo Penteriani, biólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), pide al Principado que haga una exhaustiva investigación del “escenario del crimen”. “Hay que saber qué tipo de oso es, analizando huellas, recogiendo muestras de pelo... Y entrevistar a la persona que sufrió el ataque, ya que hay distintas versiones. Y con toda esa información intentar comprender las causas”, explicó el italiano, que lidera el Grupo de Investigación del Oso Cantábrico, de la Unidad Mixta de Investigación en Biodiversidad (UMIB), con sede en el campus universitario de Mieres. Hay “muchos escenarios posibles”. Uno de los escenarios más probables, según dijo, es el ataque de una hembra con crías como “reacción de defensa”. “Sin saberlo, quizá esa mujer se acercase mucho a ella y a sus oseznos y la madre salió a protegerlas”, señaló.

Penteriani, no obstante, insistió en que “los osos no son agresivos” y que este tipo de eventos en la Cordillera Cantábrica son “rarísimos o casi nulos”. “Que yo recuerde en el occidente nunca se produjo ninguno”, indicó. Según este experto, “no porque haya más osos ahora tiene que haber más ataques”. “Influyen más factores, como la morfología del área, las zonas de cría... Y en la Cordillera las hembras con crías suelen estar en zonas alejadas, por lo que los contactos son mínimos”, detalla.

Carlos Nores, investigador del Instituto de Recursos Naturales y Ordenación del Territorio (Indurot) de la Universidad de Oviedo, dijo que hay que distinguir entre ataques y cargas, en las que “no hay contacto físico, solo intimidación”. “Cargas se han producido en diversas ocasiones, pero los ataques son rarísimos. Hay que tener mucho cuidado y analizar muy bien lo ocurrido, casi como si fuese un accidente aéreo”, afirmó. Porque solo así, advirtió, “podremos sacar el máximo aprendizaje posible” y actuar, si procede, en consecuencia.

El biólogo de la Universidad de Oviedo coincide en que las hembras con crías “se mantienen relativamente cerca de zonas humanizadas para evitar los machos infanticidas, que precisamente en esta época están en celo”. Por lo que podría ser este tipo de oso el que protagonizó el ataque de Cangas del Narcea, aunque los expertos que inspeccionaron la zona ayer no vieron rastro de esbardos. No obstante, Nores se mostró sorprendido por el perfil de la víctima, una vecina del pueblo de Sonande. “Lo que parecía más probable es que hubiese sido un turista que se acercó demasiado para hacer fotografías. No ha sido así. Así que es un caso raro dentro de la rareza”, concluyó.

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