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El reparto territorial del dinero para garantizar los servicios públicos

El Noroeste reactiva su frente común ante la pugna por la financiación autonómica

Asturias, Galicia, Cantabria y Castilla y León preparan una posición compartida ante los movimientos de las regiones del Mediterráneo

Feijóo, Barbón y Revilla, presidentes de Galicia, Asturias y Cantabria

Feijóo, Barbón y Revilla, presidentes de Galicia, Asturias y Cantabria

Alzadas las espadas para la batalla futura que supondrá negociar un nuevo modelo de financiación autonómica, las comunidades autónomas del noroeste (Asturias, Galicia, Cantabria y Castilla y León) están dispuestas a reeditar su alianza, actualizarla, y plantar cara en el debate territorial que trata de acelerar el presidente de la comunidad valenciana, el socialista Ximo Puig. El presidente del Principado, Adrián Barbón, ya avanzó en la entrevista publicada por LA NUEVA ESPAÑA con motivo del ecuador del mandato que las regiones del noroeste volverán a fijar una posición común de cara al debate financiero, como ya han hecho en anteriores ocasiones. El Gobierno regional planea, en coordinación con los de las comunidades vecinas, un futuro encuentro en el que participarán los presidentes de Asturias, Galicia, Castilla y León y Cantabria, y que pretende ser un contrapunto a las reivindicaciones de otras comunidades que reclaman que el criterio que ha de regir las mejoras de la financiación autonómica debe ser el de población, sin tener en cuenta condicionantes demográficos o geográficos de las diferentes comunidades autónomas, y que se garantice que quien más recauda sea también quien más recursos tiene.

El Gobierno asturiano cuenta acudir a ese debate con dos armas: el apoyo de todos los partidos en Asturias y la alianza con otros territorios en situaciones similares. El Ejecutivo firmó un documento con el resto de partidos (a excepción de Vox) en el que se acordó instar al Gobierno central a que la futura reforma de la financiación autonómica tenga en cuenta las necesidades de gasto reales de cada territorio y que no esté basado en la riqueza de las regiones. “Los ciudadanos deben recibir unos niveles de servicios públicos similares independientemente de dónde vivan”, apuntó en su momento la consejera de Hacienda, Ana Cárcaba. La posición común de Asturias es que el nuevo modelo debería tener en cuenta “el coste real de los servicios” y que sea sensible a factores como el envejecimiento de la población, la dispersión o el gasto sanitario a la hora de llevar a cabo el reparto del dinero entre las autonomías.

Este documento común se suscribió hace un año, pero la pandemia adormeció un debate que ahora se ha avivado ante las exigencias de Cataluña y Valencia. Con ese aval, el Principado buscará reeditar la postura común del Noroeste (que ya se activó bajo la presidencia de Javier Fernández), incorporando también a Cantabria. El movimiento no pasará, inicialmente, por buscar el respaldo de Aragón y Extremadura, con necesidades financieras similares, aunque en el Ejecutivo regional se considera que “a medida que pase el tiempo se decantarán las posiciones”, de modo que estas dos comunidades autónomas terminarán acudiendo a la alianza del Noroeste frente a las otras opciones. El resto de comunidades defenderá soluciones que compensen la elevada deuda de algunas regiones (Valencia), la demanda de más dinero basándose en las cifras absolutas de población (Andalucía o Castilla-La Mancha) o la petición de que quien más aporta también tenga mejor tratamiento tras el reparto de fondos por territorios (Cataluña o Baleares).

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