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Otro obstáculo en Salas: corte total sin plazos de la carretera de La Espina

El puente dañado que obligó a desviar el paso de los camiones tendrá que ser demolido y los coches volverán a la vieja subida, como en 2016

El puente sobre la carretera AS-370 que tendrá que ser demolido.

El puente sobre la carretera AS-370 que tendrá que ser demolido.

La incesante sucesión de obstáculos que interrumpe la comunicación por carretera del Suroccidente está a punto de sumar un estorbo más que a partir del próximo martes devolverá a los automovilistas al pasado, obligándolos a utilizar de nuevo la revirada vieja carretera nacional para cubrir el trayecto entre Salas y La Espina. La entidad de los daños en el puente de La Barrosa, que hace poco más de una semana indujo el corte para camiones del tramo de la N-634 entre la rotonda de Casazorrina y el alto de La Espina, va a aconsejar su demolición y en consecuencia un corte total de la nueva nacional, otra interrupción que va para largo y promete nuevos trastornos para la comunicación entre Salas y Tineo. El Ministerio de Transportes confirmó ayer que “las patologías detectadas” en el paso elevado, de construcción relativamente reciente –hace unos diez años– y correspondiente a la primera calzada de la futura Autovía del Suroccidente, han generado “un hundimiento de la calzada” y que los trabajos de demolición tienen una duración estimada de al menos cuatro semanas.

El tramo deteriorado pasa por encima de la carretera autonómica AS-370 (Salas-Soto de los Infantes), que también se mantendrá cortada durante ese periodo de apenas un mes que durará el derribo y en el que plantea para los usuarios la alternativa de la carretera AS-15 (el corredor del Narcea) de Soto de los Infantes a Cornellana y de allí, por la N-634, hasta Salas, un rodeo de treinta kilómetros que añade más de veinte al recorrido actual. No hay plazo explícito oficial, sin embargo, para el corte mayor entre La Espina y Salas, que ha de esperar a la instalación del nuevo paso y que otras fuentes calculan en varios meses, incluso hasta seis. El caso es que el nuevo problema se presenta sólo dos semanas después de la apertura, el 14 de julio, del paso alternativo que después de casi tres meses de cierre y de un sinfín de movilizaciones y quejas en la zona salva por fin el gran argayo que cayó la pasada primavera entre Casazorrina y Villazón. Al día siguiente de la puesta en servicio del tan reclamado “by pass”, sin embargo, el Ministerio cerró el tramo Casazorrina-La Espina para camiones. Desde el martes, el cierre será total y “sine die”.

Al director general de Carreteras del Ministerio, que vino a abrir el paso alternativo hace dos semanas, se le olvidó decir lo que iba a pasar después, ironizan en Salas, cada vez más hartos de desvíos y carreteras cortadas. El Alcalde, Sergio Hidalgo, lamenta haber tenido que enterarse de la confirmación del corte “por las redes sociales de la Delegación del Gobierno” y anuncia que reclamará al Principado que habilite una alternativa al cierre de la AS-370 distinta y menos engorrosa que la que plantea el Ministerio, utilizando otras vías del entorno de los pueblos afectados.

Mientras tanto, aquí “la gente está muy quemada”. La cadena de desdichas “es desesperante” y hay quien llega a dudar muy seriamente de la llegada de la autovía por la que llevan clamando años y años: “No la veo acabada en la vida”, afirma Hidalgo, que anticipa una nueva sucesión de embotellamientos y dificultades de tráfico en el tramo afectado. Estas dos semanas, por la vieja carretera de La Espina, al menos transitaban sólo los camiones, resalta, pero ahora coincidirán con los turismos y el acceso se hará mucho más complicado para los vecinos y los numerosos trabajadores de los polígonos de La Espina y Tineo, que revivirán una situación conocida y dolorosa, porque la nueva calzada entre Salas y La Espina ya estuvo ocho meses cortada un argayo en 2016. Había sido abierta en 2012.

En la zona no salen de su asombro a la vista de que todo esto viene de la necesidad de demoler un puente que está en un tramo de carretera inaugurado hace a lo sumo diez años: “No tiene mucha explicación”, afirma Hidalgo. Según el Ministerio, las “patologías” hacen necesaria la demolición de la estructura y su reemplazo por otra formada por un tablero de vigas prefabricadas de tres vanos con una longitud total aproximada de 66 metros, “pilas micropilotadas y estribos de tipo cerrado con cimentación superficial sobre los terraplenes de acceso”.

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